¿ Por qué seguimos escogiendo a los mismos?. Por:Jhon Diaz C.

CHOCÓ: Ciudadanos, a escoger !!

Por: Jhon Diaz.

Una invitación a dejar de conformarnos con las mismas fórmulas, los mismos nombres y las mismas promesas de cada cuatro años.

He decidido escribir esta invitación sin mencionar nombres y con respeto, dirigida a quienes realmente aspiran a que las condiciones de vida en el departamento del Chocó algún día sean mejores.

No es una invitación a votar por alguien, es una invitación a pensar, preguntar y escoger diferente, Porque en el Chocó hay algo que todos sabemos, aunque pocas veces nos atrevamos a decirlo en voz alta: Aquí todos sabemos quién es quién. Sabemos quién ha trabajado por el departamento, quién ha servido a su comunidad y también conocemos las historias que rodean a quienes durante años han tenido acceso al poder, a los contratos y a los recursos públicos, mejor dicho, sabemos quién ha robado y quien no, sin embargo, muchos prefieren tragarse la lengua.

Hay ciudadanos a los que se les ve compartiendo espacios, fiestas y francachelas con personas a las que, en privado, cuestionan duramente, Practican magistralmente eso que parece haberse convertido en un arte: el importaculismo en público, porque en privado, cuando regresan a sus casas, la historia suele ser otra: “Allá estaba bebiendo con fulano, con sutano y con perenseja. Me les bebí hasta el último trago, me comí todo lo que me sirvieron y allá los dejé hablando del que peca y reza, empata”, justificando todo lo que se han robado !!.

De ahí no hemos avanzado lo suficiente en décadas, vivimos en un círculo vicioso, en déjà vu que cada cuatro años nos recuerda que debemos escoger quién administrará durante el siguiente período buena parte de nuestras decisiones, nuestros recursos y nuestro futuro.

Y entonces aparece la misma pregunta: ¿Por qué seguimos escogiendo a los mismos?

Los protagonistas, salvo contadas excepciones, parecen no cambiar.

Los mismos grupos.
Los mismos apellidos.
Las mismas alianzas.
Las mismas promesas.
Los mismos discursos.
Y, demasiadas veces, las mismas prácticas.

Se eligen entre ellos, se recomiendan entre ellos, se nombran entre ellos y terminan repartiéndose las posibilidades del poder entre los mismos de siempre, Mientras tanto, la bola sigue rodando y el tiempo pasa.

¿Y SABEN POR QUÉ NO CAMBIA NADA?, Porque también hemos permitido que no cambie, porque siempre nos conformamos con el plato de arroz y lentejas sobre la mesa, con la bolsa de mercado, con unos materiales de construcción, con el arreglo del parque de la esquina, con una ayuda económica, con un favor. Y mientras el pueblo resuelve el almuerzo de hoy, otros resuelven su futuro y su riqueza, esa es la paradoja.

A la gente se le entrega lo suficiente para sobrevivir, pero no lo necesario para transformar su vida, entonces vale la pena preguntarnos, ¿Hasta cuándo el conformismo?

¿Hasta cuándo vamos a aceptar que cada cuatro años aparezcan los mismos actores a prometernos que ahora sí las cosas serán diferentes?

¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que una ayuda momentánea puede sustituir una política pública?

¿Hasta cuándo vamos a cambiar nuestro voto por una solución de un día? O es que un tamal y un jugo hit son suficiente ??

Aquí está, quizás, la parte más importante de esta reflexión, el pueblo también tiene derecho a meter la mano en su propia bolsa y sacar de ahí sus propios nombres de personas que verdaderamente lo representen, personas con capacidad, preparación, inteligencia, carácter y compromiso con el Chocó y con cada uno de sus municipios, personas que trabajen con la comunidad y no solamente abran las puertas de su corazón cada cuatro años, cuando necesitan votos.

Porque gobernar no puede reducirse a aparecer durante la campaña, repartir algo de dinero, entregar materiales, organizar una fiesta o arreglar una calle, ¿Y después qué?

EMPECEMOS A PONER NOMBRES SOBRE LA MESA

Por eso esta no es una invitación a votar por alguien en particular, es una invitación a buscar alternativas, empiecen a poner nombres sobre la mesa.

Nombres para la Gobernación.
Nombres para las alcaldías.
Nombres para la Asamblea.
Nombres para los concejos municipales.

Pero no nombres porque sean famosos, no porque tengan dinero, no porque tengan una maquinaria electoral, no porque aparezcan constantemente en redes sociales, sino porque ustedes consideren que tienen la capacidad, la preparación y el compromiso necesarios para asumir una responsabilidad pública.

Hay profesionales, empresarios, académicos, líderes sociales, jóvenes, dirigentes comunitarios y ciudadanos con experiencia que pueden representar alternativas diferentes.

Propongamos nombres.
Analicemos sus hojas de vida.
Revisemos sus antecedentes.
Escuchemos sus propuestas.
Preguntemos cómo piensan hacerlo.
Y, sobre todo, preguntémosles qué los diferencia de quienes ya tuvieron la oportunidad de gobernar, lo hicieron mal y si ellos son sus jefes políticos.

Porque si realmente queremos pensar en un futuro promisorio para el Chocó, necesitamos ampliar el abanico de posibilidades, no podemos seguir creyendo que estamos condenados a escoger entre los mismos de siempre.

PORQUE ESTA VEZ TAMBIÉN DEPENDE DE NOSOTROS

Cada cuatro años los políticos vuelven a tocar nuestras puertas y nos dicen:

“Venga, que no es pa’ eso”, y resulta que sí es pa’ eso, es para volver a aplicarnps la misma dosis.

La dosis de las promesas.
La dosis de las necesidades.
La dosis de las ayudas momentáneas.
La dosis del “espere que cuando lleguemos allá resolvemos”.

Y cuatro años después, volvemos a estar exactamente en el mismo lugar.

Por eso la discusión no puede ser solamente sobre quién quiere gobernar, también tiene que ser sobre qué tipo de ciudadanía queremos ser.

Porque el problema no está únicamente en quienes aspiran al poder, también está en nosotros, los electores, cuando permitimos que nuestra necesidad sea utilizada como moneda de cambio.

El día que dejemos de preguntar “¿qué me van a dar?” y empecemos a preguntar “¿qué van a hacer por el Chocó?”, estaremos dando un paso importante.

El día que entendamos que nuestro voto no puede valer una bolsa de comida, un bulto de cemento, una fiesta, un contrato o un favor personal, estaremos entendiendo también el verdadero valor de nuestra decisión.

Tal vez el cambio no llegue de la mano de un salvador, tal vez comience de una manera mucho más sencilla:
que el pueblo decida quiénes son sus propios candidatos.

Que los ciudadanos pongan los nombres sobre la mesa.

Que los conozcan.
Que los cuestionen.
Que los comparen.
Que les exijan.
Y que finalmente decidan.

Porque mientras sigamos escogiendo a los mismos, difícilmente podremos esperar resultados diferentes.

El Chocó no necesita que cada cuatro años le prometan un futuro distinto, necesita que sus ciudadanos se atrevan, de una vez por todas, a escogerlo.

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