AMIR MENA ROMPE EL SILENCIO: “VOY POR LA GOBERNACIÓN DEL CHOCÓ”.Por :Jarol Javier Palacios

El empresario del sector salud anuncia que quiere disputar el poder departamental desde una opción independiente. Su trayectoria, sus antecedentes y el tamaño del desafío, bajo la lupa.

Por Jarol Javier Palacios

Todo comenzó con un tinto.

Me encontraba en la carrera Tercera de Quibdó cuando me saludó el doctor Amir Amarildo Mena Lozano. En medio de una conversación espontánea, me manifestó que seguía mis columnas y valoraba especialmente el uso de estadísticas y la profundidad de los análisis.

De repente soltó una noticia que cambió el rumbo de aquel encuentro:

—Voy a aspirar a la Gobernación del Chocó. Es hora de cambiar el sistema y el monopolio del poder impuesto.

No era una entrevista ni una reunión política previamente concertada. Fue uno de esos encuentros casuales que terminan revelando movimientos que apenas comienzan a tomar forma en el escenario regional.

La declaración despertó inmediatamente mi curiosidad periodística. ¿Quién es Amir Mena? ¿Qué ha administrado? ¿Qué puede demostrar? ¿Y qué significa que un empresario vinculado durante décadas al sector salud pretenda entrar en la disputa por el principal cargo de elección popular del departamento?

Decidí poner su hoja de vida bajo la lupa.

DEL SECTOR SALUD A LA POLÍTICA

La trayectoria suministrada por Mena se concentra principalmente en administración, salud, seguridad social y dirección empresarial.

Reporta diez años en CINDE–Plan Chocó, trabajando en programas y proyectos relacionados con salud, saneamiento básico, vivienda e infraestructura; once años en COMPARTA EPS; tres en Barrios Unidos; diez en CONFYR IPS y tres en FESMUCH. También señala haber ejercido como profesor catedrático de la Universidad Tecnológica del Chocó.

En materia académica informa ser tecnólogo en Administración de Empresas y licenciado en Química y Biología. Relaciona especializaciones en Gerencia de la Seguridad Social y Proyectos de Salud y en Gerencia Financiera, además de formación en proyectos para la cooperación internacional. Actualmente manifiesta cursar una especialización en Alto Gobierno.

Sin embargo, esta columna mantiene una regla sencilla: una hoja de vida política no solamente se publica; se verifica.

Y comenzamos a hacerlo.

LO QUE ENCONTRAMOS EN SUPERSALUD

La documentación oficial proporciona una primera comprobación relevante.

La Resolución 2025700010005780-6 de 2025 de la Superintendencia Nacional de Salud identifica expresamente a Amir Amarildo Mena Lozano como representante legal de CONFYR IPS Ltda. para la época de los hechos examinados por esa autoridad.

El mismo acto administrativo registra un antecedente que tampoco corresponde esconder. Supersalud adelantó una actuación relacionada con el incumplimiento de instrucciones referentes a un plan de mejoramiento y finalmente le impuso una amonestación escrita.

La precisión es indispensable: esa decisión no debe presentarse como una condena penal ni permite, por sí sola, atribuir corrupción o apropiación de recursos. Hacerlo sería distorsionar su verdadero alcance.

Pero ocultarla tampoco sería periodismo.

Quien pretende administrar un departamento debe aceptar que su recorrido profesional —resultados, aciertos, dificultades y antecedentes administrativos— sea sometido al escrutinio ciudadano.

“ES HORA DE CAMBIAR EL SISTEMA”

Aquí comienza la dimensión política de aquella conversación en la carrera Tercera.

Mena sostiene que quiere enfrentarse a lo que denomina un “monopolio del poder” en el Chocó. Esa es su interpretación del escenario regional y corresponde presentarla como tal, no asumirla automáticamente como conclusión periodística.

Lo que sí muestra la historia electoral reciente es una presencia prolongada del liberalismo y de dirigentes vinculados a sus estructuras alrededor del gobierno departamental.

Esa continuidad plantea una discusión interesante sobre la alternancia democrática. Hay una generación de jóvenes chocoanos cuya vida política adulta ha transcurrido prácticamente bajo administraciones departamentales vinculadas, de diferentes maneras, al liberalismo.

Pero continuidad no significa necesariamente mal gobierno, de la misma forma que alternancia tampoco garantiza una buena administración.

Los gobiernos deben juzgarse por instituciones, transparencia, capacidad y resultados.

UN EMPRESARIO FRENTE A LAS ESTRUCTURAS

Aquí aparece la particularidad de Amir Mena.

Su intención es presentarse desde el sector empresarial y como independiente, mientras las distintas organizaciones comienzan a definir candidatos, alianzas y estrategias de cara a la próxima competencia departamental.

Su procedencia puede diferenciarlo, pero también constituye uno de sus principales desafíos.

Administrar una IPS, trabajar dentro de una EPS o dirigir organizaciones durante años no equivale automáticamente a estar preparado para gobernar un departamento.

El Chocó necesita respuestas simultáneas en salud, educación, vías, agua potable, minería, ambiente, seguridad, productividad, empleo, regalías, contratación y relaciones con la Nación.

Por eso no bastará decir: “soy empresario”.

Tendrá que demostrar capacidad para administrar lo público.

Tampoco será suficiente proclamarse independiente. Deberá explicar qué significa esa independencia, quiénes integrarán su equipo y cómo piensa relacionarse con partidos, alcaldes, organizaciones sociales, empresarios, comunidades étnicas y Gobierno nacional.

Y si cuestiona las estructuras tradicionales, tendrá una responsabilidad todavía mayor: demostrar que puede construir una alternativa sin terminar reproduciendo aquello que pretende cambiar.

AHORA VIENE EL VERDADERO EXAMEN

Si Amir Mena quiere transformar aquella declaración alrededor de un tinto en una aspiración seria, deberá colocar delante del Chocó algo más poderoso que fotografías, reuniones o discursos:

un proyecto de departamento.

Tendrá que responder cuánto cuestan sus propuestas, de dónde saldrán los recursos, qué ejecutaría durante sus primeros cien días y cuáles serían sus prioridades frente a hospitales, carreteras, educación, minería, agua potable, productividad y generación de empleo.

También deberá mostrar quiénes serían los hombres y mujeres capaces de convertir esas ideas en resultados.

Porque una candidatura puede comenzar con una frase.

Gobernar exige mucho más.

ESTA COLUMNA NO TIENE CANDIDATO

Conviene dejarlo establecido desde ahora.

Esta columna no nació para promocionar a Amir Mena ni para atacarlo. Aplicaremos el mismo método a cada persona que manifieste seriamente su intención de aspirar a la Gobernación del Chocó.

Revisaremos hojas de vida, contrastaremos experiencia, buscaremos antecedentes administrativos y judiciales cuando existan, examinaremos propuestas y confrontaremos discursos con documentos.

Nuestra discusión tampoco será liberales contra antiliberales, establecimiento contra independientes ni apellidos contra apellidos.

El Chocó merece una conversación más exigente:

propuestas contra propuestas, trayectorias contra trayectorias y resultados contra resultados.

Aquella tarde, mientras tomaba un tinto en la carrera Tercera de Quibdó, Amir Amarildo Mena Lozano puso una nueva carta sobre la mesa política:

“Voy por la Gobernación del Chocó”.

La declaración está hecha.

Ahora empieza lo verdaderamente importante:

demostrarle al departamento que detrás de una aspiración existe un proyecto capaz de gobernarlo.

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