Por :Gonzalo Díaz Cañadas
Durante la construcción de la última etapa del Malecón de Quibdó, el gran martinete que se trajo para introducir el tableestacado, se encontró con una mole de cemento a varios metros de la orilla que impidió su perforación. Indagando la historia urbana se encontraron con que eran las bases del edificio Nacional de Quibdó, demolido después del incendio de Quibdó de octubre de 1966. Este escollo obligó a los ingenieros extender varios metros hacia el río la barrera de hierro con las tableestacas traídas de Edimburgo.
Es que durante el fatidico incendio de Quibdó, uno de las edificios que resultó afectado por las llamas fue el Edificio Nacional, construido en cemento a orillas del río Atrato en plena carrera primera de Quibdó, al frente de donde hoy se encuentra la sede de Codechoco.
En las riberas del río Atrato, en el corazón de Quibdó, se levantó una de las edificaciones más representativas del proceso de modernización estatal en la región durante el siglo XX: el denominado Edificio Nacional. Su presencia sobria pero imponente, captada en registros fotográficos de la época, da cuenta de una arquitectura que buscaba transmitir orden, institucionalidad y progreso en medio de un entorno marcado por la dinámica fluvial
Con la pérdida de esta importante edificación desapareció también una gran memoria institucional, archivos, documentos y elementos materiales de gran valor que tenían las entidades nacionales que aquí tenían asiento, como Telecom, Juzgados, Policía Nacional, entre otros.
Dentro del Plan Nacional de Obras públicas del Gobierno de construyendo Palacios Nacional en varias capitales del país,para ser construidos en tres años, asignando al del Chocó la suma de 40.000 pesos. El Tiempo dic 17 de 1931.
En 1932, el gobierno central construyó el Edificio Nacional con diseño del arquitecto Rafael Ruiz. Este edificio, si bien mezclaba elementos historicistas con elementos geométricos Art-Decó, fue el punto de partida para una arquitectura racionalista que, manejada desde las oficinas de Bogotá, impulsó el empleo de los conceptos en boga.
Sobre su construcción y en la gestión ante el Gobierno Nacional intervinieron varios intendentes entre ellos Adán Arriaga Andrade, quien a su regreso de un viaje a Panamá, expréso al corresponsal de El Tiempo, que el edificio Nacional estaba muy adelantado … «Los trabajos del palacio nacional están adelantando rápidamente. Ya está casi concluida la fachada, que aunque es sencilla, presenta buen aspecto. Alli quedarán cómodamente instaladas todas las oficinas nacionales. En el sótano
funcionará la Policia ‘acional. Los servicios sanitarios de todo el ediflcio son admirables.»dijo a El Tiempo en Mayo 11 de 1934.
Sobre el arquitecto constructor corresponde a un reconocido profesional, de amplia experiencia y reconocimiento por el desarrollo de obras como la Nueva Escuela Militar en la carretera a Suba, Bogotá donde fue el arquitecto proyectista, en abril de 1943 según Periódico El Tiempo.
Estilo Art Deco
De líneas rectas y composición equilibrada, el inmueble responde a los principios del Art Déco, estilo que tuvo amplia difusión en Colombia entre las décadas de 1930 y 1950. La edificación se organiza en un volumen compacto de tres niveles, con una fachada de marcada simetría, donde la repetición de ventanas rectangulares define un ritmo visual constante y refuerza la verticalidad del conjunto.
A diferencia de las expresiones más ornamentadas del Art Déco en ciudades como Bogotá o Medellín, el edificio de Quibdó adopta una versión más austera del estilo. Aquí predominan los planos lisos, la ausencia de elementos decorativos superfluos y una clara intención funcional. El uso de concreto reforzado, junto con muros repellados en tonos claros, responde tanto a las tendencias constructivas de la época como a las condiciones climáticas del Chocó, caracterizadas por alta humedad y temperaturas elevadas.
Su ubicación estratégica frente al río no es casual. Durante décadas, el Atrato fue la principal vía de comunicación y abastecimiento de la región, por lo que muchas edificaciones oficiales se emplazaron en sus márgenes. Esta relación directa con el entorno fluvial no solo definió la orientación del edificio, sino también ciertas adaptaciones constructivas visibles en las estructuras vecinas, como elevaciones sobre pilotes para enfrentar las crecidas del río.
Más allá de su valor arquitectónico, el Edificio Nacional representa un testimonio tangible de la presencia institucional en el territorio y del esfuerzo por integrar al Chocó dentro de los procesos de desarrollo del país. Hoy, su imagen permanece como un referente histórico y urbano, evocando una época en la que la arquitectura moderna comenzaba a abrirse paso en las regiones más apartadas de Colombia.






