El viejo y el nuevo Teatro César Conto Ferrer. Por: Américo Murillo Londoño – Mis memorias- Primera parte

Quibdó, agosto 12 de 2026

La idea de contar con un teatro moderno en la capital del Departamento del Chocó, surge del Médico y Oficial de los Servicios de la Armada Nacional, Miguel Ángel Arcos, que se concreta con un proyecto cuando aquel llega a desempeñarse como Gobernador del Departamento del Chocó, en 1957, habida consideración a que desde sus años mozos había sido muy aficionado al teatro, quizás porque su padre Miguel Ángel Ferrer, fue el propietario del emblemático Teatro Quibdó.

Vale recordar que el diseño arquitectónico tanto del Teatro César Conto Ferrer, como el del edificio para las oficinas de la Beneficencia del Chocó (el ocho pisos) y algunos locales comerciales, estuvo a cargo del arquitecto Chocoano Camilo Mayo, quien hizo la presentación de las maquetas ante el mandatario Ángel Arcos y su equipo de gobierno, en 1958.

También es preciso anotar que la construcción de las obras para el proyecto en mención, no fue de buen recibo por parte de los tecnócratas, del Consejo Nacional de Política Económica y Planeación, al elaborar el Plan de Fomento Regional para el Chocó 1959-1968, en tanto que consignaron en el citado plan lo siguiente: “Es necesario recalcar el hecho de que en Quibdó es antitécnico e inexplicable una construcción de más de dos pisos debido a la naturaleza aluvial del terreno, el bajo precio y a la disponibilidad casi limitada de la tierra y a las limitaciones específicas  impuestas por el trópico húmedo”. “A lo anterior se agregó lo siguiente: ” Sobre esta obra sólo puede decirse que es un absurdo desde los puntos de vista administrativos, constructivos y comercial. Todas las demás consideraciones sobran y cuanto se diga resultará poco para condenar este desacierto”.

Las obras del edificio para la Beneficencia del Chocó, estuvieron a cargo de una empresa constructora de Bogotá llamada Moggio, en tanto que las del Teatro César Conto, se iniciaron por el ingeniero Chocoano Luis Mosquera Garcés, trabajos que lamentablemente no pudo concluir debido a que falleció un 22 de abril de 1962, en el trágico accidente del avión Douglas DC-3 con matrícula HK 524 de la empresa Avispa, procedente de Bahía Solano con destino Quibdó, donde además fallecieron, más de 40 personas, en su mayoría Chocoanos, por exceso de pasajeros y equipaje.

A pesar de los presagios agoreros de los burócratas de Planeación Nacional, el edificio de la Beneficencia del Chocó (el ocho pisos) se construyó y aún se encuentra rígido y vertical, no obstante el paso del tiempo y de las inclemencias del clima. En 1963 el Teatro César Conto Ferrer, se puso al servicio de la comunidad, con modernos equipos para la proyección de las películas, silletería abollonada, para un abono de cerca de 500 personas, entre palco y platea, con tarima y bambalinas espaciadas para la acomodación de artistas y para acceder al palco se instaló una vistosa escalera en caracol, en fin, el teatro no tenía nada que envidiar de una sala de cine moderna de cualquier ciudad del país.

El César Conto fu escenario de diversos eventos, desde la proyección de cine, hasta convenciones políticas, reinados, grados, presentación de artistas locales y grupos folclóricos. También en el César Conto hubo presencia de foráneos, como por ejemplo el TPB (Teatro Popular de Bogotá) bajo la dirección de Jorge Alí Triana, el poeta Gonzalo Arango, del movimiento Nadaismo, invitado en 1968 por los miembros de la Cámara Junior de Quibdó. Es así como el Teatro César Conto, se convierte en el único centro de actividades culturales en Quibdó.

 Entre el público para diversión de los asistentes al cine, hubo una participación activa de interacción con las películas que se presentaban, a cargo de personajes muy reconocidos en la comunidad, que a voz en cuello resaltaban la belleza de las actrices o recomendaban al protagonista de la película, como atacar o defenderse de los bandidos, en estas lides los expertos entre otros, figuraron don Pablo Mosquera Machado y el Dr. Mario Mena Robledo, y en aquello de sugerir como eliminar a las fieras o monstruos que no morían, a pesar  de lanzarle explosivos potentes o emplear armas letales  y  mortíferas, el estratega era Abraham Dualiby Maluff.

Con el paso del tiempo a partir de la década del 80, con la presentación continua y permanente de películas de kung fu, que tenía un público cautivo pero nada selecto, fue alejando a una buena parte de público aficionados al teatro, a lo anterior se sumó la instalación del Cinema Quibdó, en la carrera cuarta, también la tenencia en muchos hogares del proyector de cine conocido como Betamax y diversos puntos de alquiler de películas de actualidad. De contera administradores del teatro en su calidad de arrendatarios se desentendieron del mantenimiento de la estructura física y la reparación de la silletería deteriorada en gran parte por los amantes del kung fu.

La estructura física del Teatro César Conto, se fue en franco deterioro, no hubo auditoría de ningún ente de control que se interesara por ese inmueble; ni menos intervención de la Gerencia de la Lotería del Chocó, que asumió su administración una vez desaparecida la Beneficencia del Chocó de la organización administrativa de la Gobernación, en fin, el César Conto, quedó huérfano y expósito, sin doliente durante cerca de treinta años.

En el año 2016 en el segundo gobierno de Juan Manuel Santos, con ocasión a uno de los tantos paros cívicos en Quibdó, los intrépidos jóvenes de la Fundación Beteguma, insisten ante el pleno del Comité del Paro Cívico, la necesidad de conformar como parte de dicho Comité, la Mesa de Cultura, para oponerse entre otras actividades, impedir que el vetusto teatro Cesar Conto, fuera enajenado como había ocurrido con otros inmuebles del Departamento, con la finalidad de rescatarlo para restablecer y fortalecer el entorno de la cultura como un derecho inalienable de la comunidad.

El Comité del Paro Cívico y la Mesa de Cultura, en dialogo respetuoso con argumentos, se logró convencer a la Ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, sobre la necesidad de invertir nuevamente en pro del nuevo Teatro César Conto. En efecto el   gobierno nacional, impartió aprobación a los estudios y diseños  para el Teatro, financió parte de los recursos para iniciar los trabajos de reconstrucción, así como la compra de los locales ubicados en la Carrera Tercera, que anteriormente había construido la otrora Beneficencia del Chocó, y posteriormente vendidos avalados por una ordenanza departamental.

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