El Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María de Bojayá tienen visto bueno para ser declarados Bienes de InterésCultural del ámbito nacional

  • El Consejo Nacional de Patrimonio Cultural dio concepto favorable para
    que el Ministerio de las Culturas declare como Bien de Interés Cultural
    del Ámbito Nacional al Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María
    de Bojayá.
  • Con este proceso, el Estado colombiano reconoce la importancia
    excepcional de estas imágenes para la memoria colectiva del país y para
    la dignificación de las víctimas de la masacre de Bojayá.
  • El conjunto está conformado por dos imágenes religiosas en yeso
    policromado que se encontraban en la iglesia de San Pablo Apóstol de
    Bellavista el 2 de mayo de 2002, cuando un cilindro bomba de las FARC
    cayó sobre el altar del templo.
    Bogotá, 26 de junio de 2026. (@mincultura @vicepatrimonios)
    Desde la Sala Verde del Centro Nacional de las Artes, tras la segunda
    sesión ordinaria del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el Ministerio
    de las Culturas, las Artes y los Saberes dio concepto favorable para la
    declaratoria del Conjunto del Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de
    María de Bellavista, Bojayá, como Bienes de Interés Cultural del Ámbito
    Nacional, en reconocimiento a sus valores históricos, estéticos y
    simbólicos, y a su profundo significado para la memoria de las víctimas
    del conflicto armado en Colombia.
    Las imágenes pertenecen a la Diócesis de Quibdó, parroquia de San Pablo
    Apóstol de Bellavista, y su custodia es compartida entre la diócesis, la
    parroquia y la comunidad de Bellavista, particularmente la congregación religiosa de las Agustinas Misioneras, grupos parroquiales y colectivos
    como el Grupo de Mujeres Artesanas Guayacán y el Comité por los
    Derechos de las Víctimas de Bojayá, entre otros.
    El conjunto está conformado por dos imágenes religiosas policromadas en
    yeso que se encontraban en la iglesia de San Pablo Apóstol de Bellavista
    el 2 de mayo de 2002, cuando un cilindro bomba lanzado por las FARC en enfrentamiento con grupos paramilitares cayó en el altar del templo, causando la muerte de 102 personas y la destrucción de la iglesia.
    La declaratoria reconoce que el Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón
    de María son objetos de memoria indiscutibles de la Masacre de Bojayá,
    uno de los casos emblemáticos del conflicto colombiano. Las imágenes
    llevan en sus cuerpos las huellas mismas del horror, pues resultaron
    afectadas como las víctimas. Rescatadas de entre las ruinas del templo y conservadas con profundo respeto, devoción y afecto por la comunidad sobreviviente, se han convertido en símbolos de memoria, resistencia yesperanza.
    Los habitantes de Bojayá son alquimistas, capaces de transformar el
    horror en belleza. Pese al olvido, al abandono del Estado, la comunidad
    ha conseguido convertirse en un ejemplo para el país de perdón,
    reconciliación y resistencia. En Bojayá y en sus símbolos están las claves
    para construir una sociedad que pueda vivir en paz”, señaló Saia Vergara
    Jaime, viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza
    Cultural.
    Sobre sus valores estéticos y simbólicos
    Esta declaratoria destaca el valor estético del conjunto. Las dos imágenes obedecen a los cánones del culto católico, pero la violencia transformó sus cuerpos, dejando heridas profundas y mutilaciones que exponen en su corporalidad las huellas de la guerra en Colombia. La comunidad ha buscado preservarlas, dejando en ellas su impronta como una forma de cuidado.
    El reconocimiento también resalta su valor simbólico. Para la comunidad
    de Bojayá, el Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María son santos vivos que comparten el espacio vital del pueblo. Sufrieron junto con la
    comunidad el rigor de la guerra y hoy acompañan procesos de memoria
    y resistencia que incluyen a las víctimas del conflicto colombiano. Son
    imágenes que hablan del horror de la violencia, pero también de
    esperanza, consuelo, justicia, paz y reconciliación.
    La Masacre de Bojayá representó una profunda ruptura de prácticas
    ancestrales asociadas a los rituales mortuorios y a la relación entre el
    mundo de los vivos y el mundo de los muertos. La muerte violenta y
    masiva impidió la realización de los rituales necesarios para las víctimas
    y transformó expresiones culturales como los alabaos, que desde
    entonces se convirtieron también en una forma de transmitir al país el dolor sufrido por la comunidad y su llamado a que hechos como estos no
    vuelvan a repetirse.
    El proceso que conduce a esta declaratoria tuvo su origen en la
    implementación de la Ley 2087 de 2021 y en la solicitud presentada por
    el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, que identificó esta
    medida como una acción de reparación simbólica.
    Para sustentar la declaratoria, el Grupo de Patrimonio Cultural Mueble
    desarrolló una investigación basada en talleres comunitarios, entrevistas
    con víctimas de la masacre, organizaciones sociales, comunidades
    religiosas, representantes de la Iglesia católica y entidades relacionadas
    con la memoria histórica. Asimismo, se realizaron análisis técnicos de las
    imágenes con el apoyo del Laboratorio de Estudios de Artes y Patrimonio
    de la Universidad de los Andes y se avanza en un proyecto de restauración
    del Inmaculado Corazón de María, financiado por el Ministerio de las
    Culturas.
    Con esta declaratoria, el Estado colombiano reconoce la importancia
    excepcional de estas imágenes para la memoria colectiva del país y para
    la dignificación de las víctimas de Bojayá, reafirmando su compromiso con
    la preservación del patrimonio cultural y con la construcción de una
    sociedad basada en la memoria, la justicia, la paz y la reconciliación.

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