Cámaras en la selva: la expedición de 10 mujeres exploradoras británico-colombianas al Chocó en 1977. Por :Gonzalo Díaz Cañadas

La odisea femenina que filmó el corazón del Chocò, el canal del cura en Raspadura y las ciénaga del Atrato

En febrero de 1977, el Atrato fue escenario de una de las expediciones cinematográficas más singulares emprendidas en el Chocó. Un grupo de jóvenes británicas, acompañadas por tres antropólogas colombianas, se internó en la selva con la misión de filmar un gran documental científico sobre la exuberante flora y fauna del pantano del Atrato y, al mismo tiempo, contribuir a la búsqueda del legendario Canal de Raspadura. La empresa, auspiciada por Rank Films, despertó la admiración del país por el arrojo de aquellas mujeres que, a bordo de tres lanchas inflables y equipadas con sofisticados sistemas de radio, cine y supervivencia, remontaron uno de los territorios más húmedos y biodiversos del planeta.

La expedición fue liderada por la exatleta Carolyn Oxton e integrada, entre otras, por la camarógrafa Dodo Humpliness, reconocida por sus trabajos sobre fauna silvestre en Asia y África; la fotógrafa Tessa Cadrington; la mecánica Susan North; la radio-operadora Josie Brooker; la médica Sue Hampson y la coordinadora de comunicaciones Nadia Brydon, quien permaneció en Quibdó al frente de la base radial. Junto a ellas viajaron las antropólogas colombianas María Constanza Cubillos, Luz Ángela Morales y Luz Piedad Correa, encargadas de orientar las exploraciones arqueológicas e históricas.

Tras ser recibidas en Bogotá por la primera dama Cecilia Caballero de López, las expedicionarias emprendieron una travesía pionera por el Atrato a bordo de lanchas inflables equipadas con modernos sistemas de comunicación y filmación.

Los botes deportivos inflables son marca Avon modelo S. 300 y están dotados de motores Volvo Penta fuera de borda de 20 caballos de fuerza. Antes de ser traidos de Londres fueron reforzados para este viaje que se prolongará tres meses. Todos están comunicados entre sí y simultáneamente mantienen contacto con la base central en Quibdó. El bote que encabeza la caravana de tres fue bautizado por las jóvenes investigadoras «British Caledonian»,
en homenaje a la aerolínea de su pais que las trasladó gratuitamente hasta Colombia.

Viajando de Londres a Colombia, Bogotá, Medellín y Quibdó.

A pesar de las dificultades propias de la selva chocoana y de un desperfecto técnico que afectó parte del material rodado, el equipo logró registrar valiosas imágenes de la biodiversidad del pantano del Atrato, convirtiendo esta empresa en uno de los primeros y más ambiciosos esfuerzos cinematográficos internacionales dedicados a documentar el patrimonio natural y cultural del Chocó.

Desde los primeros días, la travesía adquirió ribetes épicos. Bajo temperaturas sofocantes y una humedad casi absoluta, las expedicionarias avanzaron por el río Atrato, deteniéndose para registrar aves, insectos, reptiles y la exuberante vegetación de los caños y pantanos. Un inesperado desperfecto en una de las cámaras arruinó parte del material inicial y obligó a reorganizar el rodaje, pero lejos de desanimarlas, el contratiempo reafirmó su determinación. Las filmaciones continuaron con el resto del equipo, dejando constancia de un ecosistema que las propias exploradoras describieron como un auténtico paraíso natural.

Las exploradoras inglesas filmaron la vida salvaje del pantano, que es el más auténtico paraiso natural. Por un lado hemos podido adelantar buena parte del documental filmico a lo largo del pantano, donde se aprecian abundancia de especies animales y vegetales», expresó.

La camarógrafa Dodo Humpliness – veterana en esta clase de trabajos- ha
venido filmando con la ayuda de la fotógrafa Tessa Cadrington. «Ellas están maravilladas con la existencia de
por lo menos 1.500 especies de pájaros, y un buen número de insectos como hormi-
garrapatas. termitas,saltamontes y
y mariposas con su propio ciclo vital, lo
que contribuye a la ecología de la región», agregó.

El documental resultante constituyó un hito: uno de los primeros registros cinematográficos internacionales dedicados íntegramente a la riqueza ambiental del Atrato y a la vida en el corazón del Chocó. Más allá de su valor científico, la expedición legó una memoria audiovisual de extraordinaria importancia histórica, símbolo del encuentro entre la investigación, la aventura y el compromiso con la preservación del patrimonio natural y cultural colombiano. Su legado permanece como testimonio del interés científico y audiovisual que desde entonces ha despertado esta región excepcional de Colombia.

El hallazgo de referencias documentales sobre esta extraordinaria expedición de 1977, realizado por Gonzalo Díaz Cañadas, director del Archivo Fotográfico y Fílmico del Chocó, constituye un importante avance en la recuperación del patrimonio audiovisual del departamento. Ahora se abre el desafío de localizar la película original y gestionar su retorno al territorio, para preservarla y ponerla al servicio de la memoria histórica, científica y cultural del Chocó, como una pieza invaluable de su legado arqueológicas e históricas.

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