Del Chocó a las jornadas nacionales de la Arquitectura en Francia

Arquitecturar la memoria para rehabilitar el patrimonio

Un arquitecto chocoano llevó hasta el Caribe francés una reflexión sobre la memoria colectiva, la cultura y la rehabilitación del patrimonio arquitectónico del Chocó. En el marco de las Journées nationales de l’architecture (Jornadas Nacionales de la Arquitectura), Santiago Quintana presentó la conferencia: « Architecturer la mémoire pour réhabiliter l’espace « (Arquitecturar la memoria para rehabilitar el espacio), el viernes 16 de octubre de 2026, a las 18h:00 en Basse-Terre, capital administrativa de Guadalupe.

Santiago Quintana ,arquitecto chocoano, egresado de la UTCH en Francia.

La intervención propuso una reflexión sobre la importancia de reconocer las historias, las prácticas culturales y los significados sociales que dan valor a los espacios que habitamos.

La arquitectura y el patrimonio como puntos de encuentro

Las Journées nationales de l’architecture son una iniciativa del Ministerio de Cultura de Francia que busca acercar la arquitectura a la ciudadanía mediante conferencias, exposiciones, visitas, talleres y otras actividades de divulgación y encuentro.

La conferencia tuvo lugar en Basse-Terre, ciudad que cuenta con el sello francés Ville d’art et d’histoire (Ciudad de Arte e Historia) desde 1995.

La intervención se desarrolló en la Maison de l’Architecture et du Patrimoine ( la casa de la Arquitectura y del patrimonio) de Basse-Terre, un espacio dedicado a la interpretación, la divulgación y la valorización del patrimonio arquitectónico, urbano e histórico de la ciudad.

Instalada en la histórica Maison Buffon, una antigua residencia burguesa de comienzos del siglo XIX, esta institución promueve el conocimiento de la arquitectura y la transmisión de la memoria patrimonial mediante exposiciones, actividades educativas y encuentros con el público.

La elección de este lugar como escenario de la conferencia permitió establecer un diálogo entre dos territorios caribeños, el Chocó colombiano y Guadalupe, que desde contextos históricos y culturales diferentes comparten la necesidad de reconocer y preservar el valor de sus espacios y de las memorias que estos contienen.

Más allá de la materialidad arquitectónica

La conferencia tomó como referencia el proceso de rehabilitación del Teatro César Conto, en Quibdó, un espacio ligado a la memoria cultural y artística de la ciudad. Más allá de su estructura física, el teatro representa un lugar de encuentro y expresión colectiva. Su recuperación requiere, por tanto, articular la intervención arquitectónica con la documentación histórica, las prácticas culturales y la participación ciudadana.

Tres miradas para preservar la memoria del Chocó

La conferencia articuló tres campos complementarios para reconocer, documentar y proteger el patrimonio cultural: la fotografía como forma de representación y mirada crítica; el archivo y la documentación histórica como herramientas para conservar la memoria; y el conocimiento técnico y la defensa del patrimonio arquitectónico como medios para comprender y proteger los espacios construidos.

Estas perspectivas fueron abordadas a través del trabajo de tres referentes chocoanos: Waosolo, Gonzalo Díaz Cañadas y el arquitecto Douglas Cújar.

La fotografía: una mirada crítica y generacional

A través del trabajo de Waosolo, la fotografía aparece no solo como un medio para registrar rostros, calles, espacios y escenas cotidianas del Chocó, sino también como una práctica cultural que expresa una sensibilidad y una postura crítica propias de una generación. Su mirada dialoga con las generaciones anteriores y abre nuevas formas de representar, interpretar y cuestionar las realidades culturales y sociales de la población chocoana.

El archivo y la documentación histórica: conservar las huellas de la memoria.

Gonzalo Díaz Cañadas, vinculado al Archivo Fotográfico y Fílmico del Chocó, representa una trayectoria de investigación y preservación documental. Pertenece a la tercera generación de una familia de periodistas, una continuidad que refleja la transmisión de conocimientos, testimonios e historias. Su trabajo contribuye a conservar la memoria histórica y cultural del Chocó, recuperar huellas del pasado y documentar las transformaciones de la ciudad.

El conocimiento técnico y la defensa del patrimonio arquitectónico

Desde la arquitectura y la participación ciudadana, Douglas Cújar representa la importancia de comprender el valor de los edificios, reconocer su significado histórico y promover la protección del patrimonio construido. Su perspectiva vincula el conocimiento técnico con los procesos sociales necesarios para defender y recuperar espacios que forman parte de la memoria colectiva, como el Teatro César Conto de Quibdó.

Estas tres perspectivas ponen en relación distintas maneras de actuar sobre la memoria: la fotografía registra y cuestiona; el archivo conserva y transmite; la arquitectura interpreta, interviene y contribuye a proteger el patrimonio construido.

En conjunto, muestran que la preservación cultural requiere tanto conocimientos especializados como prácticas sociales y experiencias compartidas entre generaciones.

Rehabilitar para transmitir la memoria

La conferencia propuso una reflexión sobre la responsabilidad de la arquitectura en la preservación de la memoria colectiva. A través del caso del Teatro César Conto, se planteó que rehabilitar el patrimonio no consiste únicamente en restaurar edificios, sino también en reconocer las historias, las experiencias y los significados que los vinculan con sus comunidades.

Desde el Chocó hasta el Caribe francés, este diálogo entre territorios reafirmó la importancia de articular el conocimiento técnico, la investigación histórica y la participación ciudadana para mantener vivo el patrimonio cultural.

La arquitectura no se reduce a la materialidad de los edificios: también es memoria, cultura, experiencia y transmisión entre generaciones. Conservar el patrimonio implica reconocer las historias inscritas en los lugares y comprender que su preservación es una responsabilidad colectiva.

El Chocó tiene memoria, tiene patrimonio y tiene mucho que aportar al mundo.

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