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Política Seis mujeres chocoanas aspiran al Senado de la República

Quibdó / Chocó. En el marco de las elecciones legislativas que se celebrarán el 8 de marzo de 2026 en Colombia, tres mujeres de origen chocoano y afrodescendiente han inscrito oficialmente sus aspiraciones para ocupar una curul en el Senado de la República, consolidando la presencia de liderazgos femeninos y de la diversidad étnica del país en la contienda nacional.

Las aspirantes son:

👩‍⚖️ Gisela Palacios

La abogada Gisela Palacios Mosquera, quien se desempeñó como gestora social del departamento del Chocó, es una de las candidatas inscritas al Senado. Palacios ha sido una figura pública conocida en la región por su trabajo en proyectos sociales y de participación comunitaria durante la administración departamental anterior. Su trayectoria incluye labores de liderazgo en iniciativas sociales y de fortalecimiento comunitario en el Chocó, donde ha construido reconocimiento como representante de sectores locales.

Aura Vanessa Aguilar

Aura Vanessa Aguilar, líder social y política vinculada al Partido Liberal Colombiano, figura también entre las mujeres que han inscrito su nombre para aspirar a la Cámara Alta. Aguilar, radicada en Bogotá, ha desarrollado su trabajo político desde espacios de liderazgo comunitario y social, articulando agendas orientadas al fortalecimiento institucional y representación de comunidades afrodescendientes. Su postulación se produce en un contexto donde el Partido Liberal busca consolidar voces diversas en su lista oficial al Senado, encabezada por el presidente del Congreso, Lidio García.

Elsy Marmolejo

La comunicadora social Elsy Marmolejo, residente en Medellín, completa el trío de aspirantes del Chocó. Marmolejo ha orientado su carrera profesional en medios de comunicación y liderazgo comunitario, lo que le ha permitido construir una plataforma con enfoque en la participación política de sectores tradicionalmente menos representados. Su inscripción como candidata al Senado marca una apuesta por ampliar la presencia de mujeres afrodescendientes en los espacios de decisión nacional. (Verificación cruzada con bases de datos electorales públicas relacionadas con aspirantes).
Ruth Angélica Mena Figueroa: la voz del derecho hecha ley

Ruth Angélica Mena Figueroa es abogada, lideresa social y defensora de los derechos humanos. Su trayectoria ha estado marcada por el trabajo jurídico y social en favor de comunidades afrodescendientes, víctimas del conflicto armado y poblaciones vulnerables.

Su aspiración al Senado se presenta como una apuesta por convertir las luchas sociales en leyes, con énfasis en justicia social, equidad racial, fortalecimiento institucional y garantías para los territorios marginados. Bajo el lema “Tu voz hecha ley”, Mena Figueroa plantea una agenda legislativa enfocada en cerrar brechas históricas y garantizar que las decisiones del Congreso incluyan la mirada de los territorios afro del Pacífico.

Isabel Córdoba Panesso: justicia y compromiso con el Chocó

Por su parte, Isabel Córdoba Panesso es una reconocida lideresa política chocoana, con experiencia en el ámbito público y un fuerte discurso centrado en la justicia social, la dignidad y los derechos del pueblo afrocolombiano.

Su candidatura al Senado se sustenta en la necesidad de una representación auténtica del Chocó en el Congreso, que defienda los intereses del departamento en temas como inversión social, infraestructura, salud, educación y protección del territorio. Córdoba Panesso se presenta como una voz firme que busca incidir en las grandes decisiones nacionales desde una perspectiva afro, femenina y territorial.

Gizzete Mosquera: una joyera que irrumpe en la política desde la memoria y la resistencia

En un escenario político históricamente dominado por los mismos rostros y apellidos, emerge Gizzete Mosquera, mujer chocoana, afrodescendiente, de la zona del San Juan dedicada a elaborar hermosas piezas en oro chocoano y candidata al Senado de la República, como una figura que interpela, incomoda y redefine el sentido de la representación política en Colombia.

Gizzete no proviene del privilegio ni de las élites tradicionales del poder. Su candidatura se nutre de la memoria colectiva, de las luchas históricas de los pueblos excluidos y de las voces que durante décadas han sido marginadas de los espacios donde se toman las decisiones nacionales. Ella misma lo resume con claridad: no llega a encajar en el sistema, llega a romper el molde.

Su discurso político se construye desde la resistencia social, la identidad territorial y el convencimiento de que el Senado debe reflejar la diversidad real del país. Para Mosquera, decidir sobre el rumbo de Colombia no puede seguir teniendo un solo color, un solo origen ni una sola mirada. En ese sentido, su aspiración representa una apuesta por democratizar el poder y ampliar la noción de quiénes tienen derecho a legislar.

Con una narrativa directa y simbólica, Gizzete Mosquera reivindica que el Congreso también pertenece a las comunidades históricamente excluidas, a las mujeres afrocolombianas y a los territorios como el Chocó, que han aportado mucho más de lo que han recibido del Estado.

Su candidatura al Senado, identificada con el número 85, se presenta como un llamado a transformar la política desde la raíz, llevando al centro del debate nacional las realidades que por años quedaron fuera del recinto legislativo.

La postulación de estas seis mujeres ocurre en un momento donde la representación femenina y étnica en espacios de poder ha sido objeto de atención pública y de esfuerzos institucionales para garantizar mayores niveles de inclusión. Según cifras oficiales del Senado, la participación de mujeres en cargos de elección popular ha mostrado avances en las últimas décadas, con procesos como la Ley de Cuotas, que busca aumentar la presencia femenina en las listas de candidatos y en el escenario político nacional.

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