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MANO PELE, CHUSPA AL SUELO“Continuación de mis recuerdos y vivencias en La Quinta”. Por:Odín Sánchez Montes de Oca


Pensé que iba a recibir más torcidas de ojos y razones mandadas por quienes malinterpretan mis comentarios sobre la realidad comarcana, o por lo que escribo en mis artículos para esta columna, que no son otra cosa que algunas críticas constructivas a entidades que no llenan las expectativas misionales, y por las referencias directas que hago de algunos personajes y respecto de hechos concretos, argumentados y documentados, que son de una notoriedad pública tal, que no admiten reclamos, ni denuncias por calumnias porque se estén haciendo acusaciones falsas o injuriosas, porque esté ofendiendo con mis palabras la dignidad de las personas a quienes me dirijo o cito. Me limito a decir única y exclusivamente la verdad, en un lenguaje exento de palabras vulgares o groseras como las que se leen en algunos escritos que circulan en redes, antes por el contrario, utilizo un estilo que en mucho de los casos es agradable al lector, por el humor con que he tratado algunos temas reprochables, porque alguien de nuestra sociedad tiene que difundirlos y ponerlos en manos o en conocimiento de las autoridades; como el caso que reiteré en la edición pasada, dejando para esta entrega la continuación de mis comentarios sobre los recuerdos de infancia de la carrera Quinta, desde la 31, la que apenas llegaba en nuestra época hasta la 26, porque de allí para La Yesquita y Cabecera, pasando por donde “La Sincera” en La Alameda, por donde “Los Chungulitos”, Piye, Chenchito y Los Bomberos, es otro cuento que prefiero le pregunten a los miembros de la Academia de Historia del Chocó.
Así que, empezando donde hoy y de hace tiempo ha quedado Dasalud, por esa misma acera en dirección Norte-Sur, vivieron en nuestra época: Don Marino Bejarano, conocido como “Mil y Pico”, con su esposa la profesora Benilda Maturana y sus hijas, todas ellas profesionales, inclusive, como quiera que se dedicó a los negocios de abarrotes e inmobiliaria (Inquilinato) -Casas con varias piezas para arrendar-, le puso el nombre de una de ellas: El de Lucy la magistrada, a la Miscelánea. por allí vivieron también la señora Dominga y “Papito” Díaz, y sus hijas Martha, “Papita”, “Clarita” y “La Eñe”, hogar donde dicen, nacieron los famosos Helados de La Quinta, aunque, otros dicen que dicho emprendimiento fue idea de Martha, cuando ya vivía con el agente de Policía “Guagua”, en fin, por estos mismos lados vivieron los Tiptón: Mery, “La Mella” y Nicolás, tíos de Robinson Chaverra, alto funcionario de la Defensoría del Pueblo, también Arcesio Palacios, el del Club Samurindó, padre del profesor Feliz Palacios, de “Chiri” -de oficio joyero y compañero de andanzas mío- y del Arquitecto Soel entre otros, luego la vivienda de Beneranda Perea y su esposo Justiniano Salazar, padres de Blas Marino Salazar, quien se desempeñó hace ya mucho tiempo como Director de Caminos Vecinales; luego seguía el hogar de la señora Apulia con “Arrancamonte Viejo”, padres de “Arrancamonte Junior”, destacado futbolista de selección Chocó y Colegio Carrasquilla, Celimo, “Pilancho” -compañero de Chilingui-, allí quedó por mucho tiempo el Club Social Flores de María, también vivía por estos lados mi pariente Helio Rentería, y ya en toda la esquina, la casa de la señora Nélia la mamá del profesor Evelio. Devolviéndonos por la acera del frente, en toda la esquina vivió Delaney, reconocido Árbitro de Futbol, hijo de la señora Ignacia Asprilla y hermano de los Yurgaky Asprilla, que aún viven entre la calle Las Águilas y la esquina de “Los Penicilina”; al lado de estos, en una casa de madera grande, vivía Don Eladio Martínez, padre de Lorenzo, Eladio Enrique exgobernador del Chocó, Roque, Simón, Ovidio -aficionado a la radio y emprendedor del Viche-, luego, otra propiedad de Don Marino Bejarano, en una de los cuales, en una segunda planta vivió el gran “Pepe” Cañada, contigua estaba la casa de Felinda Muriel y sus hijos, el profesor Plinio Palacios Muriel y su hermano el sastre Olmedo Palacios, en esta vivienda murió mi abuela paterna Isabel Hinestroza, quien era prima hermana de la madre del educador Plinio; y llegando a la esquina vivía Juan Nemesio y los Cuesta de María Cuesta, “Rosita” Cuesta, Carlos “Ratonera” y Mariela o “Bambucha”, quien hizo pareja con el Dr. Heliumen García ex Alcalde de Quibdó.
Pasando al otro lado, en toda la esquina, vivía Celmira Salazar, madre de “Rogerito” y familiar de “Limonta”, “Mujé”, Vanney y “Somalia Hilton”, esposa de mi compadre Antonio Miromel Garrido, más conocido y traducido al francés por el Dr. Américo Murillo como “Antuá de la perr”, ya ustedes sabrán cómo decirlo en español, y enseguida, sobre la Quinta vivía “El Mocho” Demetrio, padre de Aurita, quien se dedicaba a empañetar y a blanquear en tiempos de la palma y el pañete. Enseguida, los familiares de “Nando” Cossío, y luego Clara Cossío, por ahí vivió o vive Sara Mayo y sus hijos, después los Hinestroza de Vitalino, Juan B, América, Emir entre otros, y luego, el profesor Arnobio Palacios e Iliana Hinestroza, por estos lados tenía una pieza donde alquilaba bicicletas “Papayita”; siguiendo hacia la esquina, estaba Fidel Guerrero y la profesora Fanny Villalba, y luego, la señora Evangelina, conocida cariñosamente como “La Chicharrona” y sus hijas Delia Rosa y Gladys Lozano, y ya en toda la esquina, la casa de la señora Damiana, mamá de Regina, Herenia y Hernán Palacios, padre del profesor “Oconol” y presidente de SIVA, cuyo significado más preciso lo tiene el Profesor Jesús Cuesta Porras “Envenenado”.
En la esquina sobre la 30, frente a los Cuesta y frente a Celmira sobre la Quinta vivieron los Malfitano, y en la misma casa vivió “Mante” mujer de nuestro profesor “Chucho” Perea, en la misma acera “Morí”, de quien ya hablamos, enseguida Don Salomón García, padre de Salomón, Luis, “La Toña”, “La Seño”, Lunny y “La Mella”, allí también vivió el licenciado Enrique Serna, quien fue el primer esposo de la reina Mariela Mosquera Flórez, luego vivía el Profesor Emilio Parra, y de allí a la 29, la familia Dediego: El Mayor Florentino Bejarano y sus hermanos Eugenio -conocido como “Zapo”, quien murió ahogado por donde permaneció la Draga con la que se rellenó parte de Quibdó-, “Chure” y Jairo -conocido como “Chuzio”-; primos hermanos de Patrocinia y la folklorista Madolia Dediego, hijas de Patrocinio y madres de Ariel “Palanca” -por lo alto-, “Juancho”, “Chombo” y “Nando” la primera y del gran Manlio Gamboa la segunda.
Entrando en la cuadra de la 29 a la 30, donde más se siente la estridencia de los bares, griles y tomaderos de trago del sector de La Quinta, dejo para otro capítulo los interesantes recuerdos del comandante “Armandito”, del Cabo Gregorio Chaverra y “El Centinela” Iván Palacios, quien puso quieto a Juan “Murrapo” su papá, cuando prestaba guardia en “El Batallón” que quedaba detrás de las viviendas de las hermanas Aguilar, y cuando este se le había perdido.
PDTA: Esta es una nota que circuló en redes sociales. ¡Qué valor civil, digno de ejemplo! … “Me cuentan que se mencionó mi nombre en la lista de personas homenajeadas por el señor alcalde Municipal de Carmen de Atrato, señor Herrera Maya. Admiro y reconozco las valiosas personas que recibieron ese merecido reconocimiento. No obstante, por mi parte me niego a recibir algo de un sujeto condenado por corrupción. El Carmen no merece ser gobernado por un bandido” …: Francisco Luis Valderrama Aguilar.
Atentamente,
Odín Sánchez Montes de Oca

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