Tuve que aplazar la primera entrega de la columna del año -cuyo primer mes ya llegó a su última semana-, porque fui invitado por las directivas del Partido de la U a una gira o correría por la Subregión del Darién y todo el Atrato, interregno en el que, a través de un mensaje de WhatsApp para El Manduco, expresé la rabia que me produjo la infame reacción de una campaña rival, de algunos medios, y en especial de una página de Facebook originada en Istmina, frente a un conato de secuestro del que fuera víctima la parlamentaria Astrid Sánchez Montes de Oca, cuando coincidimos -cada quien haciendo proselitismo político- en la cabecera municipal de Riosucio, con los presuntos autores intelectuales del atentado contra el dirigente Augusto Cicerón Mosquera, y sindicados también de la supuesta autoría de la comisión de delitos de amenazas y de homicidios, por los cuales se les investiga en la actualidad en fiscalías secciónales, de allí mis sospechas de que sean ellos los promotores de este tipo de actuaciones que empañan la buena marcha de la campaña, porque hasta donde iba corrido el proceso, se hacía en completa calma, sobresaltada por la cadena Caracol y por el especial del “no me acuerdo”, en el que se fueron lanza en ristre contra Domingo, y posteriormente, en edición escrita, contra Pacho Bueno por el atraco a los pensionados, y contra el también aspirante a la cámara por el Partido Conservador, por lo del Arroz Baudó. Repito: Quien calentó esto fue Caracol, no fui yo, así que calmen a sus bodegas.
Por supuesto que desde hace varios años he venido enarbolando las banderas de la lucha contra el creciente flagelo de la corrupción a través de mi columna “Mano Pele, chuspa al suelo”, desde donde he compartido mi posición con mis asiduos lectores, y en otros momentos presentado denuncias y quejas por distintos medios manifestándole también entre otras cosas a la opinión pública que, en materia de aspiraciones políticas o candidaturas a las distintas corporaciones o cargos de elección popular vamos de mal en peor, de para atrás como el cangrejo o de espaldas para el estanco, porque para poner un ejemplo, que yo conozca o recuerde, nunca habíamos tenido a tantos aspirantes a la Cámara de Representantes y sus coequiperos con tan largos rabos de paja y con esa cantidad de investigaciones penales activas sin antecedentes, e inclusive beneficiados con subrogados de libertad condicional por vencimiento de términos, como el caso del candidato del Partido Conservador por el proceso del Arroz Baudó, priorizado y monitoreado por la Fiscalía General de la Nación; y el otro aspirante por el Partido Liberal, investigado por el caso del descarado tumbe a los pensionados del departamento y el proceso por corrupción al elector en el que se benefició con libertad condicional, por haber transcurrido un año sin que lo hubiesen llamado a juicio. Yo los escuché a ambos alardeando de honestos, para Q.Radio uno, y el otro, en un video negando la autoría de los hechos por los que se le investiga.
Vivimos en una sociedad en la que está haciendo carrera el todo vale, volviéndose casi que cultural la costumbre de esquilmar el erario público y eludir por cualquier vía a la justicia, en donde, en lugar de reprochársele las actuaciones al delincuente de cuello blanco, terminamos es convirtiéndolos en todos unos personajes, ídolos y referentes de las nuevas generaciones, aplaudidos y aclamados; tanto que, frente a las investigaciones que a menudo les aparecen, como las que se siguen contra los candidatos a la Cámara, sus financiadores y adláteres, lo que la gente consciente o inconscientemente dice es: “Ve, ahí no pasa es nada”, se les mira como unos putas, porque de la noche a la mañana se enriquecen, y de salir para la cana, salen es aplaudidos, convertidos en líderes aptos para ocupar las más altas dignidades del estado. Eso es lo que podemos apreciar en los integrantes de dos de las más importantes planchas a la cámara y sus equipos o apoyos, tanto en la del Partido Liberal como en la del Partido Conservador, coincidentemente identificados con el Número 101 en el tarjetón, con un cúmulo de investigaciones a cuestas, que nunca en la historia política del Chocó, aspirante alguno haya tenido.
Pero la culpa, que ponemos en cabeza de los que deben impartir justicia, por su decidía, negligencia y morosidad, que sumadas nos da igual a impunidad, no es solo de ellos, es de todos, es de la comunidad universitaria, porque pese que casi acaban con el Alma Mater, respaldan con su indiferencia a los responsables de la crisis utechina; se roban los remanentes del Municipio de Quibdó -el reo confesó al devolver parte de lo robado-, y no obstante ello, lo contratan en la Alcaldía de Istmina, y Martín Platillos sale a decir que hay que votar por el segundo de su socio, un tal Kevin. La sociedad sabe que Pacho Bueno junto a otros abogados tumbaron a los pensionados del departamento, y como si fuera poco, tiene libertad condicional por vencimiento de términos, en el proceso que se le sigue por corrupción al elector, y el tan sinvergüenza aspira al congreso, como si tuviera patente de corso para delinquir; y el otro, candidato por el Partido Conservador, tiene una serie de investigaciones penales activas, entre ellas la del Arroz Baudó, proceso priorizado por la Fiscalía General de la Nación, y sin embargo, aletean y hablan sus bodegas de transparencia y honestidad -Yo lo escuché en Q.Radio- y por supuesto que, de salir elegido el uno o el otro, al convertirse en aforados, sus procesos terminarían en la Honorable Corte, y ahí sí que no los salva ni Mandrake, tal y como predije de dos dirigentes liberales, hoy encartados.
PDTA 1: Estamos a menos de 40 días de las elecciones y nos inundaron de afiches, vallas y pendones, unos por desconocidos que necesitaban visibilidad y otros porque se cambiaron de partido.
PDTA 2: Un desprevenido ciudadano decía: “Pese a que la Cámara se elige por voto popular, de la delincuencia política solo nos salvan las ejemplares decisiones de la Corte, porque de los fiscales y jueces seccionales olvídense señores”.
Atentamente,
Odín Sánchez Montes de Oca