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Carlos Ortiz Torres: de comandante del Batallón Colombia en Corea a gobernador del Chocó. Por :Gonzalo Díaz Cañadas

Durante el gobierno militar del general Gustavo Rojas Pinilla (1953–1957), varios oficiales de las Fuerzas Armadas fueron designados como gobernadores en distintas regiones del país. El Chocó no fue la excepción. Entre 1955 y 1956, el departamento estuvo bajo la administración de Carlos Andrés Ortiz Torres, último gobernador militar del territorio, cuyo recorrido combina la experiencia bélica internacional, la diplomacia y la administración pública.

Ortiz Torres nació en Tunja, Boyacá, en 1916. Fue hijo de Luis Alberto Ortiz C. y María del Carmen Torres. Contrajo matrimonio con la barranquillera Dolly Burgos de Ortiz, con quien tuvo a su hijo Carlos Eduardo. Su vida personal y profesional estuvo estrechamente ligada a Barranquilla, ciudad donde ocupó importantes cargos militares y administrativos.

Un militar con proyección internacional

A los 37 años, el 15 de mayo de 1954, Carlos Ortiz Torres fue designado como el tercer comandante del Batallón Colombia durante la Guerra de Corea, conflicto en el que el país participó bajo el mando de las Naciones Unidas. Permaneció al frente de la unidad durante 15 meses en el Lejano Oriente, consolidándose como uno de los oficiales colombianos de mayor experiencia en combate internacional.

A su regreso al país, el 16 de agosto de 1954, fue recibido en el aeródromo de Soledad, en Barranquilla, por familiares y destacados miembros de la sociedad local, ciudad donde se había desempeñado previamente como jefe de brigada.

Ortiz Torres fue un oficial sobresaliente del arma de infantería, reconocido por sus condiciones militares y diplomáticas. Se especializó en los Estados Unidos, donde realizó cursos en Fort Benning, Georgia, y en el Colegio de Comando y Estado Mayor en Fort Leavenworth, Kansas, en 1953. A lo largo de su carrera ocupó cargos de alta responsabilidad, entre ellos el comando del Batallón Nariño, la jefatura del Estado Mayor de la Brigada en Barranquilla y, en septiembre de 1954, el comando de la Primera Brigada con sede en Tunja.

Posteriormente fue agregado militar en la Embajada de Colombia en Caracas (1956) y, ya en la vida civil, gerente de Puertos de Colombia en Barranquilla (1976) y del puerto de Cartagena (1977).

Gobernador militar del Chocó

El 16 de mayo de 1955, mediante el Decreto 1.835, Carlos Ortiz Torres fue nombrado gobernador del Chocó, cuando se desempeñaba como comandante de la Primera Brigada en Tunja. Reemplazó al coronel Luis A. Cano, quien presentó su informe de gestión en un acto público realizado en el Teatro Quibdó.

Ortiz tomó posesión el 29 de junio de 1955 en Quibdó, en una ceremonia multitudinaria a la que asistieron cerca de seis mil personas. Estuvo acompañado por el gobernador de Antioquia, Pío Quinto Rengifo, y por el comandante de la Cuarta Brigada, coronel Camilo Tovar Lemus. En nombre del Comité de Acción Chocoana, Aureliano Perea Alumá le dio la bienvenida y le recordó las principales obras y proyectos que el departamento requería para superar su histórica postración.

Su gabinete estuvo integrado mayoritariamente por oficiales militares y técnicos: Jorge Paredes Arboleda como secretario de Gobierno; el teniente general Daniel Santacruz en Hacienda; el mayor Óscar Torres Tovar en Obras Públicas; Felipe Álvarez del Pino en Educación; el capitán de corbeta Miguel Ángel Arcos como director departamental de Higiene; y el teniente coronel Alcibíades Moreno en Agricultura.

Gestión y obras

La prensa nacional destacó que, pocos días después de asumir el cargo, Ortiz logró que entraran en operación las aerolíneas AIDA y SERACO, fundamentales para la conectividad del departamento. Asimismo, gestionó la continuidad de los turnos de la ruta marítima desde Cartagena hacia el Chocó.

Durante su mandato realizó extensos recorridos por distintas subregiones del departamento. En septiembre de 1955 viajó en avioneta a Bagadó junto al sacerdote y piloto Alcides Hernández, y posteriormente se desplazaron a Unguía y Acandí en la aeronave misionera conocida como La Misionera. El aterrizaje en Bagadó, realizado en un campo de fútbol, fue considerado una verdadera proeza, posible gracias al apoyo de los misioneros claretianos y a la pericia del célebre “cura aviador”, protagonista del proceso de poblamiento y colonización en el norte del Chocó.

De acuerdo con sus informes de gobierno y discursos, Ortiz Torres trabajó activamente para que no se extinguieran las visiones de desarrollo que se proyectaban para el departamento, en especial la vía Panamericana por el Chocó y la conexión con Bahía Solano. Como hábil diplomático, utilizó la logística militar —aviones y aeronaves— para facilitar sus desplazamientos y gestiones.

Uno de los hitos de su administración fue la visita de una misión de la embajada francesa, integrada por ingenieros e inversionistas interesados en proyectos portuarios, hidroeléctricos, pesqueros y de industria papelera en Bahía Solano y la costa Pacífica.

Ortiz Torres se alineó con las aspiraciones de la dirigencia regional y dio continuidad a proyectos estratégicos impulsados durante los gobiernos militares, como la carretera Quibdó–Medellín, el aeropuerto de Quibdó y los avances de la vía Panamericana.

Le correspondió liderar la participación del Chocó en la Segunda Feria Internacional de Bogotá, donde el departamento expuso diversos productos, entre ellos el Aguardiente Platino, que recibió un reconocimiento especial.

Durante su gestión también logró la asignación de dos lanchas de la Armada Nacional para brigadas de higiene, la donación de dos buses tractores por parte de la Compañía Chocó Pacífico, la visita del ministro de Transporte para impulsar proyectos viales como Pueblo Rico–Tadó–Nóvita–Cartago, Quibdó–Yuto y Quibdó–Bahía Solano, así como la construcción de un nuevo tanque para la Fábrica de Licores del Chocó, entre otras obras.

Tensiones y salida del cargo

En febrero de 1956, el corresponsal de El Tiempo, Ramón Lozano Garcés, informó sobre la posible salida del gobernador ante la renuncia de varios secretarios y las críticas provenientes, especialmente, de sectores del Baudó, que se sentían desatendidos.

Uno de los episodios más críticos de su administración ocurrió cuando ordenó la detención arbitraria del propio Lozano Garcés, líder de la oposición a la compañía minera Chocó Pacífico. La captura provocó una amplia movilización ciudadana en Quibdó y otras localidades, lo que obligó al gobierno central a autorizar su libertad ante la presión popular.

Carlos Ortiz Torres permaneció en el cargo hasta diciembre de 1956, convirtiéndose en el último gobernador militar del Chocó. Fue reemplazado por el abogado chocoano Guillermo Valencia Ibáñez, civil y amigo personal de Rojas Pinilla, quien ocuparía el cargo en dos ocasiones. La ceremonia de posesión de Valencia Ibáñez hace parte de un valioso registro fílmico adquirido años después por el Archivo Familiar de Ricardo Eleazar Valencia.

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