OJO CON EL NIÑO JESÚS. Por :Yesid Francisco Perea Mosquera

No tenemos ninguna duda respecto del esfuerzo que realizan los agentes de la Policía Nacional en la ciudad de Quibdó y particularmente, en el barrio Niño Jesús, tan tradicional como el que más, en la ciudad capital; sin embargo, a pesar de los patrullajes motorizados y de su presencia por algún tiempo en determinados sectores, la situación de la comuna no es la mejor, al punto de sentirnos con una especie de estigma cuando, los amigos de los domicilios, los de las rapi motos y algunos taxistas, deciden no acudir al barrio o a un sector en particular del mismo, por temor a que algo les suceda, y frente a esto, es justo reconocer que cada uno es dueño de su miedo.

Llamar a un negocio para que su producto llegue a este barrio capitalino, implica tener que disponerse para acudir hasta cierto punto de su calle a recibir el servicio porque el domiciliario dice, le llego hasta el divino niño o hasta el parque; entonces usted debe llegar hasta esta parte del barrio a recoger su encomienda. Personalmente debí hacer uso de un rapimotero y cuando le dije para dónde iba, me preguntó que por cual sector y le dije, pero al llegar a las proximidades de ese sector, le indiqué que por esa calle era contravía, que nos fuéramos por la siguiente, y oh respuesta: por ahí no me meto!! Y al final me dejó antes del lugar de mi residencia, mirando con sumo cuidado cada moto que sonaba mientras me devolvía las vueltas. En igual sentido, hay taxistas que no acuden al barrio por temor, seguramente por situaciones ocurridas en materia de seguridad en cabeza propia o de algún compañero, y eso es preocupante.

Bueno es contarles a mis lectores que, en este barrio tradicional, y con los mejores antecedentes, vive el alcalde de esta ciudad; claro, su cuadra está asegurada por la presencia constante de la Policía Nacional, sumado a las vallas que taponan el acceso de vehículo alguno. Pero, el ser habitante del barrio desde siempre (al menos así lo creo) debiera ser una motivación adicional para prestarle atención, más allá de ser la primera autoridad del Municipio; es su obligación velar por la tranquilidad de los habitantes de Quibdó y el Niño Jesús también hace parte de esta ciudad. La situación es tan delicada que el transporte público, las busetas, tampoco llegan al barrio, no sé las razones, pero dejan muy retirados a los pasajeros que habitan en él; todas estas circunstancias han dejado al sector a su suerte, salvo la presencia de los agentes de la policía, pero en las circunstancias arriba explicadas, situación insuficiente para lograr el retorno de la convivencia pacífica en el barrio con nombre divino.

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