SE PUEDEN CAER LOS PUENTES. Por :Yesid Francisco Perea Mosquera

Mirando las graves afectaciones por las cuales están atravesando tantas obras en distintos lugares del país, producto de la ola invernal que azota a Colombia, me detuve a reflexionar sobre el tema en nuestro querido departamento, en donde la palabra prevención no se usa mucho, especialmente cuando de obra pública se trata.

Esas elucubraciones hicieron énfasis en la situación de los puentes, tan utilizados en el Chocó como consecuencia de tantas corrientes, llámense ríos o quebradas, como las que contamos en nuestro departamento; por ejemplo, se han presentado grandes crecientes en los ríos Atrato, San Juan y Baudó, por tan solo mencionar algunas, y me preguntaba si las autoridades se han detenido a observar la cimentación de los puentes que están sobre el río san juan, en los municipios de Istmina y Tadó; esto debería ser asumido con mucha responsabilidad, pues si se fracturara alguno de estos puentes, estas poblaciones y toda la zona del san juan, sufriría en grado sumo, pues se cortaría el acceso al eje cafetero, lo que se traduciría en dificultades de variado orden para todo el departamento. De igual manera me pregunto por los dos puentes, por sus bases, de aquellos que se encuentran entre Iró (la Encharcasón) y Condoto; no se puede esperar a que ocurra el desplome de alguna de estas construcciones, para tomar los correctivos.

Tenemos muchos espejos a lo largo y ancho del país, relacionado con las afectaciones que está dejando la ola invernal; la caída de viviendas, puentes, destrucción de carreteras, acueductos, cementerios, etc., son el pan de cada día, y todo eso, producto de la ola invernal y de pronto también, a la falta de prevención, de mantenimiento, de las obras. En este punto cobra especial atención la verificación del estado de los puentes en el Chocó, a lo cual, reitero invitación a las autoridades para no tener que lamentar. Por cierto, también deberían verificar la situación de los pequeños cultivadores del Baudó y de cualquier otra zona del departamento, quienes han visto cómo las crecientes se llevan sus cultivos o los inundan, generándoles pérdida total de todo lo invertido; podrían convertirse en voceros de nuestros campesinos, en la búsqueda de la condonación de los créditos, por ejemplo, que pudieran tener con el Estado.

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