De la Fábrica de Licores del Chocó  (I parte) Por :Américo Murillo Londoño

De niño escuché hablar de la Fábrica de Licores del Chocó, nombre que llevó hasta 1963, debido a que la Ordenanza 06 de octubre del mismo año le cambió la denominación de Fábrica por Empresa. De la vieja fábrica tengo la certeza que era una casona de madera ubicada en la Carrera 1ª con Calle 31, hasta más o menos en 1954, cuando se terminaron la obras en concreto de las nuevas instalaciones de la Fábrica de Licores y se iniciaron operaciones en el sector conocido como Huapango.

Vale anotar, que en el lote donde estaba ubicada la casona donde se preparaba el aguardiente, se construyó por los dueños de la firma La Confianza, una edificación específicamente para una fábrica de telas, toallas y cobijas que tenían unas “barbachitas” a los lados y que se pueden conseguir en el mercado, procedentes de Medellín. Dicha fábrica relativamente operó poco tiempo y la mencionada edificación, hoy día es de propiedad del Departamento y sede de la actual Gobernación del Chocó.

Primera Fabrica de Licores del Chocó en 1926

El interior de la vieja casona, solamente lo conocí después que la operación de la producción del aguardiente se trasladó a Huapango y quedó la casa sola; en la que recuerdo haber visto unas hornillas hechas en ladrillos de barro colorado, donde se cocinaba la miel para elaborar el aguardiente. La miel era traída del medio Atrato, envasadas no en Bidones o “tamburrios plásticos, como existen ahora, sino en latas donde venía la manteca procedente de Cartagena, de donde también venía el Anís que era un ingrediente fundamental en la preparación y el sabor del aguardiente, que la gente del común denominaba “Anisado”.

En escritos anteriores he comentado, que en medio del edificio de la Gobernación y el Hospital San Francisco de Así, desembocaba al Río Atrato la quebrada de nombre Nausigama, su nacimiento era en la parte posterior del Integrado hoy IEFEMP, por el sector de Miraflores, de aguas subterráneas que venían desde el Hospital viejo y del sector donde se construyó la edificación del Seguro Social, cercano al Cementerio San José.

El desembarcadero de la miel, era en la desembocadura de la quebrada antes anotada, debido a que la bajada al Río Atrato por la Calle 31, que era el Puerto Aéreo que en cierta forma estaba reservado para los aviones que acuatizaban por los lados del Barrio Kennedy, llegaban más arriba de la casa cural y se venían aguas abajo hasta llegar a una boya y paraban en ese punto; pero si el Río estaba muy crecido, el desembarcadero era más adentro del espacio o sitio acostumbrado para ello, se hacía por los lados de la trilladora de arroz, edificación en la que también funcionaba una oficina que la denominaban “La agronomía” una especie de secretaría de agricultura dependiente de Bogotá, que posteriormente funcionó como sede del Inderena y más adelante fue el Archivo Departamental,  detrás de la edificación donde están las oficinas del operador móvil Claro.

Es del caso precisar que el Departamento del Chocó, no tenía registro ni patente de marca a nivel nacional ni una fórmula para el Aguardiente y para aquella época no se contaba con ninguna tecnología para la elaboración del producto, tales como laboratorio para medir la calidad del agua, los grados del alcohol, etc. Por ello podíamos calificar ese aguardiente, como un poquito mejor que el biche que se preparaba en el área rural; ya que la (s) personas que lo preparaban no tenían formación en el tratamiento del alcohol y lo que contaba era la experiencia del catador para darle un sabor aceptable; lo que permitía que la gente lo consumiera y disfrutara.

En la vieja fábrica además de aguardiente que también lo denominaban “Chirrincho”se preparaba otra bebida cuyo nombre era Anís del Mono, que era una mezcla de aguardiente con miel de la caña de azúcar, que su ingesta en demasía por aquello del dulce, para quien no estuviera bien alimentado los efectos del guayabo eran devastadores.

 Entre los Gerentes de la vieja fábrica de licores, podemos citar a los señores Abigail (Lalo) Garcés Baldrich y Neftalí Murillo Cuesta.

En 1960 cuando es Gobernador del Chocó el Dr. Benjamín Ferrer Ibáñez se firma en el mes de julio un contrato por el término de 5 años, con el empresario en producción de licores de origen Español Alejandro Burgaleta García, para que éste se comprometiera con procedimiento y patentes propias elaborar en las instalaciones de la Fábrica del Departamento, los licores de consumo y perfumería utilizando para ello materias primas de la mejor calidad para reducir en lo posible la natural toxicidad del alcohol, de acuerdo con las más depuradas normas bromatológicas.

También se pactó en el contrato citado, producir dentro de los 60 días siguientes a la firma, 30.000 botellas de Aguardiente y 1000 de Ron, con 18 grados Cartier equivalentes a los 40 grados de hoy; posterior a esa entrega y para que no hubiera desabastecimiento el contratista se comprometía a producir 35.000 botellas de aguardiente en 30 días,  que deberían ser envasadas en botellas de cristal de 720 centímetros cúbicos fabricadas por Peldar, las etiquetas deberían ser impresas con letras en colores, la mano de obra, preferentemente con personal de la región, excepto para aquellos cargos cuya capacidad técnica requiriera una preparación especializada que no fuera posible encontrar dentro del Departamento.

Por su parte el Departamento se comprometía a garantizarle al contratista la producción exclusiva de los licores y no permitir el ingreso y venta en el territorio Chocoano licores de otras regiones a personas naturales o jurídicas. Lo anterior permitía la exclusividad al servicio de la Fábrica por parte del contratista y para el Departamento del Chocó el monopolio en la venta de licores dentro de su territorio, en consonancia con lo que hacían otras regiones que no permitía el ingreso de licores foráneos.  

Al finalizar el contrato firmado con Burgaleta se inicia una nueva contratación para la producción del Aguardiente en la Empresa de Licores del Chocó, con la firma francesa Le Paige and Urbain en 1963, y a cargo de dicha tarea designa a Juan Guzmán Campuzano, natural de Popayán, había vivido en Francia, era Enólogo, vale decir que sabía de la ciencia o técnica de producir vino, y a partir de ese conocimiento trabajó en el Ecuador en la producción de licores.

Para la época que llega Guzmán Campuzano que trabajaba solo sin asistentes, se introducen cambios en la preparación del aguardiente, como rebajarle el grado de 40 hasta 36 grados, se emplean como ingredientes además del alcohol, agua, anís, hinojo y esencia bahiana; sumado al aguardiente se inicia igualmente la producción de una gama de licores que vale recordar sus nombres así: Ginebra Lord Wallis, Ron Brandy Citará, Triple Sec, Licor de Piña y Cherry Brandy.

En 1968 bajo la Gerencia de Antún Bechara Arriaga, ingresa a trabajar en la Empresa de Licores, a la edad de 18 años Nicolás Emilio (Millo) Vélez Serna como ayudante de mecánica, quien establece lazos de amistad con Guzmán y éste lo convierte en su secretario, le enseña aspectos generales de la producción de licores y con el paso del tiempo, prácticamente en una especie de asistente.

En la Gerencia de Antún Bechara Arriaga, se registra la marca del Aguardiente Platino, ante la Superintendencia de Industria y Comercio; Aguardiente que por su calidad obtiene un reconocimiento a nivel internacional. En esa administración se inicia y concreta la negociación con una firma Alemana, que permitió la compra de la maquinaria para la producción de las gaseosas ORO, y viajan a Quibdó los técnicos para armar las partes de la misma; en ese orden de ideas la Empresa de Licores, envía a Bogotá a Nicolás Emilio Vélez para su capacitación para la producción de las gaseosas en los Laboratorios Firmenich, especializados en producción de esencias tanto de gaseosas como para perfumes.

Y como suele suceder en más de una ocasión le correspondió a otra administración la inauguración, oficial de la producción de las Gaseosas ORO, que se hizo conjunta con la Estación de la Interconexión Eléctrica en 1972, con la presencia de Misael Pastrana Borrero, presidente de la República.

Para junio de 1973 ingresa a prestar sus servicios a la Empresa de Licores del Chocó, como Asistente Técnico de Juan Guzmán Campuzano, el Ingeniero Químico Jorge Arturo Murillo Perea, con quien se inicia formalmente la transferencia de conocimiento sobre la producción de los licores, que extraoficialmente se había se venía haciendo con Nicolás Emilio (Millo) Vélez Serna.

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