MANO PELE, CHUSPA AL SUELO ¿Qué opinión le merece Iván Velásquez?. Por:Odín Sánchez Montes de Oca

Yo no suelo escribir u opinar por este medio sobre temas del orden nacional porque sobre ellos escriben letrados en todas las disciplinas, que deleitan a sus lectores y ponen a pensar a los miembros de los grupos de WhatsApp y visitantes de este medio digital; pero hoy me dio por escribir sobre el ministro designado de defensa, lo que representa para mí un reto, y mucho más, por lo que él participó en el trance que viví, cuando se me investiga, se me acusa, y se me condena sin fórmulas legales por concierto para delinquir, punible bautizado por la prensa nacional como “Parapolitica”, situación que además de haberme afectado personalmente, en cuanto que ello truncó mi carrera política, también afectó a mi familia que solidariamente vivió el calvario al que fui sometido, estigmatizada hasta hoy, como si los delitos de sangre existieran en nuestro país; problema creado por el estado que la nueva ideología a punto de empezar a gobernar solo encuentra posible remediar con la teoría del “Perdón Social”, al que yo personalmente no me sometería, porque pese a la condena, yo no le he fallado a la sociedad y no tengo porque pedirle perdón; antes por el contrario siento y pienso que en dicho proceso se me vulneraron derechos como el debido proceso y el derecho a la defensa, situación que muy pronto resolverá la CIDH, organismo ante el cual acudimos desde el año 2.011, ante la falta de una adecuada justicia en el país (Doble instancia), requisito que demanda el Pacto de San José y otros pactos internacionales signados por el estado Colombiano.

El forjador de la masacre jurídica contra más de sesenta (60) congresistas como magistrado auxiliar de la Corte, de la que también hiso parte como miembro y presidente de la Sala de Casación Penal el ex Magistrado José Leónidas Bustos, hoy en las de “Villadiego” por Montreal-Canadá, por ser junto al también ex Magistrado Ricaurte, cofundadores del “Cartel de la Toga”; es ni más ni menos que el prominente designado Ministro de Defensa, creador del “Proceso Madre”, de donde se desprendieron las selectivas investigaciones y condenas de muchos inocentes como el suscrito; sin descartar o negar que existieron y se evidenciaron en dichos procesos, propiciadores y financiadores de grupos de paramilitares, que llegaron inclusive a cometer masacres como la de “Macayepo” y muchas violaciones de derechos humanos que aún hoy, lloran los habitantes de los Montes de María-Sucre. El compañero de claustro en la Universidad de Antioquia del expresidente Álvaro Uribe, de donde provienen sus diferencias y posterior aversión contra los amigos del “Gran Ciudadano” como le llaman sus correligionarios al ex presidente, anduvo por todo el país armando su propio proceso, fuente indiscutible de las investigaciones contra los parlamentarios, y coadyuvado por la “Fundación Arco Iris”, parte de cuyos integrantes afines ideológicamente aparecen en la foto que recrea esta opinión, recibía testimonios contra los futuros procesados sin la presencia de sus abogados o siquiera del Ministerio Público, negociaba estas pruebas a cambio de beneficios, como el otorgado al “Alemán” de suspenderle la extradición ya autorizada por la Corte, a cambio de declaraciones contra parlamentarios cordobeses, antioqueños y de paso contra los chocoanitos, que nada teníamos que ver con la promoción de grupos al margen de la ley; en esas andanzas estuvo por Quibdó y tomó hasta tinto en la segunda con Alberto Boder Valencia, el entonces Fiscal Regional, sin saber de qué hablaron, pero como andaban las cosas, uno hasta se imagina.

Inventó para esa época, como lo expongo arriba, las entrevistas a testigos, a quienes por supuesto manipulaba, y a candidatos a extraditar, quienes además de entonar el himno nacional inventaban lo que fuera con tal de salvar su pellejo; estas entrevistas eran un oscuro espacio para trasegar y torcer la información, incitar a testigos y propiciar sometimientos en el proceso madre, una bolsa de la que cuando querían armar un show mediático, metían la mano, sacaban un nombre y con las violaciones ya señaladas condenaban al que quisieran. Por supuesto que supe de algunos opinadores chocoanos que celebraron y festinaron con la nominación del Dr. Velásquez, y se precian en las épocas del Pacto Histórico en ser íntegros defensores de los derechos humanos; de ellos ni mencionaré sus nombres, porque esto último sé que es de boca para afuera, y sé que hacen mucha bulla sin argumentación alguna; de las opiniones que al respecto si me gustaría escuchar o leer, serían por ejemplo: La de entendidos como el abogado y presidente de la Academia de Historia Mario Serrato Valdés, quien para su época de litigante (no se si aún ejerce), conoció in situ, la situación de muchos Parapoliticos, porque los asesoraba o apoderaba, sobre todo cuando estaban o estuvieron claros y abultados los abusos y las tropelías cometidas por investigadores al mando de Iván Velásquez, contra los derechos fundamentales aquí tantas veces citados.

Pese a que el recién designado manifestó recientemente: “Un Gobierno para la paz, no puede generar venganzas, ni promover odios, pero tampoco proteger la impunidad”, yo diría con la sabiduría popular: “A la gallina sorbe huevo, aunque le tuerzan el pico”

PDTA: Esos señores de los empalmes regionales, los dirigentes del Paro Cívico, tienen que ponerse de acuerdo con los parlamentarios porque, quiéralo uno o no, el gobernador es el representante legal del departamento, y los otros son los voceros institucionales ante las instancias nacionales; lo demás es suplantar poderes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.