PUNTO APARTE. ADIÓS A UNA MUJER EXCEPCIONAL

 

María Ezequiela Urrutia L. 13 Marzo de 1921 – 22 de Jun de 2022

POR: CARLOS M. CASTILLO AYALA

26 de Junio 2022

Era una tarde de diciembre de 1978 cuando la vi por primera vez, los últimos rayos de luz se estaban escondiendo para darle paso a la penumbra de la noche, de ese Quibdó con precario alumbrado público y calles destapadas, se presagiaba lluvia, pero eso no era obstáculo para movilizarnos; los jóvenes de aquel entonces, acabábamos de llegar de Guapi, a donde fuimos a competir en los segundos juegos del Litoral Pacífico, se había generado entre nosotros una hermandad que aún persiste por ese bello recuerdo, llegue a su  casa de la 4 con 29 en busca de su hija menor que me había flechado desde que la vi en el buque de la armada que nos transportó, esa noche teníamos programado irnos de rumba; ella salió del interior de la casa, realmente no recuerdo si me la presentaron o yo ingrese y salude, ella tendría unos 57 años, su aspecto fuerte y vital, pero con una sonrisa y amabilidad que me inspiro confianza y de una me hizo sentir tranquilo y seguro en su casa, a partir de ese momento y por más de 44 años recibí su amor, protección y sobre todo, enseñanzas; mucha sabiduría había en ese ser, que lo daba todo para ayudar al que lo necesitara, su vida es un ejemplo de lucha y superación, de logros y metas alcanzadas a pesar de la adversidad, quizás con este sencillo homenaje que le hago a su memoria, los jóvenes de hoy, encuentren sentido a su existencia y entiendan que la vida se construye de a pasitos y con muchos sacrificios y esfuerzos, nada es gratuito en este mundo.

Doña Ezequiela o CHK, como la llamaba una de sus hijas adoptivas (Amaida), había nacido en Rio sucio, su padre, Ezequiel Urrutia Varela,  era un cultivador de la tierra que junto a su madre, Lorenza Lemos B. enseñaba a sus hijos el gusto por la labor del campo, pero CHK tenía su mente puesta en otros objetivos, ella quería estudiar, por eso le propuso al papá que la mandara a Quibdó, quizás por retenerla a su lado, el papá le dijo que no había plata para eso, pero no contaba con su indomable carácter;  en una cosecha de arroz, le solicitó  un bulto de este cereal, el cual vendió y con esos recursos y a la edad de 15 años  llego a Quibdó, en donde fue recibida por su hermano Luis Felipe Urrutia, quien con todo el amor del hermano mayor, la apoyó hasta que en 1.942 recibió el título de institutora en el colegio intendencial; un año después, regreso a su natal Rio sucio para iniciar su fructífera labor como educadora, dirigiendo la escuela de niñas; Unguía, Sapzurro, Acandí, Curvaradó, Domingodó, Las Mercedes, Tutunendo  y Quibdó, fueron los lugares recorridos por CHK, en su vida Laboral, en Quibdó ejerció la docencia en la Nicolás Rojas, la escuela anexa a la normal Manuel Cañizales y María Montessori.

En 1.960, por circunstancias de la vida, abandona por segunda vez su pueblo natal, pero esta vez lo hace de la mano de 5 de sus hijos, Arévalo, América, Anatilde, Arminda y la ¨seca leches¨, Alina, que tenía pocos meses de nacida, el mayor, Antún  ya se encontraba estudiando en Quibdó y por decisión del papá, Aristóteles, el menor de los hombres se había quedado con él, pero un tiempo después se escapó en una lancha para reunirse con sus hermanos y su mamá en Quibdó; no fue fácil abrirse camino con sus hijos, pero otra vez su ángel guardián y benefactor fue su hermano Luis Felipe, quien nuevamente la apoyo en todo; a pesar de su corta edad, con 36 años, siendo madre de 7 hijos, doña Ezequiela dedico su vida a formar y edificar la vida de sus hijos y que bien lo hizo, unos en la docencia, otros como empresarios, todos se desempeñaron con éxito en sus respectivos talentos, su hijo Antún fue el pionero de los actores negros en el país.

En su ejercicio profesional, doña Ezequiela participo en la creación de la UMACH, Asociación de maestros Jubilados, cooperativa del magisterio, Coopetraban capitulo Chocó; cultivo el gusto literario y escribió varios ensayos, en donde destaca el libro Apuntes de Geografía e Historia del Chocó, recibió varias condecoraciones y se destaca su labor en la Unión de ciudadanas de Colombia.

Quizás la faceta que más me impresiono de doña Ezequiela, fue su solidaridad con sus colegas, por su casa vi desfilar a maestros de la época que iban en busca de su asesoría para gestionar pensiones o para resolver cualquier tema que ella con su sabiduría resolvía sin necesidad de recurrir a costosos abogados; cuando la conocí, trabajaba en la biblioteca Carlos Holguín Mallarino, tuve la fortuna de recibir sus consejos y asesoría, especialmente en temas de la historia y geografía del Chocó, yo iniciaba mi vida social y ella me hacía manuscritos, con su opinión sobre el tema que le consultaba, (no había redes, ni celulares y apenas entrabamos en la era del PC), fue un honor para mí escucharla, aún conservo todos esos escritos, los cuales leo de cuando en vez.

Era tanto el amor que sentía por sus hijos que el día de su deceso y a pesar de su critico estado de salud, que llevo al médico tratante a opinar  que posiblemente no amanecía, doña Ezequiela resistió, batallo con la muerte, a pesar que hacía algún tiempo había dejado de hablar, en su registro sonoro le faltaba escuchar 2 voces, las de sus hijas Anatilde y Alina, que estaban en Medellín; por mal tiempo, ellas llegaron pasadas las 10 am, tuvieron tiempo de ver a su mamá con vida, de expresarle cuanto la amaban y agradecían por toda su protección y enseñanzas, doña Ezequiela soltó una lagrima de despedida, como señal que las había escuchado, y quizás diciendo, ya están todas juntas y pocos minutos después se fue;  Hoy que ella partió de esta forma de vida terrenal (por qué en nuestros recuerdos vivirá para siempre), me regocija ver la unión de sus hijos y sobretodo ver el amor que se profesan los nietos, soy testigo de la veneración, respeto y amor que le tenían, y que llevo a Natalia, a venir a despedirla, desde E.U., otros como el padre Alirio, no pudo venir por la situación de su país de residencia, Ecuador; ese es el legado de amor que les deja, verlos juntos y escuchar sus historias de las vivencias con la abuela es un paliativo para soportar estos difíciles momentos. No me cansare de dar gracias a Dios por la larga vida que le dio, pero sobre todo por la educación y formación que le dio a Alina, su hija menor, mi fiel compañera y esposa desde que vi que:

Sus lindos ojos brillaban y brillaban más que el sol

Su belleza juvenil, enamoro mi corazón.

(Apartes de la canción MI BENDICION, grabada por LA CHIRIBANDA, que le compuse a mi esposa Alina y que pueden escuchar completa en el canal YouTube).

DESCANSE EN PAZ MARIA EZEQUIELA URRUTIA LEMOS, TU DESCENDENCIA Y QUIENES TE AMAMOS NUNCA TE OLVIDAREMOS

PUNTO APARTE 1: Este Espacio estaba reservado para hacer un análisis de los resultados electorales y analizar lo que le espera a Colombia y en especial al Chocó con el nuevo presidente, ya habrá tiempo para ese análisis.

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