QUÉ NOS ESTAMOS BEBIENDO Por Yesid Francisco Perea Mosquera

El registro en materia de empleabilidad en Colombia nos ubica como uno de los departamentos con mayor índice de desempleo, según nos lo hace saber cada que hay publicaciones al respecto, el DANE; y si bien son noticias recurrentes, que además no nos caen bien, son una triste realidad con la cual nos toca convivir, entre otras razones, por la ausencia de empresas en Quibdó y el Chocó cuya existencia nos permitirían golpear el desempleo en nuestra región. Las personas, de una u otra manera, deben adoptar sus propias estrategias para subsistir informalmente, y una de esas estrategias son las micro empresas creadas para la venta de agua utilizada para el consumo humano, pues se supone que estamos hablando de agua potable.
Cómo se ha definido el agua potable: “Se denomina agua potable, al agua que puede ser consumida sin restricción debido a que, gracias a su calidad no representa un riesgo para la salud…” El término se aplica al agua que cumple con las normas de calidad promulgadas por las autoridades locales e internacionales. La Organización Mundial de la Salud, tan de moda por estos tiempos en razón a la pandemia del covid 19, también se ha pronunciado en relación con el agua potable, y lo ha hecho en los siguientes términos: “Según las guías de la Organización Mundial de la Salud, se dice que el agua es potable si los componentes del mismo no suponen riesgo para la salud del consumidor, si éste se bebe el agua durante toda su vida”; muy respetuosamente agrego que el consumo del vital líquido no puede ser “durante toda la vida”, pues ciertamente el agua en mal estado la consumes una vez y tienes los problemas de salud que nunca habías pensado.


En Quibdó en particular y en el departamento del Chocó en general, proliferan las marcas de agua, sin tener el consumidor la claridad respecto de si ese líquido empacado es apto o no para el consumo humano; casi todas las marcas que ruedan por las calles y tiendas, en carretas y de a pie, dicen en sus empaques que el registro Invima está en trámites; es decir, se escudan en esa expresión para pasare por la faja el cumplimiento de lo establecido por la ley en materia de disposiciones sanitarias. Nótese cómo en el párrafo anterior se menciona que “normas de calidad promulgadas por las autoridades locales…”, lo que hace que me cuestione respecto a qué han hecho o están haciendo las autoridades del ramo para la estricta vigilancia y los respectivos controles que deberían estar ejerciendo sobre tantas micro empresas dedicadas a la venta de tan preciado líquido; hoy no sé cuántas marcas de agua existen en esta parte del país, y claro, no sé si las autoridades del ramo tienen la cuenta del número, la clase y sus marcas y desde luego, permítanme dudar respecto al debido control que le están realizando a esas marcas y especialmente, a su contenido.
El tema del escrito es la calidad de agua que nos estamos tomando, lo cual no deja por fuera la potabilidad de la que nos ofrecen los acueductos; este es un llamado respetuoso a los responsables de velar por un excelente servicio de acueducto y por la venta y calidad de los productos de quienes se dedican a comercializar agua, bajo el argumento de estar ofreciendo un producto apto para el consumo humano. No olviden las propiedades que debe tener el agua de calidad, pues ella es consumida por niños, ancianos, jóvenes, es decir, por todos los seres humanos, y se vive sin comida, pero no sin agua potable.

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