MANO PELE, CHUSPA AL SUELO. “Semana reflexiva y propositiva”. Por : Odín Sánchez Montes de Oca

Ocupé parte o varios días de la Semana Mayor leyendo el libro “Como avanza Colombia”, del ex ministro de Pastrana Mauricio Cárdenas -de la época del sonado caso de Dragacol-, y también de Juan Manuel Santos; con dedicatoria y todo como si fuéramos íntimos (estos tipos no son amigos de nadie). El libro me lo hizo llegar el reconocido economista a través de la Dra. Astrid, cuya lectura llevó a mi imaginario al megaproyecto portuario de Puerto Antioquia y Puerto Pisisi, el primero ya con cierre financiero, en ejecución de su primera etapa y a 33 meses de su entrega e inauguración, que generaría 1.600 empleos durante su construcción y 1.000 en funcionamiento, y según los entendidos se crearía más o menos 800 empresas; un poco menos de la mitad, el segundo proyecto; pero que, en algo influirán en la reducción del desempleo rural y la mano de obra en esta región, receptora de desplazados y migrantes, en su mayoría desarraigados de territorio chocoano, víctimas del conflicto armado.

Ambos proyectos están ubicados en la margen sur oriental del Golfo de Urabá, el primero, Puerto Antioquia, en el corregimiento de Nueva Colonia, jurisdicción del Municipio de Apartadó, el segundo, Puerto Pisisi, en la vereda Casanova, en inmediaciones del Municipio de Turbo; puertos multipropósito de fácil comunicación con los centros de producción del interior del país, hoy y en el futuro; pero lo más relevante es la cercanía con la cuenca del Medio y Bajo Atrato o del Darién Chocoano; atravesando el golfo, los territorios de los Municipios de Unguía y Acandi, al frente, las bocas del Atrato, por donde aguas arriba se llega a Riosucio a unos 85 Km, 107 Km del Pisisi a Curvaradó, y 172 km a Bojayá, en tanto que, por vía terrestre hay 93 Km de Puerto Antioquia a Belén de Bajirá -algo así como de Quibdó a Opogodó-, y 104 km de Belén al Pisisi; 154 Km también por vía terrestre a Riosucio, y 165 de este a Pisisi; cercanía y posición estratégica que se debería aprovechar para convertir a la Subregión del Bajo Atrato y Darién chocoano en un verdadero polo de desarrollo Agroindustrial y turístico dada la vocación, riqueza y potencialidad de sus suelos, tanto como la propiedad colectiva de sus tierras.

Les estoy escribiendo con el deseo porque, en esa dirección reflexionaba en los días santos, pero para alcanzar ese loable propósito -Desarrollo agroindustrial-, es menester que, dejemos de un lado los complejos que tanto nos afectan y nos retrasan, y de otro lado abracemos las ideas ajenas como si fueran propias, siempre que ellas consulten con los altos y caros intereses del Chocó. Todo esto me devolvía a los años 2017/2018 cuando en algunas mentes chocoanistas, pensando en soluciones prácticas a los problemas del Chocó, se asomaba la idea de creación de una corporación que se encargara de impulsar el desarrollo de los municipios de la cuenca del Atrato, incluidos los antioqueños de Murindó, Vigía del Fuerte y Turbo, donde hoy se construyen los precitados puertos, desde donde necesariamente se trabajaría en la recuperación de la navegabilidad del río, sus afluentes y caños, el desarrollo acuícola, agroindustrial, turismo natural y desarrollo energético. Y les dio por socializar la idea, y algún día, en uno de esos eventos celebrado en el auditorio de la Policía Nacional, una de las mentes más claras del Chocó de hoy, quien lastimosamente no ha tenido éxito en sus dos (2) intentos políticos -Porque los negros somos así- que lleva los apellidos trocados de un ex ministro liberal chocoano, me aborda en compañía de una también quibdoseña, libre pensadora, parienta del compositor de “Amira Waldo” y me dicen: “El problema no es de la idea, el problema es de quienes la parieron y la impulsan”. Resulta que, tengo claro que no era la posición de ellos, pero si lo que pensaban los detractores de siempre, los que se oponen a todo; algunos defensores pagos de Codechocó -zánganos-, porque, sin estudiar la propuesta se oponían en cuanto creían que esa institución desaparecía si se le daba vía libre a la idea, otros decían que era una muy mala idea porque, le iban a regalar los territorios por demás colectivos a los antioqueños -síndrome de Belén-, si no era que, la familia de este columnista, los iban a vender; o también se oían ecos de un neocolonialismo e imperialismo antioqueño -complejo frente al paisa-.

Y resulta que, la idea trabajada entre otros por Darío Cujar, Manuel Andrade, Carlos Alberto Rentería, el mismo “Jorgito” Tadeo y Alcira López Mena, en su momento mal interpretada y tergiversada por los “tipillos”, duerme el sueño de los justos, a la espera de que los chocoanos veamos la realidad portuaria del Urabá antioqueño y propendamos por articularlo con el futuro desarrollo agroindustrial del Medio y Bajo Atrato y del Darién chocoano.

PDTA: El “Pibe” Valderrama dice: “Todo bien, todo bien”, si no se roban los dineros como los de la vía Bajirá-Riosucio y otros, o como los proyectos productivos de arroz de allá abajo, de cacao, de plátano y aguacate, o se los lleva una creciente.

Atentamente,

Odín Sánchez Montes de Oca

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