JUVENTUD SIN FUTURO. POR: CARLOS M. CASTILLO AYALA

10 de abril 2022

Desde mediados de los 90 me acerque a los diferentes alcaldes, preocupado por el peligro en que estaban nuestros jóvenes por el asedio del hambre y la falta de oportunidades, creía que el deporte podía servir de plataforma para edificar y proyectar sus vidas, el silencio generalizado de estos dirigentes fue la común respuesta; no obstante, logramos sacar a un puñado de jóvenes y pudimos cimentar sus vidas, hoy son ciudadanos ejemplares que luchan por brindar las mismas oportunidades a otros, insistí en la inversión social necesaria para éllos, más recientemente cuando advertimos el peligro del narcotráfico y la delincuencia generalizada, arrecié con mis llamados a la acción; en la búsqueda de Talentos deportivos, en compañía de los presidentes de la liga de atletismo y el recordado ¨Culebrón¨, recorrí las comunas de Quibdó (cuando todavía se podía), conozco la forma angustiosa en que sobreviven, por eso, sé, que en su mayoría son jóvenes buenos, con sueños y ganas de triunfar, deseosos que alguien les brinde un apoyo para proyectar sus vidas, con un enorme talento, son víctimas de una ciudad mezquina; no lo hicimos, no les brindamos ese apoyo, creímos que ese problema se mantendría lejos de nuestros hogares, fuimos indolentes, cuando empezaron a conformarse las primeras bandas de jóvenes delincuentes, no fuimos capaces de avizorar la crisis que se avecinaba, con cierta sorna nos referíamos a ¨los Tampis¨, ¨las mogollas¨, ¨los carritos¨ y tantas otras que fueron apareciendo y que sirvieron de  base a los criminales que llegaron a nuestro territorio a reclutarlos, algunos de ellos de forma violenta y de manera forzada, a muchos les toco huir para no caer en este vil y criminal ¨negocio¨,  hoy es demasiado tarde, hoy por acción u omisión  todos somos responsables y víctimas de este conflicto, ya no hay tiempo de establecer medidas preventivas, ahora nos toca reaccionar como sociedad y buscar entre todos la solución o morir en la indiferencia.

Para entender este conflicto, necesariamente hay que revisar la situación explosiva que vive el departamento, están suficientemente documentados casos como el de Bojayá y muchos otros en donde la población ha sido víctima de salvajes actos de grupos violentos que han obligado al desplazamiento de comunidades enteras, tanto afros como indígenas, esta situación pareció tener un respiro en el 2016, con la firma del acuerdo de paz, desapareció un actor, pero el gobierno de Duque, fiel a su promesa de hacer trizas la paz, no realizó las inversiones del post conflicto, no hicieron el control militar de los territorios que dejaban las extintas FARC y este espacio fue copado por el ELN y grupos criminales de narcoterroristas, el conflicto revivió; Quibdó, se ha convertido en receptor de esta población desplazada, para los cuales no hay acciones concretas del gobierno, la inversión en los municipios PDET es irrisoria, hoy todo el Chocó, está abandonado a su suerte, con dirigentes políticos mediocres e incompetentes, que en su gran mayoría se roban inmisericordemente la platica del pueblo y salen a aspirar o mejor comprar elecciones con recursos del erario, sin que nadie los detenga, en sus presupuestos criminales tienen un rubro para comprar su impunidad ante la cochina justicia del país.  

Mirando en retrospectiva esta situación, aquí hay una amalgama de muchos factores que influyeron en la degradación de esta situación, una ciudad que lleva más de 16 años liderando las estadísticas de desempleo, con cifras de 2 dígitos, cuando la media nacional es de solo uno, no podía esperar vivir en paz;  en 1988 se eligieron por primera vez alcaldes por voto popular, aquí surgieron las empresas criminales para acceder al poder y robarse el presupuesto, esto originó  la ruptura entre una mañosa y vieja clase política, no tan dañina como la actual, para dar paso a la famosa ¨generación de relevo¨ fue un mal negocio, los nuevos ¨jóvenes¨ políticos resultaron unos barbaros delincuentes, con ambiciones desbordadas, dispuestos a cualquier cosa para enriquecerse de la noche a la mañana, le caen en rapiña al presupuesto público, no se evidencia nada bueno surgido de esta mal llamada nueva generación; la corrupción se generalizó, los escándalos por robo se hicieron más comunes, la acción de la justicia fue cada vez más complaciente con el delito, surgieron financiadores de estas empresas criminales, que a cambio de su sucio dinero, reclamaban para si el manejo de los recursos públicos;   la situación de la gente marginada se hizo insoportable, aguantaban físico hambre, era imposible vivir en paz ante esta situación; todo lo habíamos hecho mal, era cuestión de tiempo para que esta bomba social estallara. Pudiera citar otros factores en esta degradación de la sociedad, como el rol de la familia, hogares disfuncionales en donde falta el papá, madres que aceptan los actos vandálicos de los hijos, entre otros, pero quiero detenerme en el problema que sirvió de detonante a la actual crisis.

Hemos visto como en las zonas periféricas de Quibdó, se sobrevivía con muchas angustias, sin oportunidades, sin esperanzas; llegan entonces las bandas de extorsionistas, minería ilegal, micro tráfico y demás males que encontraron un ejército dispuesto a todo; estos bandidos que llegaron de otros departamentos, comienzan a armar a los jóvenes de estos barrios, empiezan a señalarles el camino del crimen, a no respetar mujeres, niños ni ancianos, todos fuimos objetivo de estos delincuentes, en principio tocaron los negocios y habitantes de la periferia, la sociedad permanecía callada ante esta situación, muchos negocios tuvieron que cerrar, otros se han sometido a la extorsión, pero la crisis se desbordó, hoy toda la sociedad quibdoseña es objetivo del crimen, atracan en todas partes y a todas horas, se meten a los negocios a plena luz del día, la extorsión se generalizó, cualquier cosa que usted haga será objeto de extorsión, llegando a amedrentar a un profesional que le dieron un contrato de trabajo, a la que vende chontaduros, plátano o porque usted deposito una arena en su antejardín para hacer una reparación en casa, hoy estamos encerrados en nuestros hogares  y ahora si se oyen voces desesperadas que reclaman acciones para superar la crisis, ahora hay que ser muy drásticos en las acciones a seguir, a manera de ejercicio, destaco las siguientes y urgentes acciones:

  1. La sociedad perdió la confianza en sus instituciones, hoy la policía y sus organismos como Sijin, Dijin, Dipol, entre otros, son acusados por los propios bandidos de actuar en contubernio con éllos, los ciudadanos no acuden a denunciar cuando son víctimas, consideran que se exponen por que las ¨supuestas autoridades¨ filtran estas denuncias a los bandidos y se exponen a una retaliación de los mismos;  estos organismos de ¨inteligencia¨ no actúan en bien de la sociedad, sus pobres resultados así lo indican, por esto se hace necesario un cambio y remoción total en estas cúpulas de poder, pues la sociedad percibe que están del lado  equivocado.
  2. En principio es necesario una acción policía-militar, que desarme a los bandidos, es inconcebible que actúen con armas largas en las narices de la policía, esta acción de desarme debe ser contundente y permanente para quitarles poder de fuego.
  3. El estado debe hacer presencia efectiva con programas y proyectos que impacten el principal problema de Quibdó, el desempleo, el actual alcalde se queja que no lo escuchan, pues entonces es el momento de convocar a la sociedad civil  e internacionalizar el conflicto, acudiendo a organizaciones de derechos humanos con las cuales Colombia haya suscrito convenios, que obliguen al cumplimiento de un pronunciamiento de estas organizaciones, señor alcalde, se lo he venido diciendo desde su posesión, este conflicto lo creamos entre todos, en la solución debemos aportar todos; escúcheme por el bien de Quibdó, CONVOQUE Y ESCUCHE A LA SOCIEDAD CICIL, déjese ayudar, quizás desde aquí hay propuestas y el respaldo que usted requiere, repito, por el bien de Quibdó.
  4. Finalmente, reitero lo que he dicho en diferentes escenarios, hay jóvenes que intentan empresas de alimentos, artículos de aseo entre otros, todos productos de consumo popular, mi teoría es que si armamos una red de consumo de estos productos, estimulamos una demanda que va a permitir el crecimiento de estas microempresas y de suyo se incrementara el valor agregado, generando nuevas fuentes de empleo; hay que superar muchas dificultades en estos empresarios, pero los debemos impulsar, como generador de nuevas fuentes de trabajo.
  5. Cuantos empleos directos e indirectos produciría una embotelladora de refrescos en Quibdó, 100 ? / 200 ?, señores concejo municipal, ya crearon un acuerdo que brinde garantías y atraiga empresas de este tipo ?, señor alcalde, ya usted inicio acercamientos con inversionistas, para atraer empresas incentivas en mano de obra como los call center ?.

Si el señor alcalde lo dispone, tiene en mí un gestor y asesor, sin aspiraciones políticas, que sin cobrarle un peso a Quibdó, está dispuesto a trabajar en la búsqueda de alternativas para nuestros muchachos y la ciudad en general; todo es posible, pero se necesita audacia y voluntad; que tal un grupo asesor desde la sociedad y empresa privada?, sé que hay muchos ciudadanos dispuestos a aportar, pero usted no los convoca, ahí le dejo nuevamente esta inquietud.

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