De medicamentos y otras yerbas Por:Américo Murillo Londoño Mis memorias

En días pasado conversando con mi prima Zunilda Agualimpia Dualiby, nos dimos a la tarea de recordar y anotar los nombres de medicamentos cuyos nombres escuchaba uno en la radio, afiches o de aquellos que se compraban en nuestras casas, en la época cuando éramos niños y adolescentes, en el evento que alguien se enfermara o tenía dolencias, como se decía en esos tiempos. Cuando no sabíamos o teníamos duda para qué se utilizaban, apelaba al concepto del médico Tufik Yurgaqui Asprilla, mi compañero de estudios en el Colegio Carrasquilla. También con Zunilda nos dimos a la tarea de recordar los nombres de las farmacias de esos tiempos, yerbateros o médicos tradicionales como se dice ahora; al igual que memoramos a las parteras o comadronas.

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Entre los yerbateros podemos citar entre otros a: Juan Eulogio Moreno, Ricarda Valoyes de Moreno, quien además era partera, Jacinto Mena, el Papá de Félix playa, Rita Castro de Chaverra “la maestra Rifá” ésta, era especial en tratar el llamado “mal de ojo” y Limbanio Palacios Córdoba quien fue el primer Inspector de Higiene en Quibdó, por ello lo enviaron a capacitarse en Bogotá donde tuvo instructores Alemanes; en la época del Pian, Tuberculosis y Paludismo; a partir de esas instrucciones es que Don Limbanio, se especializa en hacer su “diagnóstico” mirando el orine del paciente.

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Los médicos tradicionales o yerbateros, preparaban remedios, para curar el ombligo del recién nacido, de patologías producidas por el corte del cordón umbilical o por las “ayudas” que se ponían en la herida para que el niño adquiriera ciertos poderes, lo que se llamaba “ombligar”, también remedios para cuando le daba al niño “Sapito”, para las lombrices, para el mal de ojo, tratamientos para el pasmo de las parturientas, para el tabardillo o tifo, mordedura o picadura de culebras, para la reuma, los riñones, para la papera, quemaduras, enfermedades de la vista, etc.  

De las parteras vale anotar, que antes de nuestra generación y posterior a esa, eran aquellas las que nos recibían al momento de nacer y nos prodigaban las primeras atenciones en salud, al igual que a las parturientas. De esas comadronas evocamos los nombres de: Bonifacia “Bonilla” Palacios Hinestroza, Gilma Gómez, Severa Salcedo, Tomasa ”Mamá toma”, Vicenta “Machenta”, María Abad Mayo, Concepción Pino “Concha Pino”, Bertha Pretelt Dueñas “La Nena Pretelt” entre otras.

Las parteras le hacían acompañamiento a la mujer durante el embarazo, les preparaban tomas o bebedizos, para que el parto no resultara tan dolorosos; con sobijos le acomodaban  la criatura cuando estaba encajada, vale decir, su posición no era la correcta en el vientre materno; en fin la atención era antes del parto, durante el mismo y con posterioridad; de tal manera que se formaba un lazo como de familiaridad entre parturienta y partera, por ello se acostumbraba  decirle a las comadronas, mamá antes del nombre.

Entre las farmacias que existían podemos citar entre otras: La de los Salge, Farmacia Campesina de Pio Serna Garrido, Farmacia España de Ángel Velazco, Farmacia Blanca de José Joaquín Jaramillo “Jotajota”, Farmacia “ Chuchú” de Jesús Hincapie, Farmacia San José del Dr. José I. Mosquera, Farmacia Dualybi, de Carlos Dualybi, que posteriormente compró Víctor Hugo Lozano, la Farmacia San Francisco de Ismael Aldana Montes.

De los medicamentos, entre otros pudimos rescatar los siguientes: Analgesicos como Mejoral, Anacin, Asawin, Conmel, Doloran y cafiaspirina; todos éstos tenían como composición molecular ácido acetilsalicílico, lo mismo que la aspirina de Bayer. Laxantes, Entre los purgantes o laxantes figuran, el Quenopodio, Vermifugo Nacional, Limolax, Pipelon, Dulcinaria , Ascaridol, Laxol y Pildoras de vida del Dr. Ross. Antibióticos como la Penicilina, Rapidocilina abosilenta, Estreptomicina, de esta inyección se decía que era de una sola dosis; porque al paciente que le aplicaban la primera, como era muy dolorosa no volvía donde el médico. Igualmente eran antibióticos y servían para la Blenorragia o Gonorrea, el Benzetacil L.A, Benzetacil 633,  Kantrex o canamicina, Gentamicina, Ampicilina,  Terramicina y Lincocin, Antibióticos de uso local, como el Yoduro de Plata y el Astringosol de uso bucal. Antimicóticos como Violeta de Genciana, Sulfadiacina de plata, Nixoderm y Permanganato de Potasio, Humectantes y Antipruriginosos, como manteca negrita, manteca de cacao y Aceite de Castor. Antipireticos (Para la fiebre) Antiphlogistine y Cafiaspirina. Coleréticos (Regulación en la producción de la Bilis) Choledyl, Cholagogue Indio, Drenabyl y Fisiobil. Suplementos Vitamínicos, Confortativo Salomón, Seregen, Calcetose, Dayamineral, Vitabosa, Ferradol, Ovomaltina, Wampole, Extracto de Malta, Tonico Bayer, Cofron, Calcide y Kola Granulada J.G.B. Antidiarréicos, como Enterobioformo, Amebamagma y Estreptomagma. Antisicoticos, como Largactil, Estemetil y Jarabe de Madame Wilson. Antitusivo y Humectante de Secreciones Bronquiales, Penetro, Bronchodermine, Baltisicol, Baltisicol Compuesto y Bálsamo de Tolú. Saborizante, Azúcar de Leche. Antiacido, Talcide y Leche de Magnesia. Hipertensor, Efortil.

De los medicamentos arriba anotados, algunos no se encuentran en el mercado Colombiano con el nombre original; pero se expenden con otra denominación y presentación, con la misma composición molecular dependiendo del laboratorio fabricante.   

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