MANO PELE, CHUSPA AL SUELO “No hay de otra que la de salir a las calles». Por:Odín Sánchez Montes de Oca


A un tal José Esteban Pérez Sáenz, columnista de la bodega «Lo sé todo Chocó», por contrarrestar lo dicho por mí sobre la corrupción y los corruptos, le dio por escribir en Facebook que yo era un cínico, que pese a haber sido condenado por parapolítica, me mantenía dictando cátedras sobre la moral, la ética y la administración pública -Lo he manifestado varias veces, que José Leónidas Bustos, ex Magistrado de la Sala Penal de la Corte, y ponente de la sentencia condenatoria que aún peleo, y con muchas posibilidades de éxito ante la CIDH, tomó las de Villadiego para el Canadá, huyéndole a la investigación por el «Cartel de la Toga»-, pero además de refritos, le he pedido al mismo Veedor Ciudadano, que nos requisen, que nos esculquen y señalen los presuntos actos de corrupción o de robos en que hemos incurrido los Sánchez Montes de Oca, aunque uno sabe que cuando se contamina de política el periodismo, existen o aparecen periodistas de estómago que tras bambalinas y a través de anónimos, les da por repetir trasnochados.
Pues mi despreciable anónimo y desconocido bodeguero, sea lo primero aconsejarle que, toda plata no se gana, y que no le haga mandados a la persona que todo el mundo sabe, ha sido el máximo defraudador de los recursos del Chocó en todos los tiempos, especialmente los de regalías: «Blancos unos, rosaditos otros, gallina los pone y fritos se comen»= ¡Domingos!, no, perdón, los huevos.
Lo que hemos dicho por este mismo medio, lo hemos comentado porque, está debidamente probado, documentado, y son investigaciones con imputaciones algunas, otras con medidas -así se hayan revocado o conmutado-, y también con llamamientos a juicio, que se encuentran al fin y al cabo en poder de la Justicia o de los organismos de control (Procuraduría o Contraloría) muchas; ya sea que por pura «chiripa» se encuentran en investigación penal, porque se dio algún hallazgo en la inoperante Contraloría General, responsable de que hayan hoy candidatos a la Cámara que en otras condiciones no pudieran estar, porque la venalidad de sus funcionarios los han habilitado, archivándoles sus marranadas, o imponiéndoles pírricas sanciones pecuniarias, que con los recursos del faltante, no les es difícil pagar porque, lo que sucede pues es que, los operadores judiciales deniegan justicia, y no la prestan pronta y adecuadamente como debiera ser, de donde se colige que en la solapa de sus Togas Negras penden hoy día, unos frondosos moños negros, en señal de que la Justicia ha fenecido.
A propósito de lo hasta aquí escrito, recomiendo leer con juicio el articulo: «Se hunde el Barco», nada más ni nada menos que escrito por el Ex Magistrado José Gregorio Hernández Galindo para la «Voz del derecho», «La Nación» y «La Linterna Azul», en el que el reconocido jurista le da una muenda de padre y señor mío a la administración de justicia, escrito que muy gentilmente me reenvío el analista y también columnista Víctor Hugo Moreno Lozano, cuyo primer párrafo les transcribo como adelanto: «Cuando sucumbe la justicia, desaparece el estado de derecho, se quebrantan las reglas, no hay valores ni principios, ni ética. La sociedad queda desconcertada e impotente», cualquier parecido entre lo que escribe el togado con la realidad nuestra es pura coincidencia, solo que en un medio tan estrecho como el Chocó, golpea más fuerte porque, tanto el desconcierto como la impotencia se convierten en aliados de la impunidad, y esta a su vez en motivadora de la actitud proclive de las nuevas generaciones porque, donde no hay sanción, hay complicidad y crece la desesperanza.
Nos es común escuchar las quejas del vecino que denuncia o peticiona en procura de justicia porque, no sabe a dónde fueron a parar sus escritos, se exacerban los ánimos en la opinión porque, el Juez en la mayoría de los casos conocido desde cuna, lo dejó libre o concedió la domiciliaria al bandido que robó o hurtó, al de cuello blanco que peculó o se enriqueció ilícitamente, en fin, al contratista que se cogió los recursos de las obras de desarrollo, de la educación, de la salud, de la alimentación de los niños porque, para él, el reo no representaba un peligro para la sociedad, luego, este mismo le concede una licencia para trabajar por un salario mínimo porque, el pobrecito no tiene con que sostener a los hijos, la mansión, la finca y los carros que compró con el producto del robo. Estas, entre otras son las causas de la inseguridad, de la violencia urbana, del sicariato, porque el joven como aquí no pasa nada, porque, ni si quiera hay sanción social, repite lo que hacen los demás en la medida de la oportunidad, la ocasión y de su entorno y porque además, miran como los protagonistas de las grandes defraudaciones, por la puerta giratoria pasan del ejecutivo (Gobernación o Alcaldía) al Congreso porque, pese a todas las irregularidades cometidas en el ejercicio de sus cargos, no les ocurrió nada, pero pretenden con su nueva credencial arreglar los problemas pendientes, y continuar desde la nueva dignidad, con la obsesión de acumular más y más dinero, por ello, los ves en plena campaña apostando duro para obtener el escaño congresional.
La verdad es que, yo no veo la salida, ni los directores seccionales de la Fiscalía, ni los fiscales, ni jueces leen, ni escuchan los clamores de la gente, nuestras quejas o denuncias porque la Justicia se administre pronta y adecuadamente, tampoco la Procuraduría o la Contraloría, ni siquiera al mismo Veedor Público le copian estos sinvergüenzas operadores judiciales, luego entonces veo que no hay de otra que la de tirarse a la calle a protestar, a hacerle un plantón a la administración de justicia.
PDTA: Por los candidatos que compiten, no veo ninguna renovación, por la edad; el que tiene un poquito más que los demás creo que es Bernardo, del resto, algunos tienen los mismos métodos, y hasta más mañas que los que critican. Eso sí, hay plata de toda, buena, robada, de regalías, o traída de Cali. «Tucacarruca, tucacarras, tú que la tienes, échamela acá».

Atentamente,
Odín Sánchez Montes de Oca

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