¿ CÓMO SE HACE ? Por: Yesid Francisco Perea Mosquera

Escribir ha sido una obsesión mía, sin miramientos respecto sobre qué tema abordar; pero escribir no es una tarea fácil, lo cual se traduce en los errores cometidos pero siempre buscando mejorar, para dar a conocer nuestro punto de vista. Sumado a lo anterior, últimamente no he sido constante en el proceso de escribir, en razón ,básicamente, a mis asuntos laborales; además, no puede negarse que los asuntos políticos son del agrado de quien escribe, con las excepciones válidas para el cumplimiento de la regla, y sobre este tema no puedo pronunciarme durante el tiempo que esté como servidor público.

Hoy quiero retomar la vieja costumbre de plasmar palabras y construir un escrito que, ojalá, sea del agrado de quienes tengan acceso a este documento, tocado por un artículo leído en este día. Así las cosas, debo decir que no sé cómo se puede trabajar en una entidad donde no se le cancelan los sueldos a los empleados, como ha venido ocurriendo de vieja data en el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, nuestra única institución de segundo nivel del departamento del Chocó; ello se traduce en el hecho de ser receptor de pacientes que provienen de todos los rincones del departamento, quienes padecen de distintas enfermedades, sin haber podido recibir el tratamiento inicial adecuado, porque tampoco en los centros de salud, ni en los hospitales de primer nivel, cuentan con las mínimas condiciones para ofrecer una atención acorde con las exigencias del padecimiento. Pues bien, cuando el paciente llega al San Francisco, se encuentra con un panorama entristecedor, en donde brillan por su ausencia los elementos necesarios para atender en debida forma al enfermo, sin contar con las condiciones físicas de la entidad y como si fuera poco, la falta de pago para quienes laboran en el mencionado centro hospitalario.

Aparece entonces el mal nombre hacia el profesional de la medicina, a quienes fustigan con expresiones desobligantes, colocando en tela de juicio el profesionalismo del médico, de la enfermera, etc., sin entrar a analizar la caótica situación por la que vienen atravesando. No es extraño entonces, que el paciente y su acompañante no se encuentren con el mejor ambiente ni con la mejor atención al llegar al hospital, pues antes de ser profesional (que lo demuestran siempre a pesar de las vicisitudes), son personas con hijos, necesidades, problemas y hasta amenazas. Definitivamente, no sé cómo lo hacen, y por eso van mis felicitaciones para el personal médico del San Francisco de Asís.

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