La columna de Odín «¡Revoquen ese concurso ombe!»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

Un asiduo lector de mis columnas que vive en Medellín me preguntaba: Y a José E. ¿qué le pasa contigo? Le respondí que yo no leo sus aleves ataques y críticas a mis semanales escritos, y que eso debe ser porque a mí no me gusta escribir sobre temas de la geopolítica, sobre los modelos económicos, las violaciones a los derechos humanos, sobre la derecha o la izquierda internacional, y dele a Uribe sobre lo divino y lo humano, lo que hizo o no; de allí que desde que los hermanos Diaz Cañadas me abrieron las puertas de este medio digital para escribir esta columna todos los viernes, he tratado de contar desde mi óptica, algunos cuentos políticos que se desarrollaron en el Chocó, sin distorsionar, sin calumniar; utilizando mi propio estilo, lleno de jocosidad y de anécdotas, sin copiarle a nadie, sin competir con escritores e historiadores, por el respeto a sus tesis, teorías o investigaciones, y haciendo de la denuncia pública desde esta tribuna, mi aporte en la lucha contra la corrupción, recordando con amenidad sucesos del pasado, y comparándolos así sea odioso, sin ánimo dañino con las bellaquerías, pilatunas y trampas del presente cometidas por personajes que así se pierdan del medio, de la manera que dicen han salido -Lo que por supuesto reprochamos, porque es una forma de desarraigo tan detestable como el exilio y que personalmente no se lo deseo a nadie, por reprobables que hayan sido sus actuaciones públicas o privadas-. Así que no me detendré en los comentarios de quienes ofician de defensores de las fechorías cometidas a diario por quienes ostentan el poder, porque la verdad sea dicha, todo ser humano debe hacer algo para proporcionarse la satisfacción de sus necesidades elementales, así sea vergonzante la actividad que realice.

Por manera que fiel a mi estilo, en la columna de hoy me referiré a la imputación de cargos de la que fue objeto Yosimar Mosquera Mosquera, importante exfuncionario público, que por lo de la supuesta comisión de la conducta de enriquecimiento ilícito, ya pertenece al selecto grupo de los «embilletados» y su cadena de testaferros, la que algún día, más temprano que tarde saldrá a la luz pública, ya porque las valientes Veedurías Ciudadanías lo hagan, ora porque sean las mismas autoridades Judiciales, administrativas o fiscales que se atrevan.

El martes de la semana que termina, leía sobre la imputación de cargos que en el mes de mayo pasado, le había hecho la Fiscalía Séptima de Delitos Contra la Administración Pública y de Justicia, al hoy secretario político del “Bagre enjabonado” por los presuntos punibles, como quedó dicho, de enriquecimiento ilícito y lavado de activos, que nada tiene que ver con el incremento del patrimonio que se debería investigar por los recursos que se pagaron con ocasión del concurso público realizado por la Comisión Nacional del Servicio Civil para reestructurar la planta de personal de la Gobernación del Chocó y que motiva la publicación de este artículo, porque en días pasados el acucioso Procurador Judicial 186 del Chocó: Dr. Nelson Mejía Ospina, presentó ante el Consejo de Estado, demanda de nulidad simple con suspensión provisional, contra el acuerdo del 14 de mayo de 2.019 (Convocatoria 1325), suscrito por la Gobernación del Chocó -Domingo-, y la Comisión Nacional del Servicio Civil, para proveer definitivamente los empleos vacantes del sistema de carrera administrativa de la planta de personal de la mencionada Gobernación.

El acuerdo demandado y que se solicita se invalide, fue suscrito con respaldo del Certificado Presupuestal No.134 del 15 de mayo de 2.019, por valor de ciento noventa y seis millones de pesos ($196.000.000), el cual expiró una vez llegada la fecha límite de su vigencia sin ser utilizado, por carencia de recursos económicos, es decir que, el acuerdo acusado no contaba con disponibilidad o reserva presupuestal; sin contar además que, para la firma del documento, la Gobernación del Chocó no tenía actualizado el Manual de Funciones y Competencias, requisitos sine qua non para realizar la convocatoria.

Al comentar mi columna del viernes pasado, el experto en presupuesto y otras materias de hacienda pública Rufino Córdoba, por el WhatsApp me decía: «Excelente, ya usted con ese escrito acabó con el concurso de la Comisión del Servicio Civil para proveer vacantes. Es increíble que hayan convocado a un concurso sin tener la disponibilidad presupuestal, y no contar con un Manual de Funciones actualizado. Definitivamente, hasta se meten en problemas. Saludos»

Menos mal que es un destacado profesional y analista Cordobista, amigo de las administraciones Municipal y Departamental que manifiesta que existen argumentos suficientes para que el concurso se caiga, y que no es cargadera de este columnista contra quien suscribió el convenio (Domingo) y todas las personas que se lucraron de esta otra defraudación o enriquecimiento ilícito, si no que simplemente no se cumplía con los requisitos.

Somos conscientes que cuando se escriben estas notas con sabor a denuncias públicas, se producen enojos y hasta respuestas de algunos periodistas de estómago, como los denomina Darwin Lozano, que por unas pocas monedas defienden lo indefendible, o lo que es más, se van lanza en ristre contra quienes decimos la verdad, estamos del lado del derecho y lo único que buscamos es que las conductas inapropiadas, o los actos irregularmente proferidos, sean revocados directamente, o por las autoridades contencioso administrativas, pero además sean sancionadas las personas que las expidieron, causando una grave violación a la moralidad pública y a las personas que fueron violentadas en sus propios intereses. Pero lo otro es que, estamos frente a una arbitrariedad y ante una acción de nulidad simple, impetrada no por el suscrito, si no, por el Procurador Judicial 186 del Chocó, de quien he observado posturas en procura de la preservación de la moralidad pública y defensa y protección de los derechos fundamentales de los asociados, y el imperio de la ley.

¡Domingo, dígale a Yosimar que se queden con los dineros del concurso, pero por Dios, dígale al otro que revoque esa convocatoria!

PDTA: No se enojen conmigo, pero vi y escuché atentamente al fiscal en la audiencia de imputación de cargos contra Yosimar y Wilmar el Ingeniero, en la que pude detectar, por los personajes mencionados y presentes en la diligencia que, se trata de un verdadero concierto para delinquir, del que me ocuparé el próximo viernes»

Atentamente,

Odín Sánchez Montes de Oca

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