La columna de Odín. “Territoriales y algunas dudas sobre propietarios”

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

El Instituto de Crédito Territorial, primera entidad encargada de las soluciones de vivienda de interés social, fue creada en 1.939 durante el gobierno de Eduardo Santos Montejo, siendo el primer proyecto de vivienda ejecutado en Quibdó, en el pampón ubicado en las carrera 7a, y 6a, entre las calles 25 y 24A, espacio que hacía de estadio o de cancha de fútbol, en la que practicaban el popular deporte: Víctor Dueñas, Ramiro Garcés, entre otros, y llevaba el nombre de Rita María Valencia, reina de belleza de la época y hermana de Reynaldo y Jorge Valencia Lozano, editor y propietario del Periódico “El ABC”, y el mejor intendente y gobernante de todos los tiempos, según dan cuentas los entendidos e historiadores del Chocó.

Dicen las personas a quienes les he consultado para este escrito: Jesús María Cuesta Porras “Envenenado”, Gorgonio Palacios Cuesta “Gorgonito”, Jesús Abadía Moya “Chucho”, y Armando Valencia Casas “Armandito” que, la urbanización se inició a construir durante la gestión presidencial de Laureano Gómez Castro, depuesto mediante golpe de estado por el General Rojas Pinilla, gestión durante la cual se inauguró la urbanización un 20 de Julio de 1.954, y cuando fungía como gobernador el también militar de la Armada Nacional Miguel Ángel Arcos.

El proyecto consistía en la construcción de 12 casas en dos hileras de 6 casas cada una, la primera sobre la carrera 7a con calle 25, adjudicada al Ingeniero Civil Armando Torres, cuya parte trasera daba al patio de la adjudicada a Leoclicio Rosero Gomes; enseguida y sobre la misma séptima quedó la casa de la Familia Gamboa Arce, que lindaba para atrás con Don Cristino Arias, y hacia el lado con el profesor Oned Rosero y la también maestra Amada Cuesta, y para atrás y sobre la 6a, daban a la casa de Don Carlos Mosquera Asprilla y la Matrona Luz amparo Lozano Garcés.

Al frente, sobre la 6a con calle 25, se encuentra la casa adjudicada a Enrique Moya, padre de Mercedes Moya y familiar de los Romaña de “Pacho” y Helena, la que a su vez daba al patio de la vivienda que se adjudicó a Gonzalo Ferrer y “Mamá Lola” Rengifo, diferente a la “Lola” viuda de Halaby, quienes a su vez son los padres de “Cambarala”, “Gonzalito” -fallecido- y de Miguelito Ferrer; enseguida y frente a la de Cristino Arias estaba la del también líder conservador Manuel Horacio Lemus, padre del Ingeniero “Manolo”, de “Lucho”, docente de la UTCH -ya fallecidos-, de Elkin, de amparo -educadora- y Teresa -periodista-; esta vivienda está contigua sobre la 6a a la adjudicada a Don Damián Herazo, padre del abogado del mismo nombre y de Sixta Tulia, exreina departamental y representante en Cartagena, la que daba por la parte de atrás a la casa que inicialmente fuese adjudicada a Don Nicolás Rojas, de origen liberal, situación por lo que desecharíamos la tesis de que todos los adjudicatarios eran conservadores por su reconocida militancia en el partido de Caro y Ospina, aunque el finado educador vendiera muy rápido a Estanislao Minotta “Chure”, padre de los Minotta, también conservador, quien fuera jefe de los talleres de la compañía Minera Chocó Pacifico en el corregimiento de La Vuelta, Municipio de Lloró; enseguida de esta vivienda, le fue adjudicada la casa que encierra el complejo de las otras seis casas al profesor Melquisedec Valencia y Ana Julia Serna, padres de Sebastián y Víctor Valencia Serna.

El segundo proyecto de vivienda ejecutado por el Inscredial en Quibdó, se inició a ejecutar a finales de los años 50, y se entregaron entre el 59 y el 60, y se bautizó como «Urbanización Montes de Oca», como rezan sus respectivas escrituras, por la venta que de los terrenos ubicados sobre la carrera 7a y 8a y entre calles 29 a 30 hiciera mi tío abuelo Ramón Montes de Oca, al Departamento del Chocó a través del Gobernador de entonces Manuel Barcha Velilla, quien transfirió el predio al Inscredial para que allí se construyeran 12 viviendas, adjudicadas en su orden sobre la 7a con calle 29 esquina en dirección a la calle 30 a, Reynaldo, Padre de la primera dama Municipal, Domitila, Nhora, “Ñeca”, “Torito” y Rey; enseguida, a su hermana Domitila, y luego a Sara de Chamatt, madre de Óscar, Nicolás, Yesid y “Sarita”; después queda la vivienda supuestamente comprada por el comerciante Mario “Fuller”, y donde quedó por mucho tiempo y mediante comodato la Defensa Civil, enseguida y en esa dirección hacia la calle 30 queda la de la familia Maya Quejada, de Maya G, padre de Antonio Maya -político fallecido-, y junto a Doña Pilar, de “Mimi”, Miriam, “Michi”, “Toñito”, y “Minga”, era la única vivienda entregada con un kiosco en el patio trasero, después que se fuera el Coordinador del Proyecto quien la habitaba, luego queda la casa que fue adjudicada a Judith Bustamante, vendida posteriormente a Doña Luz Moya de Abadía, madre de “Chucho” Abadía, “Kikin”, y “Mencho”, y ya en la esquina con el frente sobre la 30, la casa que en comodato ocupó el Departamento para alojar a secretarios de despacho o funcionarios que venían de Bogotá y en donde residió durante un tiempo “Chucho” Asprilla y su esposa Gladys, padres dé Guillermo Asprilla y abuelo del actual representante a la Cámara de la Colombia humana o del Polo, o de la Izquierda Inti Asprilla; es la misma en la que vivió durante varios años Manuel Hinestroza Mena “Mayeto”, y tanto que la gente creía que era de su propiedad, después fue ocupada por varias ligas deportivas, hasta que según cuentan, fue comprada por uno de los embilletados. Entre esta vivienda y la de mi suegra Edith Realpe, existió un espacio de unos 3 metros de frente que le pertenecía como patio a la casa de la esquina y en el que había un garaje que ocupaban los funcionarios del departamento, ocupado hoy por un edificio que amenaza ruina donde quedó una fábrica de hielo de Don Pedro Abdo García, y que dicen las malas lenguas hoy pertenece a Roque Rentería (Negocios entre Cordobistas). Sobre la 29 hasta la 8a, les fueron adjudicadas viviendas al Sargento Palacios, dueño de «Piamonte» y padre de “UCHO”, y en seguida la vivienda de Audiver Acosta, padre de “Coquio”, Delascar y “Chinini”, vivienda que se gestionó enviando comunicaciones a Lleras Restrepo, gestión en la que estuvo al frente Maya G por los merecimientos del servidor público que era Don Audiver; y luego en toda la esquina de la 8a con 29 aún queda un predio de 10 x 10 metros frente a Ferneliz Valencia y contiguo a los Figueroa Lozano, que según cuenta el mismo Darío Prado Misas, ex Director del Inurbe, era un espacio para construir un pequeño parque de esparcimiento. Luego de este espacio y sobre la 8a, quedan aún las viviendas de los Figueroa, los Ricard, y de los Franco.

Deliberadamente había dejado de últimas como se dice, los comentarios sobre algunos entuertos de esta Urbanización porque siempre que se tocan estos temas sobre las vivezas de algunas personas que no son del caso mencionar, salen con el cuento que los comentarios se hacen por envidia o porque están envenenados, y nunca se puede pensar que a través de estas columnas, se pueden aclarar tantas cosas de las que muchas gentes en el Chocó y en Quibdó, tienen sus dudas, por ejemplo: ¿Quiénes y como se vendieron las casas de la Urbanización Montes de Oca que ocuparon por mucho tiempo «Mayeto» y la Defensa Civil?, ¿A quien pertenece el lote que sobre la carrera 8a y calle 29 estaba previsto que se construyera un parquecito de esparcimiento para los residentes de la multicitada Urbanización?,¿Como y quienes le vendieron a Don Pedro Abdo el patio lateral de la casa esquinera que tuvo mucho tiempo en comodato el Departamento?

PDTA: A propósito de las elecciones en el sector productivo en la UTCH, y sin tener que ver con el asunto, una cosa es avalar un Censo Listado o como se quiera llamar, y otro es depurarlo, son acepciones distintas.

Atentamente,

Odín Sánchez Montes de Oca

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