La columna de Odín. «Duelo cordobista …y Candidatos»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

A los cordobistas siempre les ha gustado rendir homenaje con organizadas y nutridas honras fúnebres a sus más grandes militantes y dirigentes; en la pandemia se han ido varios, entre ellos Idelisa, reconocida capitana y madre del ex candidato a la Alcaldía Harold Mosquera Rengifo, a quien acompañé desde el inicio de su concurrida ceremonia -llevada a cabo en la Iglesia a la que pertenecía, ubicada en la calle 30 entre 5a.y 6ª-, allí alcancé a mirar y a saludar a reconocidas lideresas como Nigeria Rentería, Piedad Lagarejo, entre otras. Merecida despedida para Idelisa, a quien el “cordobismo fututo”, solo la vio flaquear cuando su hijo aspiraba por fuera, «A lo suyo suyo, con la razón y sin ella». Supe también, que esta semana dejó de existir el ex Diputado Luis Vicente Perea, reputado cordobista, a quien conocí en Acandí, cuando remplacé como Juez por unas vacaciones a Silvio Elías Murillo, a finales de los ochenta.

Yo anteriormente, por el año 2.019, había asistido a las honras fúnebres de nuestro amigo y compañero de escaño en el Concejo Municipal, Eccehomo Moreno Cuesta, y lo traigo a colación porque de pronto fue la última vez que vi al Notablato Cordobista rindiéndole homenaje póstumo a uno de los suyos en su gran mayoría, los más entrados en edad vestidos de pantalón, camisa blanca, corbata negra; los de identidad, los de renovación sin distinción alguna, todos herederos de “Los Tigres” y “Los Pécoras”; evento solo comparable con el luto que en estos días los embarga por el triste fallecimiento del ex Concejal y ex Diputado Manuel de J. Córdoba Palacios, conocido cariñosamente por sus amigos -entre los que me cuento yo-, como el «Sargento» o «Manuel Manduco», con quien fui concejal durante el periodo en que Carlos Escobar Córdoba, su sobrino -hijo de su prima hermana Helena Córdoba-, fungió como Alcalde de Quibdó. Era un cordobista radical, pero al tiempo un buen conciliador, que gustaba de la mecánica electoral para armar coaliciones de mesas directivas de corporaciones y directorios; defensor y promotor de las verdaderas tesis socialistas de su tío Diego Luis Córdoba Córdoba, porque difundir su ideología, no era solo propio de los “Doctores Cordobistas”. En el Concejo no permitía que contra el Alcalde -su sobrino-, se dijera algo; tanto que recuerdo que en alguna ocasión, yo de opositor, me refería en términos no muy amables al partido o movimiento de gobierno, y cuándo terminé mi intervención, me dice Mario Oneth Parra, también Concejal: «Repetí lo que dijiste por el lado izquierdo, para que veas que nunca más lo volverás a decir». Yo no le paré bolas porque era costumbre «mamarnos gallo», o «tomarnos del pelo», pero con el transcurso del tiempo, me enteré de lo que me quería decir Mario Oneth, porqué supe que Manuel sufría de una merma auditiva en el oído derecho, y en tal razón, no había escuchado lo que yo había dicho.

Pese a mis posturas contrarias a las que el abrazaba, y a lo duro que era yo a veces con los postulados que siempre defendió, fue nuestro trato estrecho y respetuoso, y cuando a veces me propasaba, me decía: «No te pego la mano, por el aprecio y respeto que le tengo al profesor Rafael». Compartí mucho con él, con Winston Mena, Francisco Valdez (Pachin), Iván Jacob González -ya fallecidos-, con Leónidas Valencia «Hinchao», con Vicente Copete y con mi compadre Francisco Wilson Córdoba, que, aunque para la época tenía su plata, jamás se habló de «Embilletados» o «Platudos», porque como decía un cordobista inamovible como «Ofa», todavía no le habían metido corrompición a la política.

El Domingo pasado -día del sepelio de Manuel de J-, era de los bautizados por las autoridades como los de «Quédate en casa», como medida de prevención contra el riesgo de contraer Covid-19, pero aun así, como es costumbre, no podía faltar en el último adiós que se le tributaba a Manuel el Notablato Cordobista, y organizadores de este tipo de eventos como: Augusto Cicerón, como la que actuó como presentadora, amiga Piedad Lagarejo, estaban en la Funeraria de la Costa, que queda en el barrio donde su familia vivió por mucho tiempo; sus hermanas, Arnobio y su primo hermano Dieguito -con quien me consta, tenía muy buenas relaciones-; estaba pues toda la «Pupula Cordobista»: El actual representante y candidato al senado Nilton Córdoba Manyoma, -quien estaba como medio solo en la funeraria, y necesitando como 70 o 75 mil votos para salir senador (umm ‘ta duro eso)-; estaban además de sus colegas directoristas,  David Mosquera, rector de la UTCH, el ex director del Hospital Carlos Palacios, la ex Secretaria del Interior y candidata a la Cámara Nubia Carolina Córdoba, mucho Córdoba, y apenas era normal: Adriano, Donaldo, Rodrigo, etc. Y no faltaron los discursos y lecturas de resoluciones de reconocimiento póstumo.

Yo no estuve en el velorio, porque pese a haberme puesto ya las 2 dosis de la vacuna, le tengo pavor a la “Peste China”, pero el Domingo bien temprano, me hice presente en la Funeraria de la Costa, estuve en la sala, y luego de un tiempo, me aposté en las afueras, saludé a sus hijas y a varios de sus familiares, y mientras llegaba el padre José María Uran a oficiar la misa, con un grupo de conocidos, situados en rueda, nos dedicamos a darle rienda suelta a los comentarios políticos, los que tratándose de velorio o sepelio de un dirigente político, no pueden faltar. Así que se habló de ese poco de candidatos que tiene a la Alcaldía el grupo de Diego Luis, y siendo los discursos fúnebres una plataforma de lanzamiento, en ese momento les picó en punta Cesar García -aunque no esté hoy en la oficialidad-. Se habló de una Trilogía poderosa: Yosimar Mosquera -ex Secretario de Educación y candidato del Bagre enjabonado-, Danny Moreno (La Nena), -esposa de Carlos Murillo-, Rafael (Ito Parra), -hermano de Parrita-, es decir que los «embilletados» están activos, y con candidatos propios y muy cercanos, el que no es hermano, es su mujer; sonaron allí además: Teddy Bolaños -el de la Oficina de Riegos y Alcalde (E) de Tadó-, según dicen, cuota de la Gobernación, Wagner Mosquera -como cuota de «Machú»-; y por último Anderson, -Presidente de la Asamblea Departamental-, quien me dijo en el acto: «Voy porque voy», con el argumento de que ya cumplió con el ciclo Concejo-Asamblea; es decir que todos los matices del Cordobismo aspiran con sus propios candidatos a remplazar a Martin; en el entre tanto, lo que ve uno, es que esto es de plata y resistencia. Hagan sus apuestas: ¿Quién ganará?

PDTA: Mejor que no se habló de Cámara, porque hay candidatos que hoy por hoy no tienen votos, y a otros se le van a comer lo que se robaron.

Atentamente,

Odín Sánchez Montes de Oca

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