Los Primeros Chocoanos Oficiales de la Policía Nacional (Primera parte) Mis memorias. Por : Américo Murillo Londoño


Por: Américo Murillo Londoño

Antes de relacionar los nombres de los primeros oficiales Chocoanos, que se formaron en la Escuela de Cadetes General Santander, quiero comentarles algunos detalles de la historia de la Policía en Quibdó.

Desde cuando tuve uso de razón, recuerdo al cuartel de la Policía de Quibdó, ubicado en la Carrera 1ª, exactamente donde hoy se encuentra el edificio del Sena, era una construcción de madera, de dos pisos que llegaba hasta la orilla del río Atrato, de propiedad de Don Félix Meluk, la cual estaba pintada de color verde oscuro, donde se alojaban todos los oficiales, suboficiales y los agentes, el uniforme era en tela dril, de color gris que luego pasó a ser verde y con ese cambio, toda la existencia del antiguo uniforme, pasó a ser usado por los guardianes de la cárcel de Quibdó.

A principio de los años 50, la Policía escogió entre la sociedad de Quibdó, aproximadamente unas seis damas, a quienes les confirió honorificamente el grado de oficial de la institución, como Tenientes, que portaban orgullosamente su uniforme en algunas ceremonias especiales; entre las cuales figuraron: Cristina Rodríguez Astié, Josefina Hormaza Arrunátegui, Beatriz Rodríguez Castro, Miryan Wechek Meluk y Olga Martínez Coutin. En frente de la casona donde estaba el cuartel de la Policía, existía una casa de madera, estilo americano, con un ante jardín de variadas flores; con un patio trasero sembrado de árboles frutales, y posterior a la cerca de la casa, estaba un árbol grande y frondoso donde fusilaron a Manuel Saturio Valencia.

Dicha propiedad era de Don Erasmo Perea Hinestroza, próspero comerciante Yuteño radicado en Tadó, hermano de Clara Rosa Perea, madre del Dr. Jesús Alberto Mosquera Perea. Antes de la llegada al poder el General Gustavo Rojas Pinilla, el Estado Colombiano, sin la observancia de normas legales, expropia a Don Erasmo, para construir el cuartel de la policía, donde se encuentra en la actualidad. Don Erasmo, luchó hasta sus últimos días sin que le reconocieran a él, ni a sus herederos un solo peso por su predio.

Florentino Bejarano Moreno

En las fuerzas Armadas y de Policía en Colombia, hubo un veto institucionalizado en contra de los afrodescendientes, para ingresar a las escuelas de formación de oficiales; que se rompe cuando se expide el Decreto 44 del 14 de enero 1953, por medio del cual se crea el Batallón de Bachilleres Miguel Antonio Caro, más conocido como el MAC; con el objeto de conformar los Subtenientes de la reserva en Colombia. Entre los bachilleres Chocoanos que terminaron en el Colegio Carrasquilla en 1953 y que fueron los primeros en ingresar al MAC, para prestar el servicio militar, podemos citar entre otros a: Florentino Bejarano Moreno, Guido Conde Arce, Mario Garcés Ferrer y Adán Ferrer Garcés. También ingresó al MAC al año siguiente, Héctor Hernando Luna, hijo mayor del Dr. Juan B. Luna Garrido.

Los bachilleres que ingresaban al MAC a prestar el servicio militar, como contraprestación, podían ingresar en universidades públicas, en la facultad de su preferencia sin presentar examen de admisión. Dicho estímulo le permitió a Mario Garcés Ferrer ingresar a la facultad de medicina de la Universidad Nacional, Guido Conde Arce en la Facultad de Odontología, Adán Ferrer Garcés en la Escuela Naval de Cadetes, Florentino Bejarano Moreno en la Escuela de Cadetes General Santander y Héctor Hernando Luna en la facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia.

Florentino Bejarano Moreno el primer Chocoano y afrodescendiente, en graduarse en la Escuela de Cadetes General Santander,le entrega el diploma, Gustavo Rojas Pinilla, Presidente de la República, en 1956

Florentino Bejarano Moreno, nació en Quibdó y reside actualmente en Armenia, ingresó a la Escuela de Cadetes General Santander donde se convierte en el primer Chocoano y afrodescendiente, en graduarse en esa institución como Subteniente en 1956. En ese fin de año, cuando Florentino llega a Quibdó en uso del permiso acostumbrado al final del curso, luciendo su uniforme de gala y botas altas y los muchachitos escueleros de la época soñábamos llegar a ser como él, un oficial de la policía y lucir uniforme. Su condición de reservista le permitió aventajar a sus compañeros de curso, en lo castrense y académico; factores fundamentales para que Florentino ocupara el primer puesto entre sus compañeros de escuela. Llegó hasta Teniente Coronel, máximo grado al que permitían llegar a los afros en esos tiempos. Fue sub Comandante del Departamento de Policía Chocó, Tunja, Cúcuta y Barranquilla y Comandante (e) en Quibdó y en Barranquilla. Posterior a su retiro, entre otros cargos, se desempeñó como Alcalde Municipal de Istmina.

Rogerio Fulton Velásquez

El segundo Chocoano en ingresar a la Escuela de Cadetes, fue Rogerio Fulton Velásquez, nacido en Condoto, quien se graduó inicialmente como Maestro superior en la Escuela Normal de Varones en Quibdó, pero no ejerció la docencia; porque inmediatamente lo nombraron en Quibdó, en una oficina denominada Superintendencia de Rentas, como subalterno del señor Elín López Paz, padre del Dr. Jorge Elín López Valencia.

En esa época en el Diario El Tiempo, salió publicado un aviso, en el que se anunciaba la convocatoria para ingresar en la General Santander, lo que le llamó fuertemente la atención a Rogerio Fulton, quien inmediato se acercó al cuartel de la policía para requerir mayor información; en la guardia se encontraba un pastuso que al enterarse del objeto de su visita lo despacho olímpicamente manifestándole, que esa convocatoria no era para negros. Rogerio Fulton, ni corto ni perezoso le escribió una carta al Presidente de Colombia el General Gustavo Rojas Pinilla, en la que le ponía en conocimiento lo que le había ocurrido en la guardia de la policía en Quibdó, pero además le expresó que él, quería ser el primer oficial conservador Chocoano de esa institución.

Días después estando Rogerio Fulton en la oficina, recibió un marconigrama y al leer su contenido, oh sorpresa, le informaban que por orden del Presidente de la República, tenía cupo y beca para ingresar a la Escuela de Cadetes General Santander. Con la Noticia Rogerio Fulton, no aguantó la emoción, gritaba y saltaba de felicidad, al punto que los compañeros de oficina, pensaron que se había “desmentizado” como se decía en el pasado, a quien tenía la salud mental comprometida.

Su condición de educador le permitió adaptarse a la disciplina y dar ejemplo; como también a exponer con claridad las enseñanzas que le impartían en su formación como cadete, lo que le significó ganarse el primer puesto de su curso, para la graduación como Sub Teniente. En el grado de Teniente fue Alcalde militar en Tadó y en Istmina, como Capitán se desempeñó como Sub Comandante en Quibdó y en el grado de Mayor fue Comandante, en Quibdó y en la Guajira, encargado desde la Dirección General de la Policía. Retirado. Retirado del servicio activo, fue Auditor General de la Fábrica de Licores del Chocó, Secretario de despacho en dos oportunidades en la Alcaldía de Quibdó, Alcalde encargado en Quibdó, Secretario Administrativo de la Gobernación, Diputado a la Asamblea, en dos oportunidades y Director del Das, en el Chocó.

Joaquín Santacoloma Garrido

Posteriormente hacen su ingreso a la Escuela de Cadetes en 1956, Joaquín Santacoloma Garrido nacido en Quibdó, se graduó de Sub Teniente en 1957. En la Policía llegó hasta el grado de Capitán y trabajó en Maicao como alcalde militar en Salgar Antioquia. Retirado del servicio activo de la Policía, regresa a Quibdó y entre otros cargos se desempeña como Director de Tránsito y Transporte.

Jairo Castillo Rengifo nació en Quibdó, su padre Gregorio María Castillo fue enfermero de la policía en Quibdó, lo que inclinó a Jairo para enrolarse en la Escuela de Cadetes, se graduó de Sub Teniente en 1957, pero su carrera fue efímera en la Policía; porque en 1958 se une a la sublevación que organizó el Teniente del Ejército Alberto Cendales Campuzano, contra la Junta Militar en su pretensión del regreso al poder al General Rojas Pinilla,cuando entra a gobernar la Junta de Gobierno Militar que derrocó a Gustavo Rojas Pinilla.

Otro de los aspirantes Chocoanos para hacer el curso de oficial de la Policía, fue Manuel Garrido Figueroa, más conocido como “Manolo Garrido” egresado de la Escuela Normal de Varones de Quibdó. Lo motivaron para ingresar a la policía, el deseo de proteger a su familia, de futuros abusos, como los cometidos en contra su padre y con él, por ser liberales.

Manuel Garrido Figueroa El día que le colocaron la Orden de Boyacá

Lo primero fue, que en aquella época aciaga de la violencia bipartidista en Colombia entre liberales y conservadores, a finales de los años 40 y principios del 50, su padre Don Manuel Garrido Rodríguez, conocido popularmente como Manuelito Garrido, de estirpe liberal. Por esos tiempos el señor Manuelito tenía una tienda bien surtida en Bellavista-Chocó, en la cual colgaba de una pared un retrato de Jorge Eliecer Gaitán, lo que de ipso facto lo marcó como un enemigo del régimen. Una noche algunos miembros de las fuerzas del orden, lo sacaron a la fuerza de su casa, lo embarcaron en una chalupa con rumbo desconocido; pero uno de los captores que le debía favores de la tienda, subrepticiamente le entregó una estampa de la Virgen del Carmen y le dijo: “encomiéndese a ella” y ante esa advertencia el señor Manuelito entendió que lo iban a matar y sin pensarlo dos veces se tiró al agua, aguantó el resuello y se dejó llevar por la corriente; le hicieron varios disparos y recibió dos impactos de bala, uno en la mano y el otro le rozó las costillas. Al señor Manuelito lo dieron por muerto lo velaron y rezaron, en su ausencia.
La segunda motivación de Manolo Garrido, para ingresar a la policía, fue el hecho de estar su papá desaparecido y él, laborando en Quibdó haciendo las veces de cabeza de familia, quienes estaban al frente de la Secretaría de Educación, funcionarios del partido conservador, lo trasladaron a un corregimiento de Condoto.

Manuel Garrido Figueroa se graduó de Sub Teniente en 1959, con honores ocupando el primer puesto de su promoción como cadete y en los cursos para ascenso de grado. En la Escuela de Cadetes, en un mural figuraba su nombre como uno de los mejores Alférez que había pasado por la institución. El día que se graduó como Sub Teniente, el Presidente de la República Alberto Lleras Camargo, le entregó como reconocimiento a su rendimiento, disciplina y entrega una carabina y un reloj, en esa oportunidad también recibió una pistola de manos del Ministro de Guerra (hoy de Defensa) el Mayor General Rafael Hernández Pardo.
Manolo, fue enviado a los Estados Unidos, para capacitarse en tiro e Inteligencia, de lo cual fue instructor en la Escuela de Cadetes; igualmente fue asesor del gobierno en cuestiones de inteligencia, inclusive después de haberse retirado del servicio activo, en el grado de Mayor. Por excelente desempeño, fue distinguido con la Orden de Boyacá, distinción que otorga el Gobierno Nacional a Militares y ciudadanos destacados por su servicio a la patria
Vale anotar, que después de la llegada del General Rojas Pinilla, al poder el 13 de junio de 1953, sale de la clandestinidad, el señor Manuelito Garrido, que había sido curado de sus heridas por campesinos de la región que lo conocían y por eso lo habían ocultado.

2 pensamientos sobre “Los Primeros Chocoanos Oficiales de la Policía Nacional (Primera parte) Mis memorias. Por : Américo Murillo Londoño

  1. Felicitaciones a todo el Equipo de ‘El Manduco’ y en especial al Doctor Americo Murillo Londoño, por esa excelente narrativa sobre nuestros Oficiales en la Policia Nacional.

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