PUNTO APARTE. NOS QUIEREN TUMBAR LA ZEPA

CARLOS M. CASTILLO AYALA

ZEPA es el acrónimo de zona exclusiva de pesca artesanal, es un área de protección del recurso pesquero y del fondo marino para preservarlo de los efectos negativos generados por la pesca industrial de arrastre, practicas extractivas artesanales dañinas y de factores climáticos; los devastadores efectos de estas prácticas han generado una reacción mundial para proteger los mares y ordenar el manejo sostenible de la pesca, se apoya en normas y regulaciones como las cuotas de pesca y las vedas; la ZEPA de la costa norte del pacifico chocoano incluye los municipios de Juradó y Bahía Solano, fue declarada provisionalmente en 2008 y oficialmente fue creada mediante resolución 899 de 2013 de la autoridad nacional de pesca y acuicultura – AUNAP-, en la búsqueda de la mencionada protección, esta zona busca sustituir y prohibir las malas prácticas de pesca como el arrastre que mata especies menores, por prácticas más responsables, esta área exclusiva de pesca artesanal va desde las aguas de baja marea hasta 2.5 millas náuticas de ancho, tiene 129.69 millas de largo, limitando al norte con Panamá, y al sur hasta el parque natural Utria; en la misma resolución, la ZEPA cuenta con un área de amortiguamiento, llamada zona especial de manejo pesquero, que es una franja adicional de 12 millas náuticas, que precisamente busca ejercer mecanismos eficaces de control de la pesca industrial del atún, por ser considerada una explotación de alto impacto.

A simple vista, pareciera una política ambiental más, pero no, para los cerca de 20.000 habitantes de estos municipios, que tienen en la actividad pesquera su fuente principal de ingresos y para los hogares, esta es una cuestión de subsistencia, los beneficios de la ZEPA, son muy positivos desde donde se miren; los pescadores artesanales han tomado conciencia y han erradicado el uso de redes, arpones y trasmallo (este solo es permitido para capturar carnada), que están claramente prohibidos dentro de la ZEPA; al evitar los grandes buques pesqueros ha mejorado el lecho marino, se ha producido un repoblamiento y reproducción de algunas especies en peligro de extinción, como resultado de esto, han aumentado los índices de captura por pescador, las mujeres y los niños volvieron a pescar desde las orillas para capturar producto de subsistencia, los pescadores y empresarios han mejorado su rentabilidad y como consecuencia de estos buenos resultados han sentido la necesidad de agremiarse, al punto que hoy existen 18 asociaciones conexas a la pesca; en pocas palabras, la ZEPA, para los pobladores de estos municipios, se ha convertido en una eficaz herramienta que les brinda no solo seguridad alimentaria, sino que además ha servido para que la pesca deje de ser una simple actividad económica  y haga tránsito hacia una actividad productiva formalizada y por qué no soñar que en un mañana podamos industrializar esta actividad, garantizando el bienestar para sus explotadores, es decir, que se ofrezca un empleo formal en donde haya garantías sociales para pescadores y trabajadores involucrados, de tal manera que al llegar a la edad del retiro, tengan la seguridad de una pensión que les permita disfrutar sus últimos años de vida de manera tranquila y apacible y así evitar que se sigan muriendo solos y en la pobreza absoluta, ese debe ser el camino que hay que recorrer.

Pues bien, todos estos sueños e ilusiones están en peligro, cuando el país apenas despertaba del jolgorio decembrino, el pasado 14 de enero del 2021, con ponencia del Dr. Jaime Enrique Rodríguez Navas, la sección tercera de el consejo de estado, admitió una acción de tutela, impetrada por la asociación de armadores pesqueros de Colombia (ASOARPESCOL) y por el señor Diego Andrés Triana Trujillo como agente oficioso de ¨los demás pescadores industriales¨, sin conocer de derecho y menos de tutelas, me causa mucha admiración que el consejero Rodríguez, a pesar que el señor Triana, actúa supuestamente en representación de una masa sin nombre, en la cual no se individualiza a nadie, le admite la solicitud de amparo como agente oficioso de alguien a quien no se puede identificar; este amparo es en contra de la sección primera del consejo de estado y de la sección primera del tribunal administrativo de Cundinamarca, el accionante solicita que ¨se les ampare su derecho a la igualdad, al buen nombre, al trabajo, al debido proceso y al acceso a la administración de justicia¨, ya que considera que ¨estos fueron conculcados por la sección primera del tribunal administrativo de Cundinamarca y por la sección primera del consejo de estado, con ocasión de las sentencias que profirieron el 25 de Julio de 2019 y el 20 de Julio del 2020, respectivamente, dentro del proceso de acción popular identificado con el numero de radicación 25000-23-24-000-2012-00078-00/01¨; transcribo toda esta información jurídica, la cual esta contenida en el auto admisorio, por si algún abogado experto en el tema, quiere conocer del caso y apoyar las acciones de defensa del derecho de estos paisanos a la vida, quien desee conocer este auto, con todo gusto se lo puedo facilitar, este es un caso similar al de Belén de Bajira, en donde todos debemos defender nuestra chocoanidad, allá  fue el despojo de nuestro territorio, aquí es el despojo al derecho a la vida de nuestros paisanos de Juradó y Bahía Solano, hay que cerrar filas en su defensa.

Como lo podemos observar, el problema no es de poca monta, es un tema que se ha venido peleando de tiempo atrás,  ya los accionantes han sido vencidos en derecho, pero en este bendito país, en donde se protege el gran capital en desmedro de los mas necesitados, no nos podemos confiar, con este artículo, sugerido por la preocupación de un importante empresario del turismo y la pesca deportiva de Bahía Solano, quiero advertir de la peligrosa situación social que se crearía si nos llegaran a tumbar la ZEPA, la comunidad no esta dispuesta a dejarse arrebatar el derecho fundamental y constitucional a la vida, además de otros derechos que para nada constriñen el derecho al trabajo de los pescadores industriales, el mar es inmenso y está es una minúscula franja del mismo; debe pues crearse un frente común entre gobernación, alcaldía, asociaciones, empresarios y comunidad, en defensa de la ZEPA del pacifico norte del Chocó.

PUNTO APARTE: deplorable, vergonzante, patético, ridículo el show montado por la chimotrufia Duque (como dice una cosa dice otra) y su vecindad de payasos; dio lastima y pena ajena tremendo oso, agravado por el injustificado gasto de recursos del estado para montar el show a la llegada de las vacunitas, para  luego pasearlas escoltadas por medio país; los medios registraron el estúpido y ridículo desfile de alcaldes y gobernadores lagarteando una foto o selfie como trofeo a la ineficiencia y politiquería, mientras a los trabajadores de la salud que fueron utilizados cual actores de reparto, se les deben 4 y más meses de salarios; da rabia escuchar al porcino pidiendo no politizar estos sucesos, cuando él fue el principal promotor de esta politización, que vergüenza de majaderos nos gobiernan; que la comunidad internacional nos disculpe y perdone tanta estupidez.

CARLOS MANUEL CASTILLO AYALA   

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