La columna de Odín. «Todo lunes trae su martes»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

Todos los seres humanos, dicen psicólogos y entendidos, tenemos algo de masoquistas; y yo sin querer, por momentos tuve mis devaneos con el dolor emocional que no deja de causarme el volver a leer artículos y columnas de prensa de la región de épocas pasadas (lo hice en estos días), especialmente del Manduco, en el que un reconocido periodista muy cercano a los propietarios de este medio, quien haciendo honor al slogan del semanario «golpea a los torcidos», de manera errada o acertada, pues era su opinión, por un largo tiempo nos tenía cogidos de las que sabemos o de las ternillas, contribuyendo de alguna manera a la construcción de la matriz comunicacional de la que en algunos círculos aún gozamos, de ser supuestamente una de las familias más corruptas del Chocó; hasta cuando por iniciativa propia, o porque realmente le resto importancia a las sindicaciones que de edición en edición se nos hacía, o porque llegado el momento estuvimos liquidados (caso de mi condena), para utilizar un término muy usado por Rufinito y no valía la pena continuar vendiendo esa idea. Lo cierto si es que, hasta el día de hoy no hemos sabido los motivos por los cuales el destacado periodista y columnista (no lo podemos negar), colgó la pluma con la que por tanto tiempo nos mantuvo azarados; le dio paso a una paz no firmada entre él y nosotros, la que así no se notara, siempre ha sido más provechosa que la relación y trato hostil desde los medios.

Y parece ser que con la experiencia que él tiene por su vinculación de antaño a los más prestigiosos medios del país, ocuparse en asesorías de imágenes, y comunicación publicitaria en y para otras esferas, resulta más rentable profesional y económicamente, que perderle el tiempo a enrostrarnos malos comportamientos por los semanarios locales; situaciones que pueden llegar o no a la sanción social o judicial, que es a lo que se aspira cuando se ejerce el periodismo con sentido crítico y en beneficio de los intereses de la sociedad a la que se pertenece. Pero por supuesto que la actitud del periodista es digna de reconocimiento por la familia, así sea que, por lo encumbrado, ni le venga ni le dé; sin embargo, puede servir de ejemplo a los que aún viven y gozan con los refritos.

Les decía que, sufriendo un poco, releía las columnas escritas por este comunicador entre los años 2004 y 2010, tales como: «Por un dolor de muelas», sobre el señor del puerto y el “Profe” Julio Ibarguen; «Los malos pasos del Congresista», sobre Edgar Eulises y el suscrito; «No más pócimas anestésicas», sobre una reunión de Patrocinio con el columnista para el año 2005; «Goodbye las Vegas», sobre la desaparición y cierre de esa insignia regional y los aportes que hizo a mi campaña Mario Gustavo Florez; «Más que preguntas», sobre la escogencia para la alcaldía entre Mariano y Delcin y los procesos que se surtían contra Patrocinio; “Todo esto me da risa», sobre “Pacho” Renzo y el brujo que me inventé en una reunión del Partido de la U; «Cuestión de Conducta», sobre una denuncia en mi contra por lesiones personales; «En la ruina Total», sobre Jhon Jairo y Patrocinio, «Nuevo año, nuevo despelote», contra Patrocinio y su familia; «Escándalos y prensa», sobre narcopolítica y pornopolítica; «Todo lunes tiene su martes», artículo de cuyo titular copié el de esta entrega, y en el que el columnista escribía que Patrocinio había ganado la gobernación, disfrutaba nuevamente de las mieles del triunfo, y que estaba junto a su hermano (el Montesinos), ufanándose de haber derrotado a la prensa (nunca lo hice) y a sus más enconados contradictores, y continuaba diciendo o advertía el articulista a sus lectores que no había porque desesperarse, que ese periódico -este mismo, pero impreso-, llegaba al despacho del Fiscal, del Procurador General (hoy Procuradora), y que allí por lo menos se iban a enterar quién había llegado al primer cargo del departamento, y terminaba diciendo que «Todo su lunes trae su martes».

Las comparaciones son odiosas, y a mucha gente no le gusta hacerlas, pero después de releer las anteriores notas de Harold Abueta, en las que se daban cuenta del paisaje social y político de la época, me obliga a compararlo con la vida actual de los chocoanos; y así en parte yo haya sido protagonista para bien o para mal, los sucesos de aquella no le llegan al dedo meñique del pie a los escandalosos peculados, contrataciones ilícitas o irregulares, cohechos, conciertos y falsedades de la actual para apropiarse de los recursos de las regalías, del gas domiciliario, de la niñez, de la salud y de la educación; pero también es de rescatar la valentía o entereza de carácter con que actuaban los periodistas de la época. Así lo reseñaba el mismo periodista en el artículo “El nuevo despelote», de enero de 2008, cuando decía del no muy apreciado por mí, pero reconocido columnista José E. Mosquera: «Le doy toda la razón al columnista del diario El Tiempo, José E. Mosquera, quien, con una valentía pocas veces vista, enfrentó a la familia Sánchez Montes de Oca, y aseguró en su columna que «El Chocó va de mal en peor y son pocas las esperanzas que el Chocó cambie durante la administración del nuevo gobernante…»

Se decían las cosas por el Manduco, Choco 7 días, el Tiempo, y por las importantes revistas de circulación nacional de los alcaldes y de los gobernadores, pero vaya usted a ver algún cuestionamiento de los periodistas chocoanos hoy, sobre las autoridades administrativas locales y regionales, y no las encuentra, parece que todo estuviera bien, que viviéramos en el país de las maravillas, por lo que dice Darwin “el Veedor”, de la existencia de muchos periodistas de estómago, de esófagos complacientes; y que ya hasta se cambiaron los días de la semana, porque para los embilletados, no todo lunes trae su martes, porque con el billete todo se puede.

PDTA: Arrancó el proceso exploratorio de las tercerías, es armar una lista a cámara trifásica, una especie de sancocho, nunca ha espesado, le ha faltado algo.

Atentamente;

Odín Sánchez Montes de Oca

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