La columna de Odín. «Muerto el perro, desaparece la Chanda»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

Aspiro a que los aludidos con la publicación de esta columna, no me manden a maltratar a través de periodistas, que a veces cumpliendo cualquier tipo de mandado, incluso los de injuriar, hasta intimidar cuando columnistas y opinadores con algo de independencia, por distintos medios se refieren casi siempre en buenos términos y sin ofensas, a los sucesos o hechos de la cotidianidad de la parroquia, por ejemplo: El pasado 1o. de febrero del año en curso, mediante decreto 0029 fue designado y posesionado como Secretario de Integración Social del Departamento del Chocó, el señor Dolcey de los Reyes Reales, quien remplaza a la Dra. Rosangela Rodriguez viuda de Calimeño; designación que, si no hubiese sido por sus orígenes y los protagonistas, no hubiese merecido la atención del suscrito.

En efecto, para entender de que estamos escribiendo, debemos contextualizarlo así: Dolcey el recién posesionado es guajiro, hermano o familiar cercano de la Dra. Yosira Reales, la esposa de Dayron Parra Mosquera, de los rotulados por la crítica política del Chocó como uno de los «Embilletados», grupo que a su vez había financiado la campaña a la gobernación del señor Ariel Palacios Calderón; quien en su primer gabinete había designado a la esposa de Dayron como Secretaria de Integración, y a la Dra. Rosangela, esposa de Bismarck Calimeño, fallecido meses atrás por contagiarse del Coronavirus, como Asesora Jurídica del Departamento. Cabe destacar que en su momento los comentarios no se hicieron esperar, de que tales nombramientos se habían dado para pagar favores económicos y políticos, tal como sucedía de otro lado en las carteras de Salud y de Educación con Carlos Tirso y la profesora Flor, oriunda de la población de Istmina.

Al promediar el 2020, el Dr. Ariel Palacios Calderón es suspendido provisionalmente en el ejercicio del cargo por la Procuraduría General de la Nación, y el Gobierno Nacional nombró en encargo al Dr. Jefferson Mena, hijo de una capitana Cordobista, y por tal razón, los dueños de su gobernación creían que este vendría a hacer lo que a ellos les diera la gana, pero no fue así, vino y además de denunciar algunas irregularidades, sobre todo en el manejo de la salud, del Hospital San francisco de Asís, y en regalías, también realizó varios movimientos en las secretarías; aceptó la renuncia de Yosira Reales, y en su defecto llevó a la reconocida y experimentada académica y trabajadora social Ana Julia Hidalgo, en Desarrollo Económico, al joven y prometedor economista, Juan Manuel Palacios hijo de «Ucho», en Hacienda al hijo de Plinio Palacios Muriel, Freddy Palacios. Todos conocen que, “pueblo pequeño, infierno grande”, y eso fue lo que le pasó a Jefferson, tocó personas que no podía tocar, dijo cosas que no podía decir (como los 200 mil millones de regalías), y se le vino el mundo, los bodegueros y otros internautas por las redes, y no lo bajaban de filipichín y de usurpador; hasta cuando la misma Procuraduría revocó la suspensión provisional, y como con el rabo entre piernas regresó a Bogotá. A su regreso triunfante el Gobernador titular, revirtió las cosas, regresó al hermano de «Manuel Pegoncha» y “Pacho” -el Conjuez- Vidal a la Secretaria de Hacienda, rotó a Rosangela de Jurídica a la Secretaría de Integración. Todo el mundo la daba como cuota de Dayron, por la amistad de este y el finado, y se pensó que se iniciaría una nueva etapa en la Gobernación, se escuchaba que el señor había llegado cambiado, que le daba miedo hasta firmar una «mínima», y hasta yo dije en una alocución radial, que, si esto era así, ganaba el Chocó, porque en esas condiciones, los que les gusta andar merodeando el comedero público, no volverían a subir las escaleras de la Gobernación, ¿pero a qué?

No es que por la Gobernación no esté pasando nada, está sucediendo y mucho, es que la gente está haciendo caso, está dejando trabajar, miren no más en el Secop como se mueve la “contrata”, y la Gestora Social de municipio en municipio con el Banco de Alimentos, como el mismo Gobernador lo decía: “es que la política es ella”, hasta que por fin emotivos dirigentes Cordobistas gritaron en videos, lo que muchos comentaban a hurtadillas: ¡Gisela al Senado!, pero qué falta de ecuanimidad la de estos tipos.

Falta de sensatez con los últimos movimientos, el de Ana Betza Palacios en Salud, la salida de «Pantera” y Rosangela de Integración, dos amigos de los embilletados, y en el caso de Rosangela cabe el adagio del título, pues se murió el amigo Calimeño, quien a estas horas debe estar tragando agua de la peña, y ya que importa, y además ¿qué importa la mujer? Que soberbia; tan retadores estos muchachos, y que tan sumiso ese Gobernador, que torpes (que creo le cabe la palabra), yo le diría “hombre, soy consciente que usted puso su plata, pero búsqueme otro; su mujer estuvo en el gabinete y pasa porque es como si fuera de aquí, es su esposa, pero como me van a poner a hacer lo mismo que hizo Luis Gilberto cuando nos trajo a Hugo Tovar de Buenaventura”, pues bueno, uno diría también como en otros tiempos que hay que llevar o recomendar en los cargos a gente de su entera confianza, máxime cuando puede estar allí la posibilidad del retorno de los recursos invertidos (El PAE). ¿Pero acaso no hay alguien del anillo cercano, Cordobista, profesional y Chocoano?

Me decía alguien, que no le gusta salir a los medios por temor a que lo levanten injustamente que, en estos tiempos de pandemia, y con el in crescendo índice de desempleo, quitarle la posibilidad de empleo a un chocoano, es un crimen de lesa chocoanidad.

PDTA: Lo máximo que me puede pasar, es que los aludidos me quiten su habla, y no me vuelvan a saludar, pero la verdad, es que no podía quedarme con esa espina atravesada en mi garganta.

Atentamente;

Odín Sánchez Montes de Oca

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