Punto aparte. «Habra luz al final del túnel»?

CARLOS M. CASTILLO AYALA

En Febrero de 2020, cuando escuche y vi en los noticieros que se había dispersado un virus altamente peligroso, que progresivamente estaba matando a la gente y obligo a confinar una remota ciudad de 11 millones de habitantes en la China, pensé en los problemas que se generarían para nuestra indisciplinada y atrasada sociedad si ese lejano bicho llegara hasta esta parte de la tierra; con el paso de los días el problema fue creciendo y la OMS se resistía a declarar la categoría de Pandemia; con estupor observamos las cifras de muertos diarios que se le atribuían al bicho en Europa y principalmente en Italia y España; cuando apareció en otros países la OMS se vio obligada a declarar la  PANDEMIA, que no es otra cosa que reconocer que esa enfermedad infecciosa afecta al mundo en una gran proporción, de ahí la justificación de la demora para darle este status. Lentamente el virus se nos fue acercando, primero hizo su aparición en los E.U. y posteriormente apareció en los países del sur de nuestro continente primero llego a Perú y Ecuador, país en donde con horror vimos escenas de muertos tirados en las calles porque ni las autoridades ni los propios familiares se atrevían a recogerlos por temor al contagio; a pesar que se había determinado suficientemente que el bicho viajo por avión por todo el mundo, Colombia se resistía a cerrar sus aeropuertos, hoy se le atribuye al aeropuerto El Dorado, el lugar por donde ingreso al país el virus y desde ahí se distribuyó por todo el país.

Mientras avanzaba la letalidad de la crisis, se empezaron a tejer toda serie de conjeturas acerca de su origen, las potencias (principalmente los E.U de Trump), muy a su estilo y sin mayores pruebas, señalaban a la China acusándola de desatar intencionalmente esta infección; se decía que era una estrategia de los poderes económicos y principalmente las farmacéuticas para vender la futura vacuna, entre otras versiones; entre tanto los científicos y expertos infectologos no se ponían de acuerdo para determinar las causas, capacidad de daño y modo de determinar la prevalencia del virus entre los humanos, conjeturas van, conjeturas vienen, información contradictoria de aquí y de allá que me hicieron pensar y llegar a la conclusión que el mundo no sabía nada del bicho y todo era especulación, me asustaba saber que era altamente letal y que las personas mayores y con enfermedades de base como yo, fuimos clasificados dentro de la población más vulnerable ante un contagio de este bicho;  por este motivo tome la decisión de resguardarme en mi casa y no escuchar ni leer nada sobre el tema para evitar la toxicidad espiritual que el bicho pudiera causarme y que produce confusión y desinformación que asusta y hace más daño que el conocimiento en sí, bastaba con saber que es mortal y que había que cuidarse mucho.  

Desatada la crisis y sin mayor conocimiento del problema, el mundo empezó a hacerle frente a la situación, se estableció el uso del tapabocas, la limpieza permanente de manos y demás protocolos que se fueron haciendo más exigentes ante el avance y crecimiento de las estadísticas de muertos, los países empezaron a replicar el ejemplo de la China de confinar a la población para contener el contagio; Colombia, un país que le rinde culto a la ignorancia científica empezó a copiar lo que veía hacer, pero lamentablemente aquí empezó a jugar el bendito problema de siempre, el elemento CORRUPCIÓN, la crisis se volvió negocio, ante el primer anuncio y cierre total del país (24 Marzo de 2020), se aprobaron traslados presupuestales para que alcaldes y gobernadores pudieran atender las necesidades alimentarias de la población, se autorizaron inversiones en prevención y dotación de elementos en salud y quién dijo miedo, empezó el desfalco; ante una ligera mirada de los organismos de control a estos contratos de mercados se empezaron a detectar las primeras aberraciones, se encontraron compras de atunes a $29.000, inversiones millonarias en publicidad para reproducir cartillitas dizque con información para prevenir el contagio y otras atrocidades, por este hecho cayeron algunos alcaldes chichipatos y se prometió una investigación ´exhaustiva¨; por unas irregularidades encontradas en un contrato, nuestro recién posesionado gobernador del Chocó estuvo suspendido 3 meses, la contraloría anunciaba que caerían otros gobernadores de departamentos grandes, se especuló y hablo que Elsa Noguera, gobernadora del Atlántico, estaba implicada en estos hechos, con expectativa la opinión pública nacional espero estos resultados, pero paso el tiempo y todo se silenció, que paso aquí ?, en los mentideros se decía que la ¨maquinaria de los Char, que maneja el poder político y económico en los 7 departamentos de nuestra bella y querida costa norte, ¨transo¨ el problema y de contera, salvo a tantos inescrupulosos alcaldes y gobernadores de otras latitudes; conociendo el manejo y corrupción de los organismos de control del estado no es difícil creer esta teoría, yo considero que si se hubiera actuado con total rigor, hoy Colombia estaría en elecciones, pues más de un alcalde y gobernador hubieran caído aquí. Pero aquí no para todo, la pandemia desnudo la desarticulación del país en materia de salud, Colombia no tiene un sistema de salud integrado, el robo sistemático a los dineros de la salud de los colombianos, orquestado desde el ejecutivo en complicidad con el legislativo y bajo la mirada indolente del poder judicial, que engaveta investigaciones y tuerce fallos de acuerdo al monto de dinero que recibe, fueron caldo de cultivo para el mayor robo que yo recuerde en mi vida, a la vista de todos y con un silencio cómplice de todos, no fueron cientos, no fueron miles los millones que se robaron, fueron BILLONES de pesos del estado los que desaparecieron en esta danza de la corrupción.

El inexperto y sumiso presidente Duque manejo supremamente mal el problema, se inventó un programita para prometer mentiras, legalizar el monumental robo al erario, legislar por encima del congreso vía decretos tan improvisados que se les caían por vicios de legalidad y constitucionalidad,    desinformar a los colombianos que aterrados se morían de hambre en sus casas porque se quedaron sin trabajo, ya por que las empresas suspendieron los contratos, ya porque vivían del rebusque, no se escuchó la voz que a gritos pedía la renta básica para todos, Colombia encabeza la lista de países que menos invirtió en calmar el hambre y necesidad de sus habitantes, es por este motivo que los colombianos son reacios a nuevos confinamientos, no es lo mismo encerrarse en la casa con la nevera llena que vacía, para mí, esta es una de las causas del alto contagio en el rebrote del problema, la gente ya no aguanta más y debe salir a rebuscarse, poniéndose en peligro y amenazando a todo su grupo familiar. Pero lo más degradante, humillante para empresarios y población en general fue lo que hizo el gobierno al entregarle billones de pesos a sus financiadores (Luis Carlos Sarmiento, y demás gánster bancarios), dizque para que le otorgaran préstamos blandos a los empresarios a fin de no despedir trabajadores, yo, empresario del turismo con 26 años de experiencia y otros empresarios, estuvimos solicitando préstamos a varias entidades de estos señores y la respuesta fue la misma ¨no aplica¨, que se hicieron estos billones de los colombianos ?, los bancos fueron el único negocio que floreció con la pandemia gracias a la ayudita del gobierno. Cuando usted revisa un boletín del periódico La República del miércoles 23 de Diciembre de 2020, encuentra que las ganancias acumuladas del sistema financiero a Octubre del 2020 eran de 24,17 billones, faltando 2 meses largos del año, superiores a las obtenidas en 2019, pero lo más humillante es que este ranking es encabezado por el Banco de Bogotá, los otros tres bancos del que dicen es el mayor financiador del Uribismo, el señor Luis Carlos Sarmiento Angulo, clasifican de cuarto, quinto y sextos, en este orden, B. Occidente, B. Popular, B. Av villas; por el medio y en segundo lugar se les metió Bancolombia, del grupo Gilinski y con injerencia del grupo empresarial Antioqueño, otros financiadores del Uribismo, ¿ como les parece ?, todo con el AVAL, del gobierno; mejor dicho, si no me ha entendido le resumo cómo funciona la cosa, de acuerdo a algunos columnistas, la vuelta es así: Luis Carlos, Gilinski, tomen esta platica, pero me guardan para la campaña, aaa, ahora si me entendió ?, no, no, no, no es parecido a agro ingreso seguro, lo del ¨pobrecito¨ y ¨perseguido político¨ Uribito alias Andrés Felipe Arias, fue un juego de piñatas, comparado con esto; usted siga en su casa tranquilo pensando que esto no tiene que ver con usted, le sugiero que escuche lo que dice el ministro del ¨agua¨, perdón, de hacienda, Lamberto Carrasquilla: hay que hacer una reforma tributaria para cubrir el hueco fiscal, los pobres de Colombia, ganan mucho, hay que bajarles el salario y subirles los impuestos, para financiar a los bancos y otras ¨jugaditas¨ que hará este gobierno; siga tranquilo, no reaccione, siga creyendo que Uribe y su sequito es lo mejor que le ha pasado al país,  pronto le llegara a su casa la cuenta de cobro, con Razón el señalado matarife y mayor bandido del país (de acuerdo a muchos columnistas), amenaza al pueblo y les advierte ¨CUIDADO CON EL 2022¨ claro, ellos ya tienen asegurada la plata para comprar los votos (perdón, elecciones), ya no hacen falta los ñeñes, ya pueden decir que son muy escrupulosos y no necesitan aportes, YA TIENEN EL BUS LLENO.

Mientras esto sucede a ojos de todos, los colombianos y principalmente los chocoanos siguen muriendo, ante este oprobioso panorama, los médicos y personal de la salud siguen exponiendo sus vidas y con sus neveras vacías porque no les pagan; obviamente a todos nos cabe algo de responsabilidad en estas dolorosas muertes; en el primer confinamiento nos encerramos juiciosamente porque estábamos muertos de pánico, la solidaridad de los colombianos contribuyo a sobrellevar la situación, pero ahora se ve una total indisciplina que de alguna manera está acelerando las cifras de muertos, bien porque hay que tratar de salir para buscar la supervivencia o porque le perdimos el miedo al bicho, el gobierno con su programita (que no ve nadie), trivializo la crisis y hoy ya no le tenemos tanto miedo, pero paisanos hoy como ayer la infección sigue siendo letal, tenemos que entender que si no hay vida, no hay por qué luchar, no podemos seguir saliendo a la calle a buscar contagiarnos y de contera llevar la infección a la familia, por favor les pido a todos, SIGAMOS CUIDANDONOS, esto apenas comienza, no pensemos en mañana, pensemos en cuidarnos y cuidar nuestras familias hoy y ahora.

Duelen mucho todas las muertes; en esta semana que paso murieron muchas personas conocidas y cercanas a mí, este artículo fue pensado para honrar la memoria de los más de 52.000 colombianos que ante la mirada indolente de un gobierno corrupto que ha hecho muy poco por protegernos, han perdido la lucha con este bicho, para ellos ya no habrá luz al final, para ellos un hasta pronto, para las familias de ellos un fraterno mensaje de solidaridad y hermandad,.

MAESTRO CONSTANTINO HERRERA, DON ALFREDO CUJAR, VECINO PLINIO PALACIOS, AMIGO JOSÉ ZAPATA ¨VIEJO VIEJO¨ DEMÁS PAISANOS Y COLOMBIANOS, VAYAN EN PAZ; LOS RECORDARE SIEMPRE.

CARLOS M. CASTILLO AYALA

2 pensamientos sobre “Punto aparte. «Habra luz al final del túnel»?

  1. Muy largo esos textos en ese articulo de Carlos castillo,luz al final del túnel.
    Se pierde el hilo en la lectura.

    Eso da para hacer 2 columnas.

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