La columna de Odín. «El yerberito moderno o médico yerbatero»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

Yo no veo que mis columnas injurien o calumnien, pues si así fuere, no se imaginaban ustedes cuantos líos judiciales me hubiese ganado. Saben quiénes me leen, que no escribo sobre geopolítica, o sobre los modelos económicos imperantes en el mundo, y pocon sobre temas nacionales; me acerco más bien con humildad al analista que narra con lenguaje simple y sencillo los acontecimientos políticos regionales o locales, utilizando el sarcasmo, mi acostumbrado humor, y algunas citas de la sabiduría popular, tanto como anécdotas para recrear los hechos de los que me ocupo. Cuando me he referido a alguien en particular, lo hago de manera directa, señalando su nombre de pila; o el alias conocido; no mando razones, y por eso algunos comentarios a mi escrito del viernes pasado por estos mismos canales, sin que se tome por estar buscando pleitos, los devuelvo con la frase que aquí mismo he utilizado en varias oportunidades: «Más sudan, las tapas que las ollas».

Y volviendo a lo que vinimos hoy, El Yerberito Moderno, de la icónica pieza musical que compuso el cubano Néstor Mieres e inmortalizó Celia Cruz, es tomado de aquel personaje que, en las plazas de mercado, esquinas de Barrios o Villorrios del Centro, Sur América y el Caribe pregona la venta de plantas medicinales, yerbas o hierbas aromáticas, de allí la letra de la tan conocida composición:

«Traigo Yerba Santa, pa’ la garganta.

Traigo Keisimon, pa’ la hinchazón.

Traigo abrecamino, pa’ tu destino.

Traigo la ruda, pa’l que estornuda.

También traigo albahaca, pa’ la gente flaca.

El apasote para los brotes…

Póngale música, vuélvase una Celia si es mujer, o un Celio si es hombre y barranquillero, y entonces cante o tararee este son o guaracha cubana pa’ que vea, que esto es con humor y mucha alegría.

El otro personaje, el Médico Yerbatero(a), y la partera, son los tratantes, el o la que a través de leer los orines diagnostican y recetan, y con emplastos sueldan huesos; son las o los que curan, los dadores de vida, y reciben a los neonatos, poniendo en práctica los saberes ancestrales. Muy reconocido en nuestro medio era Don Limbanio Palacios, quien vivió por muchos años en el Barrio El Silencio, en la Calle 28 entre Carreras 8a y 9a, al costado del Colegio Carrasquilla; dirigente conservador y cabeza de una reconocida familia Quibdoseña, entre los que recordamos a Limbanito «Ahogo» -apodo de la cosecha de uno de mis asesores para estos efectos, cuyo nombre no menciono para que no lo metan en revocatorias y otros chismes- Isaac que en paz descanse, Simón Eladio, Manolo «la Chiva» -médico de verdad, como para recordar un poco el cuento del Médico Tuñón-, y German, el menor. De las mujeres: “Machi”, enfermera, quien ejerció la partería, – también fallecida-, Ana Rosa, “Ligiecita” y “la Kele”.

Otro de esos grandes que ejercieron la medicina tradicional, y cuyos conocimientos trascendieron las fronteras, fue el legendario Juan Eulogio Córdoba, quien vivió 105 años, tuvo hijo a la edad de 90, según su nieta, la profesora Yaneth Escobar, -y le faltó al Dr. Américo incluirlo entre los que tuvieron ese poco de hijos, más de 30-; Yaneth es hija de Cristobálina, quienes junto a Ana María de Álvarez, -la mamá de Judith o “Api”-, “Jesusita”, -la mamá de Yenny de la Torre-, hacen parte de las hijas mayores del gran Juan Eulogio. Igualmente, y ya del gremio de las parteras, cabe destacar a «Machenta», quien vivió en la Carrera 5a, al lado de las hermanas Aguilar, mamás y tías de Armando Mosquera y “Mambo” o Amín Ramírez; «María Va», a quien conocimos en la Carrera 4a, para la época Munguidocito, frente a la familia Melo; no podemos dejar de mencionar a la famosa » Pacha Pasmo», a quien se consigue en el Barrio Carretera de Istmina.

No lo vayan a tomar a mal, pero ahora que escribo sobre hierbas, Yerbateros, parteras e invito a tararear el Yerberito, veo como crecen en Quibdó los contagios y fallecidos por el Coronavirus , pero al mismo tiempo veía como nuestro Alcalde (porque es de todos, los que ganaron y los que perdimos), decir en videos virales, que a los quibdoseños no nos había pegado tan duro la pandemia, o que las víctimas fatales no hubiesen sido tantas -gracias a Dios-, porque se había echado MANO a la medicina tradicional, o de los remedios caseros: La infusión o baño con el Mata Ratón, o la raíz del Jengibre, además de otras que se escuchan y se leen en las redes sociales, tales como la hoja de Aguacate, del Marañón, de la Guayaba, de Sauco; con razón que después de la alocución del señor Alcalde, casi acaban con unos palitos de Mata Ratón que tengo en el patio trasero de mi casa, pues parece ser que la familia de un contagiado escuchó o vio el video del Alcalde, y casi acaba con los arbolitos, pues les arrancaron todas las hojitas.

Sostienen los expertos, que el Mata Ratón contiene Ivermectina, una sustancia utilizada como purgante para el ganado vacuno, y pese a que yo me tomé mi dosis de ella, mis 90 gotas, -de a gota por kilo-, no dejan de preocuparme los efectos que puedan derivarse, en cuanto que el vacuno tiene 4 estómagos (Panza, bonete, librillo y cuajar), y los humanos uno solo.

Me decía alguien que aprecia mucho a Martín, que le habían dicho, que no se expusiera tanto en los medios, incluidas las redes sociales, porque cada vez que salía la «cagaba»; que él no tenía por qué haber grabado el video del Mata Ratón, porque él tenía a su cargo, o podía consultar inmunólogos, internistas, Intensivistas, estadísticos y expertos en salud pública como “Moro” Delgado, y porque además, en este pueblo pequeño (infierno grande) no demora la gente en empezar a mofarse de él, y ponerle algún apodo parecido al de «Yerberito o Yerbatero», por aquello de su intervención en el video que anda rodando, y porque como coincidencia para estos días los contagios y muertes por la peste China se dispararon, y él no tenía en ese momento que ponerse a pregonar o recetar el Mata Ratón y el Jengibre, como en efecto lo hizo, para advertir que la utilización o uso, había sido una bendición para Quibdó. ¡Hay por Dios, es que por el poder se las cree saber todas, no se asesora para nada!

PDTA: Como me han vuelto el «Trompo pone tapi», que yo esto, que yo lo otro, sin serlo, que yo estoy detrás del Veedor, y de revocatoria; ahora no vayan a decir, que soy el autor del » Yerberito Moderno». (Quien me recordó lo del «Trompo pone tapi», es un amigo que no quiere publicidad, que no quiere que lo metan ni en revocatorias, ni en corrinches, y solo si me autoriza, lo develo).

Atentamente;

Odín Sánchez Montes de Oca

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