La columna de Odín.“En manos del Veedor»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

El prolífico escritor y columnista del periódico El Tiempo Eduardo Posada Carbó, no corridos los 10 primeros días del mes de diciembre escribió una columna para el principal diario del país, que intitulo: «En las manos del perdedor», la que, sin intentar copiar, es la inspiración para la colaboración semanal que los viernes hago para El Manduco. En efecto, hace más de 1 año (27 de octubre de 2019), se celebraron los comicios electorales a través de los cuales se escogieron las autoridades regionales y locales; y acá no tanto como en los E.E.U.U -Donald Trump- los perdedores para la Alcaldía de Quibdó: Cesar García, Harold Mosquera, Wagner Mosquera, Miguel Becerra, Ricardo Moreno y Rodrigo Córdoba muy temprano aceptaron sus respectivas derrotas; el primero dedicado hoy a la oposición formal desde el Concejo, conforme el estatuto de la oposición (Ley 1909 de 2.018), el segundo dedicado al seguimiento de acciones penales, disciplinarias y electorales contra el Alcalde Martin, que al parecer se desprendieron de las elecciones pasadas, a Wagner no lo veo, a Ricardo tampoco, a Miguel en uno que otro evento de carácter social, y a Rodrigo “nian se sabe”, es que yo nunca he visto a un Cordobista de cepa haciendo oposición, salvo a Cesar por su formación de izquierda, y porque le tocaba, al tenor de la norma aquí señalada.

Expresa en la columna Posada Carbó, que el politólogo gringo William Riker había dado a luz la frase: «La dinámica política está en manos de los perdedores», palabras que a la vez sirvieron para que un grupo de académicos popularizaran la expresión: «El consentimiento del perdedor», nombre que se le dio a una teoría desde cuya perspectiva, estos observaron que las reacciones de los perdedores en las democracias occidentales son cruciales, y sostienen que la razón parece obvia, pues satisfechos con los resultados, los ganadores no tienen motivos de queja. En cambio, los perdedores pueden anticipar serios problemas y hasta dar al traste con la estabilidad de la gestión del ganador.

Frente a este tema es bueno recordar que, aunque las comparaciones son odiosas, a Trump le empacaron de 5 a 6 millones de votos, a contrario sensu los perdedores en Quibdó le zamparon 28.127 votos de diferencia a Martin, pues los candidatos todos en total sumaron 41.481 votos, y si le restamos los 13.354 obtenidos por Martin el ganador, nos da la no despreciable diferencia antes anotada, es decir, más del doble del respaldo que le dispensó el pueblo Quibdoseño al actual alcalde.

Bajo ningún punto de vista quiero interpretar de la columna, lo que hoy vive o pueda vivir Quibdó, problemas de orden público, de inseguridad (homicidios 150), desempleo (el más alto de las capitales de departamento), creciente corrupción; es lo que uno oye en los mentideros, lee en las redes, y en el programa del veedor, y lo que se pueda desprender de estas circunstancias, o de las acciones que, dada la actual situación, puedan emprender los perdedores.

Sobre las acciones adaptables que pudieran sobrevenir a la actual situación que viven los quibdoseños, al único que he oído exponer una salida es al Veedor. ¡Revocatoria ya! Que no es una salida fácil, porque como me decía un dirigente liberal amigo: “Eso acá en el Chocó no prospera, por el procedimiento mismo, por conformación e inscripción del comité”, y además nos enseñan los hechos electorales recientes, que para que la gente vote por la revocatoria, hay que empuñarle sus 50.000 mil palos, y ese presupuesto solamente lo tienen: la administración y los «Embilletados», y en ese orden de ideas, el único que les puede pelear es el Veedor y la creciente conciencia ciudadana que viene creando en la comunidad Quibdoseña»

¿Y quienes más le pondrían el cascabel al gato? Difícil pregunta, porque si esto fuera algo de simple matemática, esa revocatoria sería «pan comido», y no había que convidar a más nadie, porque contra Martin votaron más de 28.000 personas, y se creería que con la mala gestión que viene haciendo (lo dicen también las encuestas sobre su imagen, disminuida y deteriorada con la metida de patas al mandar a la gente a hablar con los «Facinerosos»), no se necesitaría de más nadie; pero el alcalde haciendo buen uso del bolígrafo, y el empujón del Bagre y su combo, en lo que falta para una posible revocatoria, tranquilamente podría equilibrar la balanza; porque además, quien dijo miedo; otro factor en su favor es la impunidad, aquí los organismos de control están viendo las cosas y como si nada.

Y al resto de la gente le da miedo decir algo sobre el tema, y quienes de vez en cuando opinamos sobre las gestiones municipales o departamental, nos endosan el papel de asesores del cada día más escuchado Veedor Darwin Lozano, persona que no necesita ni ayuda ni apoyo, en la noble defensa de los intereses del Chocó y de Quibdó.

PDTA: No estamos en manos de los perdedores como en otras democracias, estamos en manos del Veedor, y si no hay de otra, yo apoyo con mi firma.

Atentamente;

Odín Sánchez Montes de Oca

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