Las memorias de Ameriquito. «De otros Establecimientos Educativos de Quibdó».

Américo Murillo Londoño (Mis memorias)

El escritor César Rivas Lara, difundió unos audios, en los que narró con suficiente ilustración, la creación del Colegio Carrasquilla, la Escuela Normal Superior para Varones y el Instituto Pedagógico Femenino de Quibdó, y como en una de mis crónicas anteriores expliqué, sobre la creación del Liceo de Bachillerato, femenino, en esta oportunidad para cerrar el ciclo educativo, me referiré al Colegio de la Presentación, del Instituto politécnico Femenino, de la Escuela Media de Artes y Oficios, Mariano Ospina Rodríguez (no confundir con la Ospina Pérez) y del Colegio Antonio María Claret (El Claretiano)
En el siglo pasado, fue muy evidente y marcada la discriminación en contra de la mujer, en especial su acceso a la educación superior en el Chocó; por ello marcó un hito la creación del Instituto Pedagógico Femenino de Quibdó, tras una ardua lucha de la dirigencia Chocoana.
Vale precisar, que las primeras Chocoanas, en graduarse como educadoras lo hicieron en otras ciudades; como Popayán, Cali, Cartagena, Medellín y Bogotá; entre la cuales podemos citar como ejemplo: Débora Asprilla, Judith Ferrer Herrera, Rosita Ferrer Ferrer, Digna Asprilla, Francisca Lozano Lozano, Teresita Martínez, Clara Perea Hinestroza, Enriqueta Chalá Londoño, Sonia Henry, etc. De la primera promoción del Pedagógico, no tengo referencia, sino de la segunda, que sobreviven con 100 años cumplidos, Ezequiela Urrutia Lemus, en Quibdó y Tita Alicia Mosquera, en Bogotá. De esa promoción, fue mi mamá, Leonor Londoño Machado.
La concepción retrograda, que la mujer no podía acceder a la educación superior, sino para desenvolverse en labores domésticas y criar hijos, retrasó la formación académica de las Chocoanas, en estudios secundarios y de contera, en lo profesional. Vale recordar, como en la primaria, se notaba esa orientación, en algunas asignaturas que se veían como: Puericultura y Economía Doméstica, Educación para el Hogar y en los trabajos manuales.

Colegio Antonio María Claret
Surge como una escuela para primaria, a petición de unas damas de la sociedad Quibdoseña, a los sacerdotes Claretianos, para tener más cerca de sus casas, a sus hijos y así ejercer un mayor control, sobre ellos, que acababan de terminar el segundo año de elemental, cursando previamente el Kinder y el primer año, en la primaria que funcionaba en el Colegio de la Presentación. Y es que, contando con una escuela en el sector, no tenían la necesidad, de matricular a sus hijos en la Anexa a la Normal, que contaba con los 5 grados completos de la primaria; pero ubicado muy lejos del centro de la ciudad. Es preciso anotar, que en la Escuela Anexa de la Normal, estudiaban los jovencitos de la llamada sociedad Quibdoseña, al igual que los de la clase media y popular.
Vale recordar, como en los años 50, después del Puente García Gómez, hasta la Normal, no había construcciones, salvo una casa del señor Miguel Bechara, que quedaba en la loma, donde se bifurca la vía, para ir al Barrio La Aurora o al Barrio Nicolás Medrano. Por esa soledad, se percibía, que el trayecto a la Normal, era más largo; razón por la cual hubo la necesidad, de adquirir un bus, que no era suficiente para el número de estudiantes que tenía la Anexa. El Bus, en principio fue conducido por Saúl Paz, conocido como “Saúl Vaca” (papá de Borojó) y posteriormente por Baudilio Asprilla, papá de Marco Asprilla, conocido, como “Marco Severa”.

Colegio de la Presentación.
Su sede funcionó en la Carrera Segunda, con Calle 25, donde está el Gimnasio de la Universidad Tecnológica del Chocó, fue manejado por monjas de la congregación de la Presentación y fue uno de los primeros establecimientos educativos de secundaria, en el Chocó. En ese claustro, se estudiaba Secretariado y Comercio, único en su género en el Chocó, hasta cuando en 1958, inició en esa modalidad, el Liceo de Bachillerato y Comercio; en principio, los estudios duraban tres años y posteriormente se aumentó a cuatro.
Las estudiantes, además de contabilidad, mecanografía y taquigrafía, veían materias de cultura general, igual que en cualquier otro establecimiento de secundaria, de ese entonces; como matemáticas, inglés, historia de la Iglesia, historia, ciencias naturales, geografía de Colombia, etc.
En la Presentación, fue muy conocida la Hermana Raquel, a quien le decían “Raquelorum”, era autoritaria, regañona y según el decir de las estudiantes, “jodona”, tenía las uñas listas para pellizcar y una regla, para pegarle a las estudiantes; por el estilo de la Profesora Carmen Rentería Salazar, en la Anexa del Pedagógico.
El Colegio de la Presentación, tenía una escuela primaria, completa en los cinco grados; pero era la única mixta, en todo el Chocó, desde el kínder, hasta el segundo año. En la anexa, había una monja, como una especie de coordinadora, la Hermana San Joaquín, que contrastaba con la hermana Raquel, en su manera de actuar y comportarse con los estudiantes.

Instituto Politécnico Femenino
Lo conocí funcionando, en la Carrera Segunda, al costado de la Catedral, donde funcionó una sede de la Universidad Tecnológica del Chocó, ahora un espacio, para la venta de artesanías, al lado de la Clínica Funvida. Posteriormente, fue trasladado a la edificación de dos plantas, en frente del bloque donde funciona, el Instituto Pedagógico, hoy IEFEMP, hasta cuando se dio su integración a ese Colegio.
En ese establecimiento educativo, se enseñaba Modistería, con especialidades en Bordados a Máquina, o Bordados a mano, y adicionalmente, les enseñaban a tejer con dos agujas. Las estudiantes, podían confeccionar toda clase de vestidos, para damas, jovencitas y niñas, para toda ocasión, faldas, enaguas o polleras y blusas; los bordados, tanto a máquina, como los hechos a mano, eran unas verdaderas obras de arte; igualmente les enseñaban a elaborar muñecas de tela, felpa y peluche, figuras de animales, etc.
Inicialmente los estudios duraban tres años, pero posteriormente se amplió a cuatro y se enseñaban las mismas asignaturas, de los colegios de secundaria y fue el primer colegio femenino en Quibdó, en contar con una Banda de Guerra, hoy de paz. El Politécnico, después, por disposición del Ministerio de Educación, al igual que el Liceo Femenino de Bachillerato y Comercio, se integraron al Instituto Pedagógico Femenino de Quibdó.
El título que recibían las egresadas, era Expertas en Modistería y Bordados a Máquina, o en Bordados a Mano, según la especialidad, por la que la estudiante, hubiera optado.

Escuela Media de Artes y Oficios, Mariano Ospina Rodríguez
Funcionó, en la sede que hoy ocupa El Cañizales y su Escuela Anexa, los estudios duraban 3 años, que posteriormente fueron ampliados a 4. Se enseñaba Ebanistería, que los capacitaba para hacer toda clase de muebles y relacionado con la madera, también Mecánica Automotriz, que los habilitaba para desarmar y armar un motor ; así como su reparación, e inclusive un torno, hacer algunas piezas mecánicas; los estudiantes de Metalmecánica donde hacían con hierro y aluminio, sillas, camas, cunas, ventanas, protectores para las mismas, pupitres, etc; y la otra especialidad era Fundición.
Los estudiantes de la Escuela de Artes, coloquialmente conocida como la Artesanal, además de la teoría y práctica de su especialidad, veían las mismas asignaturas, de los establecimientos educativos de secundaria.
El título que recibían los egresados de la Escuela de Artes, era Experto, en Ebanistería, en Mecánica Automotriz, en Metalmecánica o en Fundición.
Los egresados de La Escuela de Artes, podian ampliar su conocimiento y formacion practica en Medellin, en el Instituto Pascual Bravo.
La Escuela de Artes, posteriormente, fue integrada, al Colegio Carrasquilla, Por disposición del Ministerio de Educación.

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