Las memorias de Ameriquito «De las Escuelas Públicas para varones en Quibdó En Quibdó»

Américo Murillo Londoño (mis memorias)

Donde hoy se encuentra ubicado el Mega Colegio, en el pasado se habían construido varias edificaciones en concreto, de una planta, donde funcionaron varias de las escuelas públicas para varones; entre esas, la Lisandro Mosquera, la Camilo Torres y la Santander; por esa razón, al Barrio Cristo Rey, antes que oficialmente le pusieran ese nombre, lo llamaban el Barrio Escolar. En la denominada época de la violencia en Colombia, por allá en los años 1953 o 1954, siendo presidente de Colombia, el Teniente General, Gustavo Rojas Pinilla, llega a Quibdó, un pelotón de soldados del Batallón Bomboná, procedente de Puerto Berrio (Antioquia) con el objetivo de controlar el orden público, por eso, las autoridades de ese tiempo, deciden alojarlo en uno de los bloques, que ocupaban las escuelas mencionadas anteriormente. Tiempo después, se resuelve aumentar el pie de fuerza y traen a Quibdó, al resto del personal del Batallón, y ocupan todas las instalaciones escolares; razón por la cual se resuelve alquilar casas grandes, preferiblemente de dos plantas, para que funcionaran las escuelas de varones. En la época que cursé la primaria, las escuelas eran: La Lisandro Mosquera, sólo para estudiantes del primer año, la Camilo Torres, para los de segundo año, la Simón Bolívar, para los de tercero y la Jorge Valencia Lozano, para los de cuarto y posteriormente el quinto, que remplazó el curso que en un tiempo se llamaba preparatoria. También existió otra escuela, la Ospina Pérez, para estudiantes repitentes de primero y segundo año, a la que le decían peyorativamente, “Ospina chere”. Vale anotar, que años atrás, antes de mi ingreso a la primaria, el quinto año como tal, no había en las escuelas, en su lugar había un curso, que se llamaba preparatoria, anexo al Colegio Carrasquilla y la Escuela Normal de Varones; es por ello, que cuando dicho curso (preparatoria) deja de ser parte de los colegios antes mencionados, y lo incorporan a la Escuela Jorge Valencia Lozano, lo denominan, como el quinto año de primaria. Es preciso poner de presente, que la Escuela Normal de Varones, tenía su escuela anexa, con sus cursos de primero al quinto, a diferencia de las otras escuelas, que funcionaban con un solo curso, como anoté al comienzo del relato. Esa escuela, era para que los futuros maestros, hicieran sus prácticas. Para el año de 1957, el Batallón Bomboná, se regresa a su sede de origen, Puerto Berrío, y como consecuencia de ello retornan las escuelas a sus instalaciones, y en 1958, se introduce una reforma, en el sentido de crear una escuela, que al igual que la anexa de la Normal de Varones, tuviera los cinco grados escolares, para ello resolvieron seleccionar un número de estudiantes de cada curso de las distintas escuelas, vale decir, de la Lisandro, Camilo, Simón Bolívar y de la Valencia, para dar inicio a la Escuela Piloto Matías Bustamante Mesa. Para dicha selección, se tuvo en cuenta aspectos, como el comportamiento, rendimiento académico y capacidad económica de los padres, para costearse el uniforme diario y el dominical. A partir de la experiencia de la Matías Bustamante Mesa, todas las escuelas tuvieron completos los cinco grados de la primaria. En mis tiempos de la primaria, se veían las siguientes asignaturas: Lectura, Escritura, Ortografía, Aritmética, Geometría, Geografía del Chocó, Historia del Chocó, Botánica, Zoología, Mineralogía, Higiene, Religión, Historia Sagrada, Instrucción Cívica, Urbanidad, Dibujo, Canto, Educación Física, y Trabajos Manuales (hacer figuras en barro, peña, tapas, etc.). Adicionalmente, había que asistir obligatoriamente, a misa todos los domingos. Para las clases existía la doble jornada, así: En la mañana de 8:00 a 11:00 A.M., en la tarde, de 2 :00 a 5:00 P.M., de lunes a viernes, y el sábado, media jornada de 8:00 a 11:00 A.M.; había un descanso o recreo de 30 minutos en cada jornada. Fueron mis maestros, Gilberto Becerra (+) Amada Cuesta de Rosero (+) Dora María Milán Paz, Arturo Domínguez y Camilo Enrique Rentería Cuesta, a quienes agradezco sus enseñanzas y consejos para ser una persona de bien. ÑAPA: Las mujeres hacían la primaria en las siguientes escuelas: La República de Colombia, para las de primer año, La Benicia Domínguez, para las de segundo año, La Francisco José de Caldas, para las de tercer año, La María Montessori para las de cuarto y quinto, y la Escuela República de Venezuela, era para las repitentes de primer y segundo año. La única escuela de mujeres, que tenía los cursos completos de primero a quinto, era la Escuela Anexa al Instituto Pedagógico Femenino de Quibdó, hoy IEFEMP. Las asignaturas eran las mismas que veían los varones, además, recibían clases de Puericultura y Economía Doméstica, como también Trabajos Manuales (coser, bordar, tejer, pegar botones, hacer remiendos).

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