La columna de Odín. «Instituto para devolverle al pueblo lo robado- INDEP»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO
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A veces mi buen sentido del humor no se compadece con lo que pienso y expreso respecto del fenómeno de la corrupción, porque hay momentos en que salgo con unas cosas por hacer un chiste o para pasar un rato agradable, como cuando digo: Todo el que tiene mano coge, y si no tiene mano y es “tuco”, señala con su boca y labios el bolsillo de la camisa o del pantalón para que le echen allí su parte, o lo que le van a dar de lo robado, hurtado o de la coima, sea del anticipo del contrato o del pago de actas de inicio o de terminación del mismo, del adicional o de cualquier otra diligencia que tenga que ver con la vuelta y que implique “grasa”. Cuando hago este tipo de manifestaciones o comentarios, no me expreso con el objetivo de justificar la acción delictual, sino que lo hago para hacerle pasar un rato agradable a la compañía ocasional, o para sacarle una sonrisa al contertulio, en un mundo en que estas escasean porque se ahondan las brechas ideológicas y políticas, crece la polarización, la violencia, la intolerancia, y últimamente el estrés por el encierro causado por el fenómeno de la Pandemia o Covid 19.
Estoy casi seguro que a muchos como a mí, se les posan en sus respectivos imaginarios las escenas de robos, fraudes, peculados, obras inconclusas o “elefantes blancos” como consecuencia del despilfarro de los recursos del estado, sean propios, del SGP, o de la mina de regalías; sus actores y cómplices, incluidos los encargados de administrar justicia, es decir: Fiscales, Jueces y Magistrados, quienes según el “vos dijiste” o el correo de las brujas, tienen unas escandalosas tarifas para favorecer a los encartados con sus decisiones -Gajes del sistema penal-, desde la legalización de captura, pasando por las imputaciones de cargos, y la resolución de las distintas situaciones jurídicas, con imposición de medidas de aseguramiento intramurales, domiciliarias o no, y el estudio de los correspondientes recursos de ley para confirmarlas o revocarlas, dependiendo del monto del “tebillegar”; amen de las comentadas recomendaciones que se hacen a los judicializados o sus familiares para la contratación de los abogados con los que se sentirían mejor que conocieran del asunto, sea penal o electoral, convirtiendo a los togados en los abogados del momento, porque van a la fija.
Allí en esas manos-bolsillos, amén de los ordenadores del gasto, contratistas e interventores, proyectistas o formuladores, se quedan los dineros del Estado. Dineros que se reflejan en confortables construcciones o mansiones en urbanizaciones como «Villa de Asís» o el «Barrio del Estado», apartamentos por fuera, y fincas o cuadras de recreo en cercanías de Pereira o del Eje Cafetero, donde por supuesto que viven o tienen propiedades «embilletados», ex alcaldes, ex directores de algunas instituciones; esto sin contar con la cantidad de carros de alta gama que atoran el tránsito en las estrechas calles de Quibdó o Istmina. Pero óigase bien, “No son toros, son argunos”, hay excepciones, tanto en la rama como en el ejecutivo.
La verdad es que, de las tantas investigaciones penales, disciplinarias o fiscales que uno escucha se adelantan en el Chocó, muy pocas llegan a feliz término por lo que ya insinuamos, aparecen los retenes que existen tanto en el ejecutivo como en los órganos judiciales y de control, y muy pocos imputados o investigados van a la cárcel o se les inhabilita o se les sanciona con suspensión o pecuniariamente, menos ahora en Pandemia, porque la costumbre es transarse, lo que hace carrera como comportamiento cultural: «Laissez faire, laissez passer» (Dejar hacer, dejar pasar= a Tapar o tapar), o dejar gobernar, como exigen los afectos a los gobiernos de turno cuando se hace alguna crítica por una irregularidad administrativa que de seguro conllevará a la «evaporación» de los recursos del erario público como dice el Veedor Darwin, porque acá en el Chocó, no se pierden sino que se evaporan.
¿Ustedes se imaginan si las investigaciones de carácter penal o fiscal funcionarán, existiera la extinción de dominio, o la reparación pecuniaria de los peculados, robos, celebraciones indebidas de contratos etc? ¿Si se subastaran los bienes extinguidos, aprehendidos o secuestrados durante la investigación, y el producto de las subastas se les devolviera a los entes territoriales donde se sufrió o se produjo el detrimento, o donde se encuentran los bienes extinguidos?
Todo el mundo sabe que aquí en el Chocó es muy difícil encontrar que algún padre o madre le haya dejado como herencia bienes o dineros a sus descendientes por valores de $1.000, $5.000, $10.000 y hasta 30 o $50.000 millones, para que a esta hora, independientemente de que a mucha gente los escampaderos de la Utch, IIAP, Codechocó, les hayan mejorado notoriamente sus condiciones de vida, como para que dejen en testamentos o en vida, carros, motos, casas, apartamentos y fincas o cabañas avaluadas en las cifras que se dicen poseen con tanta ostentación; y ahora que no me vengan a preguntar por nombres, o donde están ubicados los bienes, porque ni soy investigador, ni perito, ni contador, ni trabajo con el CTI de la Fiscalía, y porque aquí al único que le han iniciado procesos de extinción de dominio es al pobre “Abogado del Diablo”. Y los demás andan campantes diciendo: “Tengo 10 o 15 mil millones para gastármelos en mi defensa”.
El INDEP, el nombre del Instituto de la referencia de este artículo, fue creado por López Obrador, Presidente Mexicano, para que por ese conducto se le devolviera al pueblo lo robado. En mi criterio, sería un buen instrumento en el sistema penal colombiano, y con la suficiente fuerza para que se haga parte en los procesos en defensa de los entes territoriales afectados, para que las personas judicializadas no se insolventen o transfieran sus bienes a familiares o terceros, y que respondan por sus actos.
PDTA: ¿Ustedes saben a cuánto asciende el detrimento por el robo del gas? ¿A cuánto los bienes de los comprometidos en esa investigación? Lástima que en los encartados hayan conocidos o amigos, pero deben devolver lo robado.

Atentamente;

Odín Sánchez Montes de Oca

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