La columna de Odín. Los cien años de “Don Ventu»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

El día lunes de esta semana que termina (21 de septiembre), llamé en 2 o 3 oportunidades al ex diputado Milton Eleazar Moreno con el objetivo de presentarle a través de él, mis reconocimientos y felicitaciones a su querido Padre Ventura Moreno Vivas por haber llegado a su cumpleaños No.100, ni más ni menos que un siglo de vida. No contestó el amigo Milton a mis llamadas, pero le dejé en el WhatsApp mi testimonio, expresándole para qué lo llamaba, y advirtiéndole igualmente por escrito: «Que se comieran su puerco en familia», porque la idea no era irme a velar en plena pandemia a la merecida fiesta.
A la mañana siguiente Milton Eleazar me devuelve la llamada, y después del saludo protocolar y de una que otra chanza, me pasa al teléfono a Don Ventura, cuya lucidez y claridad me dejaron sumamente perplejos, pues mucha gente a esa edad, o con mitad de partido menos, son asiduos visitantes del Neurólogo y de otros especialistas para examinarse como andan del Alzhéimer o de las otras tripas que se van desgastando con el uso y el paso del tiempo. En efecto, me decía el Patriarca Ventura que él podía decirse: “ser uno de los primeros amigos de Ramón Lozano en el municipio de Bagadó, a quien acompañé en 1944, estando yo muchachón y recién casado, a una gira por los pueblos del Alto Andágueda; y cogiendo el camino de San Marino para salir a Guarato, Municipio de Tadó en el Sanjuan, desde donde se seguía a Santa Cecilia, o se llegaba a Playa de Oro, para por el río San Juan entre raudales y peñascos llegar a Istmina”.
Bagadó es tierra de una muy rica historia política, de lucha por la tierra, por la explotación minera, de la que muchos de sus pasajes aún se conservan claros y nítidos en el disco duro de Don Ventura; historias y anécdotas como las del “Leopardo” Eliseo Arango, de los Rentería, de Leopoldino Machado, de abajo de Engrivadó, cuya madre según dan cuenta migró a Condoto, en donde ya grande Don Leopo en materia política, enamoró y consintió a “Las Santas” hasta cuando estas se putiaron, siendo algunas de ellas hoy jurisdicción del municipio del Río Iró. Que grato seria pues, ir a visitar a Don Ventu a Medrano como lo hacía en otros tiempos, a escucharlo sobre esos pasajes de la vida Bagadoseña, sobre las gentes que no conocimos o que ya se nos fueron como Migdonio y Celimo Lloreda, en cuyas residencias se quedaba Diego Luis cuando llegaba de gira por ese municipio, de Roberto Cuesta amigo de Leopoldino, de la Tía Laura; de los Ledezma Godos y los Liberales, o de sus parientes Jesusito Moreno (primo) Leví el viejo (hermano) o de dirigentes Lozanistas de la época más jóvenes, como Jesús Córdoba de Playa Bonita, Israel Mena de San Marino, Aníbal, Leví y su compadre Cruz Libardo de origen Machadista.
Créanme que pasada esta pandemia, si Dios nos da vida, cumpliré la promesa que le hice de ir a Medrano a visitarlo a su casa, porque me han quedado sembradas las dudas de las «agachadas» que se pegaba Diego Luis frente al tema de los gringos de Andagoya, porque tenemos entendido que Estanislao Minota conocido como «Chure», quien manejaba los talleres de la Vuelta y las Lanchas de la compañía tenía órdenes de prestárselas a Diego Luis, y no a Ramón y a Leopoldino…o si sabe del jabón de perro que pidió Diego Luis para enjabonarse cuando se echaban agua de un tanque o depósito en una paliadera de la casa de Don Vicente Rosero, anfitrión para la época, además del Gran Diego Luis, de Adán Arriaga y Vicente Arango.
La prole de Don Ventu y Ercilia es numerosa como la mía, de 16 hoy viven 13, todos profesionales y/o educadores: Médicos, Abogados, Sociólogo, diseminados por varias ciudades del país, conectados por video conferencia los que no pudieron concurrir a la misa que se ofició al efecto. Contándome Milton Eleazar, que por aquí en Quibdó estuvieron varios, entre ellos: La Medica Mariela, Venturita y su hija la Abogada Ercilia. Felicitaciones para todos ellos.
PDTA: Adán Arriaga, a propósito del Jabón de perro que pidió Diego Luis Córdoba en Togoromá, disque dijo que “el humor del negro era muy fuerte a pesar de lo agrio que oliera el blanco”, es que de los cuatro que se echaban agua con mate 3 eran mulatos: Adán y los dos Vicentes: Arango y Rosero, y el Negro era Diego Luis.

Atentamente,
Odín Sánchez Montes de Oca

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *