El «bochinche» del Puerto de Tribugá. Por: Dario Prado Misas

Bochinchero. Según el Real Diccionario de La Lengua Española, se dice de la persona que hace parte de los bochinches, aquellos que promueven la rebelión, el escándalo, el desorden, la confusión, uel alboroto, el tumulto, la bulla, la asonada, el follón y la bullanga, sin tener mayores fundamentos de informacion.

Este enunciado es lo que mejor define al personaje Luis Ernesto Olave que escribe el artículo “El puerto de sangre: Tribugá, Choco (1)”, que no es más que una mezcla de mentiras y verdades a medias, que persiguen con un propósito politiquero muy claro, porque así lo afirma al inicio del mismo; utilizar cualquier medio e instrumento para golpear a Uribe, sin importar los daños a terceros, inclusive a sí mismo. Y de paso, continuar y mantener la distorsión de todos los procesos y oportunidades que históricamente se han tratado de desarrollar en el Chocó.

En cualquier lugar del mundo donde existan desarrollos económicos de la envergadura de servicios portuarios o similares, será un lugar donde haya “negocios”. Y es de notar que cuando esto sucede en otras partes del planeta o en otros lugares de Colombia pueden sonar muy válidos, pero cuando se trata del Chocó, muchos se creen con derecho a entrometerse, cuestionar o aparentemente “defender” al territorio y a sus habitantes, como si nosotros, los chocoanos, fuéramos menores de edad o incapacitados mentales.

Por eso es importante aclarar, que el inconveniente de este tipo de situaciones radica, no en que se den los negocios, sino en que se excluya a los tenedores originarios y naturales de la región. Y si realmente el propósito fuera una sana defensa de los desvalidos, quien posa de protector en el escrito mencionado, ha podido tener en cuenta este argumento.

Ahora, lo más grave de la situación, es que sean los propios paisanos o coterráneos raciales, por su condición de sometimiento, que se presten o alíen con personajes que no conocen el territorio, sin
afinidades culturales y por tanto con menos interés y posibilidades de entender por ejemplo, que el Choco es el único territorio en Colombia y posiblemente en el mundo, que si sus habitantes tuvieran otro tipo de actitud y otro tipo de líderes, podría convertirse incluso en un País Independiente por sus ventajas geopolíticas y geoestratégicas únicas. Una región que cuenta con dos mares, inmensas riquezas naturales ambientales, forestales y mineras e importantes grupos humanos con una gran identidad cultural, componentes que permitirían conformarse como una Nación. Pero desafortunadamente la torpeza y la ignorancia que prima en el tipo de personas, como el que escribe el artículo y de quienes lo motivan a hacerlo, no les permite llegar a entender mínimamente lo que puede significar cierta posibilidad de desarrollo para un pueblo y territorios signados históricamente por la marginalidad y la desesperanza, originada por propios y extraños.

Refiriéndome a lo expresado respecto a “los favores sociales” como forma de conseguir las anuencias de las Comunidades para que se hiciera Tribugá que, según el supuesto investigador manifiesta yo expresé en la entrevista que di a la Revista Arcadia, debo manifestar que este planteamiento por ser tan ligero en su soporte, lo único que demuestra es el afán politiquero de toda la argumentación del escrito.

Quien escribe, en sus afirmaciones reitera la FALSEDAD de lo que argumenta, dejando ver que desconoce totalmente los procesos que implica desarrollar y llevar a cabo una propuesta de la dimensión de un puerto indistintamente que sea en el Choco, o en cualquier otra parte del mundo.

Mostrando mayor ignorancia cuando habla de dar “Favores Sociales”, refiriéndose a Sobornos, ya que, aún se hubiera querido, la fase de PREFACTIBILIDAD en que se encontraban dichos procesos para la época, no era practicable, porque ni siquiera se configuraron relaciones con Consejos Comunitarios de parte del Ministerio de Transporte, porque nunca se llegó a la posibilidad de realizar una Consulta Previa sobre la Propuesta Portuaria, simplemente porque no había propuesta; habían ideas; prácticamente lo mismo que hay hoy, casi 15 años después. No existían en consecuencia sujetos para configurar tales delitos, como se afirma en ese escrito.

Y sorprende que a alguien se le pueda ocurrir que una persona tenga tal poder que pueda ordenar que se realice un proyecto de la magnitud de un puerto, simplemente diciéndolo, y más en un país
como Colombia de tanta libre opinión e información. Si no lo hizo Uribe cuando fue presidente,teniendo el poder que le endosan en Colombia a los presidentes, mucho menos tendría capacidad de ordenar este tipo de procesos cuando ya no lo es. Esto demuestra gran ignorancia sobre lo que es el aparataje del Estado y las incidencias de la politiquería en el manejo de este.

La mayoría de las personas desafortunadamente no entiende cómo funcionan estas cosas, lo que los lleva a exponerse lamentablemente de esta manera, al afirmar lo que no comprenden.

Son las consecuencias para aquellos que, como forma de vida, viven de hacer mandados para complacer a los demás y suponen saber sobre temas, sin tener los fundamentos necesarios para ello, y que creen que por adornarse con collares o camisas vistosas y ser del color que enorgullece a la región, se convierten automáticamente en voceros de todo una comunidad y un territorio, sin medir las consecuencias de lo que exponen, irrespetando a toda una sociedad y a su cultura, presentándolos a nivel nacional e internacional, como ciudadanos minusválidos o de segundo orden, que no pueden decidir sobre sus propios intereses.

Esto lo afirmo, además, desde mi condición personal, ya que mi familia llegó al Chocó hoy hace 133 años y porque no me considero solo chocoano sino de toda la región Pacifico. Un territorio que conozco perfectamente desde hace más de cuarenta años, porque lo he caminado, navegado, sobrevolado, en lancha, canoa, barco, carro, moto, avioneta, helicóptero, avión y en cualquier medio que me lo permitiera, teniendo la posibilidad y fortuna de poder relacionarme con grupos sociales de la región, de todos los niveles en distintos momentos por los que ha atravesado este país. A mí nadie me ha contado, ni me han mandado a decir lo que otros quieren. Lo que sé, lo he conocido de primera mano y por eso he aportado ideas y construido propuestas importantes en la
región, sin intereses políticos; por eso no acepto tergiversaciones de ningún tipo, vengan de donde vengan.

Finalmente, manifiesto que he dado instrucciones a mi Abogado para iniciar acciones legales al respecto y voy a probar ante las autoridades judiciales, que en la entrevista que le di a Juan Álvarez para la Revista Arcadia y que fue grabada (de la cual tengo copia original y puedo suministrarla a quien le interese) se evidencia que nunca manifesté al citado periodista de Arcadia, lo que el personaje, a quien me refiero con el término de bochinchero, afirma.

DARIO PRADO MISAS
CC 19.194.393
Septiembre 2020

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