Mis Memorias. «Quibdó Ciudad de Puertos (Segunda parte).»

AMERICO MURILLO LONDOÑO

MIS MEMORIAS

El Puerto de los Rivas Polo (en la parte que se conocía como La Cabecera de Quibdó) allí se vendía material de construcción como guayacanes, tablas, portaletes, soleras y palma abierta para paredes.
El Puerto de los Meléndez o Puerto de los Baúles; en él, se expendía de toda clase de baúles, especialmente los denominados de Campana. Tomó el nombre de Meléndez, porque en la bajada hacia el río, tenía su farmacia un señor de origen Barranquillero, con ese apellido; también quedaba allí un taller de joyería, propiedad del Señor Hugo Arriaga.
El Puerto de Raúl Cañadas, ubicado en medio de su almacén y de la Heladería de don Jorge Enrique Díaz Ruíz. En la parte baja del almacén de don Raúl Cañadas existían unos cuartos en donde se brindaba alojamiento a personas en tránsito, algunas procedentes de Bagadó y también a miembros de la población indígena.
El Puerto de la Confianza; de este puerto partían lanchas metálicas con destino a una especie de puerto, en un caserío denominado La Variante; éstas lanchas transportaban pasajeros y carga, para continuar por vía carreteable a las poblaciones de la Provincia del San Juan. Dicho puerto quedaba ubicado en medio de la edificación donde funcionaban las oficinas de la Empresa la Confianza, y del otro lado una casona de madera de dos pisos. En el primero, quedaba el Mercado y en el segundo, funcionaba la Alcaldía Mayor de Quibdó.
Otro puerto importante, fue el conocido como El Puerto de las Lanchas, de donde partían las embarcaciones para Cartagena; estas lanchas transportaban pasajeros y en el trayecto recogían plátanos, en Bellavista, y madera, en Riosucio. A su regreso de Cartagena, venían cargadas de latas de manteca (La Palmera y la Costeña) aceite de oliva, sal, azúcar, queso, mantequilla (Los Lirios y la Cordobesa) harina de trigo, Leche Lequerica, Jabón y Alcohol Lemaitre, mamoncillos, ñame, coco, mango, gaseosa (Kola Román) Cerveza Águila, cemento, varillas, carne salada, pescado mareño, la música (discos de música tropical y del Caribe) licores, muebles de mimbre para las familias de cierto nivel económico, petates o esteras, hamacas, entre otros. Este puerto estaba ubicado en medio del negocio de Joaquín Hincapié y la sastrería de Manuel y Santiago Peña; también allí funcionaba el Periódico El ABC. En frente estaba de un lado, el almacén de señor Musa Wechek y del otro costado, la casa de los Barcha Garcés; en el primer piso de ésta, tenía su negocio Don Epifanio Álvarez Caraballo y en el segundo piso funcionaba el Hotel Chocó.
Debo anotar en esta parte, que las embarcaciones que viajaban a Cartagena, estaban construidas en madera, como eran entre otras, La Pisisí, La Yolanda, La San Pancracio, La Don Amín, La Don Bosco, y La Bellavista. Otra lancha que revistió importancia en esa época fue la Santa María, que era la única en hierro y que fue construida en Quibdó, por los Ingenieros Navales Mario Montero, de origen Cubano-americano y el Tadoseño René Arriaga Guerrero, quien estudió en “Frank Wigins Trade School” en los Ángeles California (USA) .
El planchón que sirvió de astillero, estaba por los lados del Puerto Aéreo y un aserrío de propiedad de la Empresa La Confianza, que era manejado por un Alemán de nombre Rodolfo, y a quien todos le decían mister Rodolfo, por aquello que todo extranjero es mister. El mencionado aserrío que operaba donde está hoy el Hospital San Francisco de Asís, tenía su acceso a través de un puente de madera, ya que en medio del edificio donde funciona hoy la Gobernación del Chocó y el Hospital San Francisco, pasaba una Quebrada de nombre Naúsigama, que venía desde la parte trasera del Instituto Pedagógico Femenino hoy IEFEMP, atravesando parte de lo que es hoy el Barrio Kennedy, y desembocaba en el Río Atrato, esta quebrada en la actualidad se encuentra canalizada por un Box Culvert.
Debo destacar, que para que la Santa María pudiera quedar a flote, hubo necesidad de hundir el planchón, que hasta hace más o menos dos décadas se podía apreciar parte de él a orillas del Río Atrato.
Vale acotar que, de este puerto, salí por primera vez del Chocó, en compañía de mis hermanos Nicolás y Alexis, en diciembre de 1963, hacia la Ciudad de Cartagena, para cursar mi cuarto año de bachillerato, en el Liceo de Bolívar.
Es preciso mencionar, al Puerto Platanero, donde arrimaban las canoas o champas, cargadas de plátano, banano, primitivo, guineo, etc. Su bajada hacia el río se encontraba en medio de la tienda de víveres de Pedro Abdo García Borja y la casa de Rosa Ferrer Castro, en cuyo negocio se expendía toda clase de pescado seco (quícharo, bocachico y dentón) y en especial el pescado mareño.
El Puerto Carbonero, como su nombre lo indica, allí se conseguía el carbón por bulto, más que al menudeo; la leña se vendía en las tiendas, por manojo y éste contenía de cuatro a cinco rajas. En Quibdó, para esa entonces no había estufas eléctricas ni de gas, como en la actualidad.

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