La Columna de Odín «Recuerdos de Canadá»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

Apelando al humor con que suelo matizar algunos pasajes de mi vida, en esta oportunidad empezaré por decirles que como un viaje al Canadá bautice mi periplo por los reclusorios del INPEC: La Picota de Bogotá y la Penitenciaria de Corozal en Sucre; por culpa de la mal llamada Parapolítica, por la que pagué las 3/5 partes de una condena a 9 años impuesta por la Sala Penal de la Corte Suprema -Conocida como “El Cartel de la Toga”- por unos hechos que cuando el más odioso de mis enemigos los califica de delitos de lesa humanidad, yo mismo cuando me preguntaban, decía que estaba en Canadá.
Y es que entre el 28 de agosto y el 1ro de septiembre de 2.009, a Edgar Eulises Torres y a mí, nos cambió la vida por completo. Mientras él era capturado sorpresivamente en un restaurante de Bogotá, después de haberle sido aceptada la renuncia a su curul en la Cámara de Representantes el mismo 28 de Agosto; yo me entregaba el 31 del mismo mes a la Fiscalía en el Parque de la 93, en las oficinas de mi abogado Álvaro Rolando Pérez, hijo de Álvaro Pérez, expresidente de la Corte Suprema de Justicia; más que todo para evitar que el Cuerpo Técnico de la Policía Judicial -CTI- se la luciera conmigo.
Y fue así que ante la renuncia de Edgar Eulises, la Corte de Yesid Ramírez Bastidas (El Ricaurte de la época), José Leónidas Bustos, Alfredo Gómez Quintero, Jorge Luis Quintero Milanés, Javier Zapata y María del Rosario Gonzales entre otros; o sea los mismos a quienes sindicaron en aquellos tiempos de recibir prebendas e ir a fiestas financiadas por los traquetos de Giorgio Sale y Ascencio Reyes, en tiempo récord cambiaron el 1ro de septiembre las reglas de juego para la investigación y el Juzgamiento de los Congresistas, contrariando la interpretación que se le venía dando al artículo 235 Constitucional… “Cuando los funcionarios antes enumerados hubiesen cesado en el ejercicio de sus cargos, el fuero solo se mantendrá para las conductas punibles que tengan relación con las funciones desempeñadas”.

No es la idea comparar el proceso por parapolítica que se adelantó contra nosotros, Radicado 31.653, con el que se adelanta contra el expresidente Uribe. No faltaría más ¡Pobres Chandas nosotros!, pero si quiero señalar algunas coincidencias que se dieron en uno, y que se vienen dando o se van a dar en el otro:
En primer lugar, para jodernos, en una decisión 5 a 4 se cambió la Jurisprudencia, con los salvamentos del voto de Leónidas Bustos (Quien lo creyera), Javier Zapata, Jorge Luis Quintero Milanés y Luis Enrique Socha Salamanca.
Pues estando la competencia en cabeza de la Fiscalía, la Corte en un auto arbitrario, reasumió la competencia, nos investigó, nos juzgó, y nos condenó en única instancia. Hoy en el caso Uribe, le corresponde a la sala de Instrucción de la Corte, no sabemos si para joderlo también, definir si se queda con la competencia, o remite el expediente a la Fiscalía General, tal y como lo han sugerido en conceptos y en columnas periodísticas, juristas de la talla de Gómez Méndez, Jaime Arrubla, Charry Gonzales, Bernate y Cansino. Quienes se basan en los precedentes judiciales de la misma Corte, entre ellos el caso de Javier Cáceres de 2.017, y para terminar el reciente pronunciamiento de la Procuraduría General de la Nación, conceptuando en favor de la remisión del expediente a la Fiscalía.
En segundo lugar, los testimonios en uno y otro caso son de personas que pagan en su momento penas de prisión por distintos motivos, y en el caso que nos llevó a la condena por 9 años, las pruebas son los testimonios de Fredy Rendon Herrera -delincuente confeso de más de 1.000 crímenes, reclutamiento y hasta abuso de menores-, y de un rival político conocido de autos, empecinado en vengarse y en vernos por fuera de la vida pública y de la competencia electoral.
Son coincidencias sobre las que girará la decisión que en pocas horas o días deberá tomar la sala de Instrucción de la Corte, -ojalá despolitizada-. Porque la justicia interna colombiana, por desafectos políticos o personales, no tiene por qué darle una interpretación diferente, extensiva o analógica a una norma tan clara como es el artículo 235 de nuestra constitución nacional.

PDTA: No hay dudas que, si la decisión se toma en derecho, la Corte debería remitir el expediente a la Fiscalía, para que esta y un Juez independiente, investiguen, Juzguen, condenen o absuelvan en sus instancias de ley al expresidente y hoy exsenador Uribe Vélez.

Atentamente,
Odín Sánchez Montes de Oca

1 pensamiento sobre “La Columna de Odín «Recuerdos de Canadá»

  1. Excelente y bien logrado artículo.Mientras no se haga una reforma a la Justicia,se proceda hacer un referendo (el problema es que esto tiene que pasar por el Congreso,) estos izquierdos siguen gobernando ya que lasCortes y la rama judicial está tomada por ellos.Al presidente Uribe ,le pueden mandar este caso a la Fiscalía pero le habrán otros.

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