La Columna de Odín. «Por debajo de la ley»

MANO PELE, CHUSPA AL SUELO

No hablar, no escribir, no opinar, o no referirse al tema Álvaro Uribe, es ser como se decía antes: «Botón de Perros”, pues se trata de la figura más prominente en la política nacional por lo menos durante las últimas dos décadas, si no es que sea de toda la patria y en todas sus épocas. Controversial o no, es protagonista de la polarización del País, por los odios, pasiones y amores que su nombre, actuaciones y posturas despierta. Lo que indudablemente ha llevado a los ciudadanos colombianos a tomar partido en favor o en contra de la decisión de la Corte Suprema de Justicia al ordenar su detención preventiva, a defenderse desde “El Uberrimo» su domicilio, y afrontar la etapa del Juicio en la causa que se le sigue por supuesta manipulación de testigos.
Tal vez desde la segunda vuelta electoral que le gana el actual presidente a Gustavo Petro, empecé a fijarme en algunas “bodegas” o colectivos que desde los grupos de WhatsApp arreciaron y endurecieron sus ataques y posiciones contra el “Gran Colombiano”, como le dice su gran amigo Rufino Córdoba; sin que amainen las palizas y maltratos que a diario le propinan al siempre decente jefe del CD en el Chocó, cuando por los espacios más movidos de las redes sociales desde esta región, defiende de frente y con vehemencia las tesis del ex presidente Colombiano.
La verdad sea decir, que en mi vida había visto en el Chocó, mayor repulsa y ánimos caldeados contra una persona, que como contra Uribe. Reflejados en dichos de todo calibre, consignados en escritos, columnas, memes, audios y videos, cuya virulencia muestran que al parecer les hubiese matado el ser más querido a sus autores y replicadores. Y es que esa incontenible ira procede de bachilleres avanzados, grupos que aún huelen a la UTCH, profesionales y académicos, intelectuales muy activos en el exilio paisa, periodistas que en defensas de sus propios intereses van para donde va la gente -hoy cuando mucha de ella cogió para la Colombia Humana-, y destacados sacerdotes con la hoz y el martillo bordados en sus desteñidas sotanas, porque después del sermón, sujetan con fuerza y con las dos manos la Ucha de la limosna, es decir, que después de la eucaristía simpatizan con otras cosas.
Mientras tanto, en otros escenarios menos distantes que los nuestros, justifican la medida de la Corte contra Uribe con el manido concepto que: «Nadie puede estar por encima de la ley», pero si hay elevados personajes -lo saben abnegados Juristas asiduos del Manduco- que prevalidos de la emblemática toga han trapeado con la Constitución, la ley, la Jurisprudencia y los acuerdos internacionales, que hacen parte del Bloque de Constitucionalidad. Razón por la cual hoy andan los Magistrados declarándose impedidos para conocer del asunto Arias, única y exclusivamente por no romper la solidaridad de cuerpo que los obliga con la anterior Corte, la de José Leónidas Bustos, de Guillermo Malo y del mismo Barceló.
Ñingrí: Duele que no se tenga consideración con el profesionalismo demostrado ya va para varios años de Queta, ni con lo que representó la «Casa Grande», de cuya cuna es propiamente la Comunicadora: Viñuela Perea. Nieta del gran Aureliano. Pero que se puede esperar de ellos, si cada quien llega con su cuadrilla.

Atentamente,
Odín Horacio Sánchez Montes de Oca

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