Los viajeros, exploradores y cronistas memoriosos del Chocó siglo XIX : Jean Batipste Boussingault 1829

Por : Gonzalo Díaz CañadasPeriodista-Investigador

La historia del Chocó ha sido escrita no solo en  libros  y tradiciones orales que perduran en los archivos  y la memoria, sino en pinturas, acuarelas, retratos, grabados, formas y colores  que han ido formando una identidad que refleja el trasegar de una raza por un territorio biodiverso, mágico, exuberante y complejo. rico en imágenes.

Siendo el Chocó atractivo y paso obligado de ingreso a América a partir de la conquista misma, se estima concurrieron aquí de paso, trabajo o aventura una infinidad de personajes extranjeros, que cultivaban el arte de la pintura y que en medio de los caminos y  travesías congelaron con el pincel, la plumilla y el grabado, la frondosidad de los árboles, el vuelo de las garzas.

Promediando el siglo XIX se llevaron a cabo empresas científicas y geográficas que se desarrollarían a lo largo de este periodo con el propósito de acrecentar el conocimiento del territorio y las posibilidades económicas de la entonces recién independizada república de la Nueva Granada. La comisión Corográfica 1850, entre otras expediciones y la presencia de estudios y viajeros extranjeros, comenzaron a redescubrir  las mil facetas del territorio nacional.

Los ilustradores se sirvieron de varias técnicas como el dibujo a pluma y tinta, la acuarela o el grabado en madera o metal. Es digno de anotar que los dibujantes no conocieron el país salvo algunas excepciones sino que interpretaron los apuntes de los expedicionarios.

La ubicación geográfica y particularidades del entorno natural del Chocó lo convirtieron en paso obligado de expediciones oficiales y destino de naturalistas, pintores o diplomáticos que escuchaban las historias mágicas de una tierra enigmática junto al océano Pacifico.

Según Edgar Hidalgo” las notables obras que se sobre el Chocó hicieron ilustradores europeos del siglo XIX son además de un deleite artístico a los ojos, documentos magníficos de una época, como también reconocimiento a los ilustres viajes, quienes a pesar de las dificultades y privaciones a que tuvieron que enfrentarse en una época  en que el Chocó carecía de toda comodidad, nos dejaron tan expresiva interpretación  de esta asombrosa América meridional.

Explorando el pasado estético….

La cultura visual del colombiano sobre el siglo pasado es muy pobre y poco conocida, a pesar de existir material inédito, pues en lo que hoy es Colombia, como en toda América, dibujantes y pintores, especialmente bajo la influencia del romanticismo, recogieron temas relacionados con la geografía y lo usos propios de cada región [1],.

Han sido pocos los historiadores de las artes visuales que se han ocupado hasta ahora de estudiar de modo sistemático los artistas, obras y tendencias que existieron en las diversas provincias y regiones de Colombia desde la época colonial hasta hoy. Poco sabemos si es que sabemos algo, sobre la actividad artística en la inmensa mayoría d ellas poblaciones del país a lo largo de un periodo de casi 400 años y menos aún  sobre la identidad de los pintores de provincia, su aprendizaje, sus condiciones de trabajo, su clientela y el destino incierto de sus producciones[2].

En  la historia de la Pintura y el grabado en Antioquia de Efraín Sánchez Cabra hace el reto a los investigadores de provincia quienes considera tienen un vasto territorio para explorar : el de su pasado estético, el ignorado  patrimonio visual.

Las técnicas más utilizadas para los grabados y pinturas fueron el lápiz y acuarela sobre papel. La técnica de la acuarela comenzó a practicarse en Colombia con los cartógrafos

El romanticismo en los primeros años del siglo XIX «transformó las concepciones populares de la pintura de paisajes y de la naturaleza misma; Dios y la verdad podrán ser encontrados en lo profundo del bosque o en el cambio de luz de un día nublado. El pintor podía trabajar ahora no de la imaginación, ni de la memoria sino de la observación»| 2

Esta posición llevó a los artistas a afirmar con Frederic Church que «toda pintura es un experimento científico» | 3  El nexo de arte y ciencia hace que el pintor viajero se convierta en uno de los puentes entre el romanticismo y el realismo, dos estilos considerados en un principio antagónicos; los dos tienen que ver con la verdad y la naturaleza solamente que el realismo es una adaptación del romanticismo a la vida moderna.

En el artista romántico, «su satisfacción por el folklore geográfico e histórico provocará la selección siempre en renovación constante del objeto y del lugar figurativo» | 4 , Y el pintor realista «es testigo de su tiempo, no de la eternidad» | 5

La cultura visual del Chocó en el siglo pasado es  rica  y poco conocida, a pesar de existir material inédito, pues en lo que  hoy es Colombia y el Pacífico, dibujantes y pintores, especialmente bajo la figura bajo la influencia del romanticismo, recogieron temas relacionados con la geografía y los usos propios de cada región . Hoy estos trabajos son valiosos, escasos y difíciles de localizar.

En casi quinientos años de historia, son varios los viajeros, cronistas y pintores  que se han ocupado de la Costa del Pacífico o de su zona de influencia. Los aventureros  más distinguidos que visitaron el país hasta mediados de siglo XVIII, en su mayoría diplomáticos o científicos, franceses, alemanes, ingleses y norteamericanos.

EXPLORADORES  

José Celestino  Mutis con la I Expedición Botánica  condujo a la formación de una verdadera escuela de dibujantes, Alexander Von Humboltd (1799-1804),  el prestigio del sabio alemán, con sus cátedras en París y Berlín, a lo largo de los primeros cincuenta años del siglo XVIII y la necesidad de un equipo de eruditos,artistas, pintores y grabadores para sus publicaciones, originó un torrente de viajeros que con sus libros recorrían América tratando de ver y reflexionar a través de los textos. Desde su llegada a París había convocado artistas para preparar las ilustraciones de la obra sobre su viaje a América. Sin embargo, fue en Roma donde encontró un grupo de artistas que bebían la noción de la belleza clásica, tal como lo habían hecho Goethe y David (1748-1825). Allí se relacionó con Gotlieb Schick (1776-1812), discípulo de David, con Joseph Anton Koch (1768-1839), quien vivía en Roma desde la década de 1790, con Guillermo Federico Gmelin (1760-1820) y con Jean-Thomas Thibaut (1757-1826). Estos fueron los primeros pintores de renombre en su época que transformaron las memorias y dibujos esquemáticos de Humboldt en material precioso para ilustrar sus publicaciones.

El prestigio de Alexander Von Humboldt originó la proliferación de las excursiones científicas del tipo de las que habían nacido con la Ilustración. El arte y la ciencia se hermanaban en las publicaciones. El periodismo descubrió el valor comercial de las memorias de los viajeros. Las crónicas de viajes debían ir ilustradas. Algunas veces los viajeros tomaban apuntes, otras contrataban un pintor local o compraban los dibujos a otros viajeros.

La escuela de Humboldt es una escuela de paisajistas que está soportada, como las verdaderas escuelas, en sus planteamientos filosóficos En el siglo XIX significó en el país una alternativa a la actitud científica inspirada por la Expedición Botánica y una negación de la pintura de la época colonial.

Muchos artistas emprendían sus viajes por que habían leído de las obras de Humboldt, como sucedió con el pintor norteamericano Frederic Edwin Church (1826-1900)[1]; a quien un amigo solicitó su compañía para la búsqueda de un hermano en las selvas de Magdalena a la altura de Guaduas. Para persuadirlo, le regaló la obra Cosmos, proyecto de una descripción física del mundo, que acababa de salir en una versión inglesa en 1848. Church quedó tan convencido, que no solo lo acompaño sino que se trazó como programa recorre los sitios y hospedarse en los mismos albergues donde estuvo Humboldt.[2]

En la década de 1850, cuando las obras del naturalista alemán Alexander von Humboldt se leían mucho, había gran interés en Estados Unidos por Sudamérica. Humboldt incitó a los artistas a que buscaran nuevas fuentes de inspiración en la América tropical y se diría que su llamamiento iba dirigido a Church, a quien muchos consideraban como el auténtico heredero del científico. Church, que viajó siguiendo las huellas del naturalista, combinó la rigurosidad de la geología y la botánica con los dictados de la estética y creó un arte paisajístico de pasmoso virtuosismo técnico y novedosos temas.

Entre los viajeros  que recibieron instrucciones directas de Humboldt, esta el caso de Luis de Rieux, activo en 1800, cuyo padre había estado desterrado con Antonio Nariño, De Rieux, quien fuera médico de cabecera del Obispo Góngora, había sido acusado de traidor a la patria y después de sacarlo por la noche de su casa fue arrastrado desde Honda hasta Cartagena cargado de cadenas. …Los Rieux regresaban a Santafé de Bogotá en el mismo barco en que Humboldt venía de La Habana. En las cercanías de Cartagena, bajo su dirección, el joven Rieux realizó la acuarela Volcanes de lodo de Turbaco. El médico dibujante Désire Roulin sería seleccionado por Humboldt en 1822 para que formara parte de la misión científica que llegó a fundar el Museo Nacional de Colombia a solicitud de Simón Bolívar.

Algunos pintores académicos viajaron por recomendación de Humboldt y recibieron instrucciones concretas en materia artística y en cuanto los sitios, la composición y factura de las pinturas de la naturaleza. Los más importantes entre ellos fueron Johann Moritz Rugendas (1802-1858), Ferdinand Bellermann (1814-1889) y Albert Berg (1825-1884).

En el año 1850 el militar e ingeniero italiano Agustín Codazzi inicia la Comisión Corográfica, proyecto que reúne la investigación de la naturaleza, la exploración etnográfica y costumbrista de la Nueva Granada con el propósito de realizar una carta geográfica (ocho de las nueve expediciones realizadas por la Comisión Corográfica entre 1850 y 1858 corresponden al actual territorio colombiano. Son contratados como dibujantes para el proyecto el británico Enrique Price, el venezolano Carmelo Fernández y el colombiano Manuel María Paz quien vino al Chocó.

Además estaban en Bogotá Francois-Desiré Roulin, para actuar en fisiología y anatomía, Justin-Maria Goudot, en zoología, y James Bourdon, como eslabón entre el Museo Nacional y la Academia.  mediante la contratación de estos hombres podría reemplazarse mucho de lo que había sido destruido en tiempos de Morillo. Los forasteros viajaron de La Guaira a Bogotá, de Bogotá al río Meta, después a Antioquia y al Chocó; en todos los lugares trabajaron arduamente, pero en ninguno encontraron comprensión para sus trabajos, ni siquiera en la misma ciudad capital.

Fueron por separado los primeros en recorrer la Nueva Granada  en misiones exploradoras sobre las cuales se comienza a cimentar una imagen del paisaje a  través de sus geografía, su flora, el paisaje y sus gentes.Tres extranjeros, aventureros y viajeros , a los cuales se suman los nombres de viajeros y pintores extranjeros que comenzaron a  escribir y describir en letras e imágenes lo que es Colombia, pero sobre todo un paso obligado los caminos, ríos y selvas del Chocó, que van descubriendo y describiendo en unas interesantes crónicas.” En el siglo XIX se ha consolidado una estética que se puede llamar del viajero que procede de la ilustración y tiene relación con el binomio arte-ciencia”[3]

Tomado de : AHÍ ESTÁ PINTADO EL CHOCÓ ,De adentro y De afuera
La construcción de la(s) imagen(es) del Chocó, BECA DE CURATORIA HISTÓRICA, 2007-2008
CAMARA DE COMERCIO DE CALI -MINISTERIO DE CULTURA

POR : GONZALO DÍAZ CAÑADAS
LUIS FERNANDO GONZALÉZ ESCOBAR
INVESTIGADORES


[1] Credencial Historia No. 35, noviembre 1992, Paginas . 4-6

[2] VIAJE DE HUMBOLDT 200 AÑOS.La escuela de HumboldtLos pintores viajeros y la nueva concepción del paisaje Por: Beatriz González. Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá – Colombia). Febrero 2000. No. 122

[3] González Beatriz:Las estética del Viajero

[1] América Pintoresca, El Ancora Editores ,1984,Patricia Londoño.

[2]Historia de la Pintura y el grabado en Antioquia, Santiago Londoño Vélez, Editorial Universidad de Antioquia, Colección Señas de Identidad, Medellín, 1995, 266 pág.

Jean Batipste Boussingault

Un segundo grupo de viajeros lo formaron Julián Mellet, Charles Stuart Cochrane y Jean Batipste Boussingault, quienes si recorrieron el Chocó, al contrario de los viajeros Ilustrados. Consignaron sus experiencias en la llamada literatura de viajes, libros en los que si bien describieron la vida local no la ilustraron con imágenes gráficas, quedando eso sí valiosas descripciones sobre las condiciones geográficas, geológicas, culturales, sociales, económicas, viales, entre otros aspectos. Algunas con algunas con muchas imprecisiones, otras con más respeto por las realidades locales, pero la mayoría de las veces con una visión prejuiciada y con predominio eurocéntrico en la mirada.

La única excepción a la regla entre estos viajeros fue la del mineralogista francés Boussingault, quién realizó en 1829 un esforzado y rico viaje que duró 34 días –entró al Chocó por Ansermanuevo el 11 de febrero y salió el 17 mayo por la misión de Chamí, hoy Pueblo Rico-, dándole la vuela a la Serranía de Los Paraguas, en cuyas descripciones apenas dejó una ilustración, más de carácter científico, para dar cuenta o interpretar las características geológicas de los suelos en el río San Juan. No es nada notable y no tenía intenciones de dar cuenta de las condiciones sociales, ni culturales o económicas con alguna pintura, de las que sí dio buena cuenta en sus sabrosas y aún pícaras narraciones escritas.

Nivel del río San Juan, en Jean Batipste Boussingault, Memorias, Bogotá, Banco de la República.

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