Gaspar Theodore Mollien, el notable viajero y navegante francés,que visitó el Chocó en 1823.

Serie : Los viajeros, exploradores y cronistas memoriosos del Chocó siglo XIX

Uno de los primeros en plasmar al Chocó en imágenes fue Gaspar Theodore Mollien, notable viajero y navegante francés quien terminó su vida como cónsul. En 1823 recorría el territorio colombiano y como constancia de su visita escribió Voyage dans la Republique de Colombie, obra en la que hace una descripción bastante objetiva, aunque algo descarnada, de nuestro país en sus primeros años de vida independiente.

Quien tempranamente inicio este tipo de obras en Colombia fue Mollien, con su libro Voyage dan la Repúblique de Colombie, cuya primera edición fue impresa en París en 1824, con tal éxito que para 1825 ya tenía varias ediciones. Mollien llegó a Colombia por Cartagena en 1823, en donde fue un observador de la geografía, las ciudades y las gentes del nuevo país. Sus primeras impresiones no las contextualiza con el momento histórico y parte del modelo ambivalente de civilización y barbarie, a veces condescendiente otras paternalista, donde se desliza un eurocentrismo prejuiciado y racista, con tintes de inspiración romántica, fundamentalmente en lo que concierne al paisaje. Publicó una primera edición de este viaje en la Revista Enciclopédica en 1823 y la segunda, como libro, en 1825, el cual no fue bien recibido en Colombia pues se le consideró narración defectuosa, inexacta, exagerada y con fastidiosas minuciosidades, según un artículo dela Gaceta de Colombia del 6 de agosto de 1825.

Gaspar Teodoro Mollien fue un explorador y diplomático francés, que  realizó un viaje  por la República de Colombia, después de recorrer  parte del África[1] ,  llega al nuevo continente  e inicia un Desde  Dagua en el Valle hacia el Chocó, donde realiza una de las primeras pinturas que se conocen sobre nuestras selvas.  De la misma manera aparecen los champanes en descripciones graficas y verbales. Los aspectos del paisaje se fueron volviendo indispensables en las publicaciones, formaron parte de la definición del mismo ya  fuerza de repetirse se convirtieron en iconos.

Había llegado hasta allí después de subir por el río Magdalena, estar en Bogotá, ir y volver de Santander, llegar a Popayán después de hacer la ruta de Guaduas, pasar por pueblos del Tolima y Huila –Neiva y Aipe-. De Popayán había ido a Cali y de allí a Buenaventura por el camino de Las Juntas, “uno de los mas arriesgados de Colombia”, según el mismo Mollien. Pernoctó en el entonces famoso pueblo de Las Juntas, al sur del Chocó, que era habitado fundamentalmente por mercaderes de Cali; siguió su tránsito haciendo la arriesgada travesía fluvial del río Dagua, pasando por los sitios de El Salto y el Saltico, tan rápidos como peligrosos. Fue un paso periférico por el Chocó  de lo cual no quedaron laminas o ilustraciones como ya se ha dicho, pero desde Buenaventura pudo aproximarse y dar a conocer la importancia de aquella región al señalar que el Puerto “depende de una provincia de la Nueva Granada tan interesante como poco conocida: el Chocó”. Para él una región de canales naturales y plantea el canal del Istmo de San Pablo. Pero también la describe con humedad excesiva, lluvias intensas, tierras fangosas, pero insalubre por el clima, con una población pobre entre tanta riqueza, con la única posibilidad de comunicarse por vía fluvial mediante piraguas, a la vez transporte y medio de vida. También lo describe como de una gran riqueza minera y una llanura de bosques impenetrables y ricos, con potencial en maderas preciosas, resinas y gomas. Alcanza a recibir información sobre el comercio inglés por el río Atrato, “de modo que en Citará, que es el puerto del Atrato y la ciudad mas importante de la parte septentrional de la provincia, no se suelen ver mas barcos que los champanes de Cartagena. Citará no tiene mas de mil habitantes”. Después de escribir de oídas sobre el Chocó se embarcó para Panamá, a donde llegó el 12 de noviembre de 1823, después de 8 días de navegación por el Pacífico.

Mollien al referirse a la región del Chocó destaca la profusión de canales naturales y plantea la posibilidad de comunicar con relativa facilidad el mar de las Antillas con el Gran Océano, mediante la perforación del istmo de San Pablo. Igualmente se refiere al clima y a la configuración del terreno señalando como la topografía y la falta de caminos regulares fueron hechos favorables a la política española, la cual temía en extremo que las provincias del interior pudieran tener relaciones con el océano Pacífico. Cierra su comentario con relación a esta comunicación, la siguiente frase, que aún tiene vigencia en buena parte de la costa: cuesta Dios y ayuda conseguirla”.


Buenaventura

La ciudad activa, rica y comercial que esperaba encontrar era una “docena de chozas habitada por negros y mulatos, un cuartel con guardia de once soldados, tres piezas puestas en batería; la casa  del gobernador  lo mismo que la de la Aduana , es de paja y de bambúes, situada en la islita de Cascajal, cubierta de hierbas, espinos, fangos, serpientes y sapos: eso es Buenaventura”.
 
Había llegado hasta allí después de subir por el río Magdalena, estar en Bogotá, ir y volver de Santander, llegar a Popayán después de hacer la ruta de Guaduas, pasar por pueblos del Tolima y Huila –Neiva y Aipe-. De Popayán había ido a Cali y de allí a Buenaventura por el camino de Las Juntas, “uno de los mas arriesgados de Colombia”, según el mismo Mollien. Pernoctó en el entonces famoso pueblo de Las Juntas, al sur del Chocó, que era habitado fundamentalmente por mercaderes de Cali; siguió su tránsito haciendo la arriesgada travesía fluvial del río Dagua, pasando por los sitios de El Salto y el Saltico, tan rápidos como peligrosos.

Fue un paso periférico por el Chocó  de lo cual no quedaron laminas o ilustraciones como ya se ha dicho, pero desde Buenaventura pudo aproximarse y dar a conocer la importancia de aquella región al señalar que el Puerto “depende de una provincia de la Nueva Granada tan interesante como poco conocida: el Chocó”. Para él una región de canales naturales y plantea el canal del Istmo de San Pablo. Pero también la describe con humedad excesiva, lluvias intensas, tierras fangosas, pero insalubre por el clima, con una población pobre entre tanta riqueza, con la única posibilidad de comunicarse por vía fluvial mediante piraguas, a la vez transporte y medio de vida. También lo describe como de una gran riqueza minera y una llanura de bosques impenetrables y ricos, con potencial en maderas preciosas, resinas y gomas. Alcanza a recibir información sobre el comercio inglés por el río Atrato, “de modo que en Citará, que es el puerto del Atrato y la ciudad mas importante de la parte septentrional de la provincia, no se suelen ver mas barcos que los champanes de Cartagena. Citará no tiene mas de mil habitantes”. Después de escribir de oídas sobre el Chocó se embarcó para Panamá, a donde llegó el 12 de noviembre de 1823, después de 8 días de navegación por el Pacífico.

[1] Mollien, Gaspard Thedore. Viaje por la República de Colombia en 1823. Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana.

Tomado de : AHÍ ESTÁ PINTADO EL CHOCÓ ,De adentro y De afuera
La construcción de la(s) imagen(es) del Chocó, BECA DE CURATORIA HISTÓRICA, 2007-2008
CAMARA DE COMERCIO DE CALI -MINISTERIO DE CULTURA

POR : GONZALO DÍAZ CAÑADAS
LUIS FERNANDO GONZALÉZ ESCOBAR
INVESTIGADORES

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