El francés Armando Reclus, un lector del espacio y la geografía del Darién chocoano en 1875.

SERIE : Los viajeros, exploradores y cronistas memoriosos del Chocó siglo XIX

Otro juicioso viajero, antento lector del espacio y la geografía, que recorrió parte de los territorios chocoanos fue el francés  Armando Reclus, hermano del geógrafo Eliseo Reclus, quien también estuvo en la Nueva Granada. En 1875 el Congreso Internacional de Ciencias Geográficas aprobó la realización de una empresa para estudial un trazado de canal a nivel por el Darién. La empresa quedó a cargo de Lucién Napoleón B. Wyse, de ella formó parte Reclus y para finales de 1876 ya estaba en Panamá.

Por el carácter de la misión podría pensarse que las memorias y el trabajo de Reclus pueda formar parte del grupo de viajeros ingenieros encargados de los proyectos de canales, pero sus memorias no tienen el carácter topográfico, geográfico e ingenieril de aquellos, sino la memoria del viajero, la visión del cronista y, en parte, la descripción del etnólogo, aunque sin la profundidad ni el tiempo de aquel.

Camino de Acandí

Aparte de valorar la condición geoestratégica del Darién, de alabar y dar cumplidamente de las características de las riquezas de la selva, por Reclus podemos darnos cuenta de un momento crucial de la historia del Darién colombopameño, en tanto describe el conflicto entre comerciante tagueros y caucheros, las comunidades negras que incursionaban a la sombra de aquellos y las comunidades indígenas cunas que eran desplazadas por los anteriores. Describe la variada composición étnica de la población que en ese momento se asentaba como nativa, de las caracteristicas fenotípicas, sociológicas y culturales, entre las que daba cuenta, no sin rechazo, de su música, la culinaria y otros rituales sociales.

Choza y tipos de los indios cuna

De los viajes realizados por esta comisión, dos incursionaron en territorio chocoano: el primero yendo del río Tuira (hoy en Darién panameño) al río Atrato, pasando por el pueblo cuna de Paya y bajando por el río Caquirri (Cacarica); la segunda desde el río Chucunaque (también en el Darién panamelño) por el Tupisa a llegar a Acandí por el Guati.

Las ilustraciones de estos viajes fueron realizadas por los dibujantes Vignal, G. Vuillier y Dosso, y dan cumplida cuenta de lo narrado por Reclus de sus experiencias. Pero, adicionalmente son, en muchos casos, un trabajo preciosista y riguroso para dar cuenta de los habitantes y cada uno de los tipos étnicos, con la mirada del entomólogo para obtener una colección ilustrada de los insectos del Darién, además de las miradas panorámicas sobre los paisajes y los pueblos, en donde se ven sus enclenques estructuras urbanas y una arqutiectura en su materalidad vernacular.

Llegada a la casa de Ouisapilele, grabado de Vuillier.

El primer viaje descrito llevó a los viajeros por el río Cacarica, descendiendo en medio de una selva “desierta y silenciosa”, aunque habitada por monos, loros, cotorras, entre otros animales, a los pantanos del Atrato con sus insufribles insectos y repugnantes arañas. Para luego salir al Atrato donde renacía la vida animal “hasta un punto que jamás he visto tan exuberante”.

El vasto desierto de agua que era el río, con sus pájaros, garzas, manatíes y caimanes; las lomas donde se ubicaban los pescadores de manatíes y sábalos. Luego el pueblo de Pisisí (hoy Turbo), en su abigarrada caleta, pero una aldea igual de pobre y miserable a las del resto del Darién.  Ese oscilar entre la riqueza vegetal y pobreza arquitectónica, la vastedad y el sentido de lo grandioso de los pantanos y el río Atrato se alcanzan a percibir en los grabados que ilustran esta parte del viaje, aparte de mostrar la manera de dormir en Pisisí con hamaca y toldillo para protegerse de los insectos.

El segundo viaje que los llevó hacia la Costa Caribe, específicamente a Acandí, es aún más rico en ilustraciones y en aportes a la historia de la geografía y los pobladores del Darién chocoano.

Pisisí

Los caminos recorridos con sus puentes improvisados sobre abismos vertiginosos, los grandes árboles convertidos en obstáculos, la cacería de un jaguar -mas que una amenaza un juego, dan cuenta de un paisaje rico y hoy transformado al punto de no parecer cierto el tamaño de aquellos árboles ni ser posible esa cacería no sólo por la protección ecológica sino por la pérdida de aquellos animales.

Sin duda, otro de los aportes grandes son las ilustraciones sobre las comunidades cunas, con sus hábitats y condiciones geográficas, pero, sobre todo, por dotar de rostro y cuerpo a los hombres principales de esta nación cultural. Generalmente el indígena se ilustra sin individuación. Es un arquetipo, una abstracción o una generalidad que se mira desde el buen salvaje o el exótico en una geografía muchas veces pintoresca o al imaginario del ilustrador. En este caso darle nombre y fisonomía a un hombre principal –el gran cacique o el cacique Ouisapilele- es reconocer su existencia, proyectar en el tiempo la importancia no sólo de hombre sino de una organización socio cultural, con una jerarquía que controla un territorio y define las acciones de su propia comunidad, en conflicto con otros grupos culturales, en ese momento así haya prejuicios y temor del propio cronista narrador.

Pantanos del Atrato

Las ilustraciones:

  • Bajada por el Caquirri (Cacarica),
  • Caza del Jaguar, grabado de Vuillier.
  • Llegada a la casa de Ouisapilele, grabado de Vuillier.

Las tres reproducidas del libro M. A. Reclus, Exploraciones a los Istmos de de Panamá y Darién en 1876, 1877 y 1878, Juan Vidal Editor, Madrid,

Tomado de : AHÍ ESTÁ PINTADO EL CHOCÓ ,De adentro y De afuera
La construcción de la(s) imagen(es) del Chocó, BECA DE CURATORIA HISTÓRICA, 2007-2008
CAMARA DE COMERCIO DE CALI -MINISTERIO DE CULTURA

POR : GONZALO DÍAZ CAÑADAS
LUIS FERNANDO GONZALÉZ ESCOBAR
INVESTIGADORES



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