Charles Saffray, el médico francés que en su viaje al Chocó en 1869, se reunió con el cacique Comagre del Darién

Serie :Los viajeros, exploradores y cronistas memoriosos del Chocó siglo XIX

En la Geografía Pintoresca de la Nueva Granada, se reseñan la visitas realizada el médico francés Charles Saffray  1869, quien atravesó de sur a norte toda la provincia del Chocó mediante la utilización de excelentes caminos de agua. Partió de Buenaventura y remontó el río San Joaquín durante  un día de navegación, continuó por el Calima hasta el San Juan el cual remontó hasta el caserío San Pablo, de allí paso al río Quito , de este al Atrato, llega a Quibdó y continua por el Atrato hasta su desembocadura en el golfo d e Urabá en un viaje de 675 kilómetros, tal como lo narra en su obra “ Vollage dans la Nouvelle Grenade” -Viaje a la Nueva Granada realizado en 1869.

Curiosos detalles sobre nuestra geografía, nuestra historia y nuestras costumbres se encuentran en los relatos, por los años de la revolución de 1860. En sus crónicas Saffray nos habla de ,los indios del Chocó, cuyo tipo le recuerda el de los tartaros, de sus vestidos, sus alimentos, sus costumbres y explica el modo como se prepara un terrible veneno extraído de los batracios. Pasó por Nóvita y llegó a las colinas que separan al Valle del San Juan, de la hoya espléndida del Atrato. Las atravesó en cinco horas y en el río Quito tomó una barqueta para llegar dos días después a Citara. Hay estudia los indios cunas y caimanes, las únicas tribus, dice , de esta región que los españoles no pudieron someter y que conserva aún su completa independencia.

A stop on the banks of the San Juan Rivers (Un paradero a orillas del San Juan), grabado de Riou, reproducido de Fabulous Colombia’s Geography. The New Granade as seen by two French travelers of the XIX century Charles Saffray-Edouard André, Compiled and directed by Eduardo Acevedo Latorre, Bogotá, Editorial Arco, 1980

Vale aclarar que muchos de las pinturas y acuarelas fueron realizadas por pintores franceses, con las narraciones y testimonio que entregaban los viajeros, sin tomarse la molestia de visitar el lugar, tales como los grabados de Antoine Neuville para ilustrar el viaje de Charles Saffray.

Saffray publicó por primera vez crónicas de viaje en los números 24, 25 y 26, el primero en 1872 y los otros dos en 1873. En Barcelona, 1876, se publicó la primera edición española en la colección El mundo en la Mano de Montaner y Simón. Los grabados fueron elaborados en París por A. Neuville, quien hizo casi todas las ilustraciones del libro. Mientras tanto Armando Reclus publico sus crónicas en los números 39 y 40 de 1880

Charles Saffray recorrió la Nueva Granada en 1869. Después de entrar por Santa Marta, seguir al interior vía el río Magdalena, vivir en Medellín, estar en Cali, Popayán y Bogotá, plantea su regreso a Europa vía el río Atrato. De Bogotá regresó a Cali y por el Dagua a Buenaventura, desde allí se introdujo en el Chocó, del que ya tenía noticias, no por la usual ruta de la desembocadura del río San Juan sino por la desembocadura del San Joaquín, luego por tierra hasta el río Guineo, bajando luego por éste al Calima y de ahí al San Francisco, subió luego por éste hasta llegar a la antigua capital del Chocó, Nóvita, a la que describió en decadencia. De allí pasó por el istmo de Raspadura, para bajar por el río Quitó y en dos día estar en Citará, para proseguir por el río Atrato al golfo de Urabá y luego a Cartagena, cerrando en esta última el periplo granadino.

Natives of the San Juan River (Indios del río San Juan), Grabado No. 51 en Fabulous Colombia’s Geography, Journey to Nueva Granada of Doctor Charles Safari in 1869.

El hecho de haber vivido un tiempo en Medellín lo aproximó al Chocó y a la vez que a los intereses antioqueños sobre una salida al mar por el río Atrato. Cuando hizo una visita a Santa Fe de Antioquia planteó: “pensé en la prosperidad futura, cuando se enlace un camino, por el burgo de Urrao, con el centro de navegación del río Chaquenendo. Este último llamado también Bebará, es un tributario del tranquilo Atrato, que prosigue su curso hasta el Atlántico, cruzando los más ricos bosques del Nuevo Continente”. En esta misma visita va hasta río Verde a visitar indios chocoanos “salvajes” o “cholos”, como el mismo lo describe.  Esta primera aproximación al Chocó dejó las primeras imágenes de los indios de río Verde, pero luego se complementaría con el viaje que emprendería luego de ir a Buenaventura por el Juntas y el río Dagua. Para llegar a Buenaventura siguió el llamado Camino del Pacífico, por el pueblo de Juntas en la confluencia de los ríos Dagua y Pepita, un sendero en medio de abismos. Juntas ya era un pueblo entre 50 y 200 casas, de traficantes y comerciantes, con unos 200 negros con piraguas para el transporte.

De regreso al Chocó reconoció tramos del río San Juan, estuvo en Nóvita y en el caserío de San Pablo (hoy Istmina), viajo por río Quito, para llegar a Quibdo y luego salió por el río Atrato al golfo de Urabá. Un verdadero recorrido interoceánico, en donde pudo hablar precisamente de los distintos proyectos de canales –tema casi obligado para un viajero en estas latitudes-, las inmensas posibilidades de la explotación de las riquezas auríferas, platiníferas y madereras –otro tópico ineludible para una crónica de estos territorios-, la imposibilidad de desarrollo sin caminos, ni industrias ni caminos –lugar común en todos los cronistas-, pero también un acercamiento a otras escalas de la fauna y la flora, de la cultura de los grupos negros e indígenas, no sin ciertos y a veces entendibles prejuicios. De la fauna da cuenta de la rana venenosa, pasando por el jaguar hasta los pequeños y molestos insectos como el naibí, el cínife (jajeu), las niguas y las cigarras. Sobre la población dice: “se compone de negros y mestizos, a quienes se censura por su pereza, su amor por los placeres y sus costumbres poco severas, defectos que provienen en parte del clima y sobre todo del aislamiento en que vegeta aquella provincia”. Pero igual se acerca a ritos como el bautismo, los entierros, las bodas, el embarazo, entre otros aspectos que poca atención recibieron de otros cronistas mas interesados en los canales y las riquezas y menos en los pobladores.

Uno de los acontecimientos más interesantes en la crónica de Saffray es el encuentro con Comagre, descendiente en línea directa del cacique Comagre del Darién, al momento de la fundación de Santa María de la Antigua, sobre lo cual se refiere con gran propiedad. De palabra fácil y elocuente, “tan pronto me recordaba a Homero como a los bardos y su cantos. No se cansaba de darme a conocer las costumbres de sus antecesores, sus creencias en Dios y en otra vida, el culto de los muertos en que ningún pueblo los aventajó”. Saffray lo acompañó en caminatas por la selva reconociendo la flora y la fauna. De este encuentro queda un grabado que recuerda a este personaje, cuya memoria oral queda perdida en el tiempo, pero cuya imagen lo trae al presente.

Tomado de : AHÍ ESTÁ PINTADO EL CHOCÓ ,De adentro y De afuera
La construcción de la(s) imagen(es) del Chocó, BECA DE CURATORIA HISTÓRICA, 2007-2008
CAMARA DE COMERCIO DE CALI -MINISTERIO DE CULTURA

POR : GONZALO DÍAZ CAÑADAS
LUIS FERNANDO GONZALÉZ ESCOBAR
INVESTIGADORES

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *