La Columna de Odín. «Mida su cuarta y parese en ella».

«MANO PELE CHUSPA AL SUELO»

«Mida su cuarta y párese en ella», es un decir o un dicho de la sabiduría popular para advertirle a alguien sin méritos económicos, sociales, políticos, académicos, intelectuales o profesionales, el osar medirse con alguien que tenga de sobra dichos atributos. De estos personajes han existido o existen muchos en el Chocó, y por mucho tiempo se les ha llamado: «Metidos a gente, comparados o encabildados».
Hasta donde me alcanzan los recuerdos, estudié Kínder en el colegio Claret, en cuyos bancos me senté para aquella época con Uriel Moreno Murillo, «Chachito» Moreno, entre otros, el primero médico recientemente fallecido, e hijo de Doña Visitación Murillo, y del ex Personero y dirigente Cordobista Tomas de Aquino Moreno, y el segundo, hijo de mi profesor en la escuela anexa Isacio Moreno, quien también falleció hace poco en el Tolima; nieto igualmente del Comerciante conocido como «Chinchan», quien para ese entonces tenía las instalaciones de su negocio en la carrera primera, enseguida de donde queda hoy el Claretiano. Calzaban los mozalbetes, zapatos Grulla, y en los descansos jugueteaban con sus pequeñas bicicletas; mientras a los padres de otros niños, solo les daba su situación económica para comprarles zapatos de caucho llamados «Charanga», mientras sus hijos en lugar de jugar o montar las bicis, jugueteaban con las llantas de estas, las que correteaban o ponían a andar por las destapadas calles del barrio donde vivieran, impulsándolas con un pequeño pedazo de madera. Luego los acompañé a la anexa a la normal, aunque el último año de primaria, lo adelanté en la «Lizandro Mosquito», por la cercanía a la casa (Barrio Cristo Rey) y donde recuerdo me educaron Hernán Chaverra- Chaverrita- y el profesor Cecilio Lozano, padre de Alexis Guayacán, y del Negro Cecilio.
En el «Anillo asfaltico» vivían las familias Quibdoseñas de la época, integradas por educadores, funcionarios públicos del Municipio, de la Gobernación, funcionarios judiciales y de las distintas entidades nacionales, dirigentes políticos, agentes, oficiales, suboficiales de la Policía, cuyos hijos iban a los mismos colegios, concurrían a las mismas fiestas- en estos días, intercambiaba fotos de nuestras primeras comuniones con el compadre Fernelix, y se celebraban también, las de 15 años cuando determinadas niñas los cumplían-; pero a pesar de que todos nos conocíamos en un espacio tan pequeño, a todo el mundo no se invitaba, porque la gente de la época media su cuarta y se paraba en ella.
Esto se empezó a despiporrar según me cuentan, con el incendio del 66, cuando mucha gente se fue de Quibdó aprovechando los aviones de la FAC que traían las ayudas humanitarias, y otros que como Armando Mosquera hoy en Washington, que, aunque viene de vez en cuando a visitar a su compadre, amigos y familiares, definitivamente proyectó su futuro en el extranjero.
Yo ya me pasteaba los bailes de «Ruido o de Pellejo» donde Paulina Mena (Carrera 6.ª con calle 28), familiar de los Nereo, y los de JAZZ BAND de Carlos Borromeo y su gente por las claraboyas del primer piso del Hotel Citará. Y en una de esas me había salido de ellas para respirar aire fresco, dejando de escuchar las melodías de la banda y de observar las pericias de los bailadores, cuando en el andén del Hotel me encontré en medio de un círculo en el que algunos jóvenes escuchaban a una agraciada mujer mulata, de cabello negro, liso y ondulado que le llegaba a las espaldas, rabadillona, de aquellas mujeres estudiantes o intelectuales que en la época les decían «liberadas», con un suéter blanco en el que se leía: » El cuerpo es mío», quien según contaba, estaba haciendo un estudio sobre los estratos o clases sociales en Quibdó, al tiempo que le escuchaba decir de su estudio de campo sobre: la diferencia que existía entre los que concurrían a los amanecederos del Barrio Kennedy con Vallenato ventiao, y los de la velada del Citará donde las elegantes parejas se tongoneaban al ritmo de Danzones, Jotas, Polkas y Pasillos.
Y se desbordó definitivamente con los flujos migratorios del San Juan-Quibdó, Bahía Solano-Quibdó cuando el terremoto, Alto Baudó-Quibdó, en los que alcanzamos a ver al Coliseo repleto de desplazados; Bajo Atrato-Quibdó, terminando con el insuceso de la masacre de Bojayá, todas sin viceversa, con la única excepción, al decir del filósofo Cristoreyseño Antonio Miromel Garrido – Antonio la Perra, o “Antúa de la Perr” como lo bautizó el Dr. Américo-, del Académico o intelectual Quibdoano Miguel Demetrio Moya, quien migró hacia Istmina, «para nunca más volver», y de quien supimos le pondrán su nombre a uno de los bloques del elefante blanco, que hasta ahora es la UTCH, de la capital de la provincia del San Juan.
Quibdó se nos creció, el anillo asfáltico ya no es el referente urbanístico de otras épocas, tampoco lo es la «Manhattan que soñé», ahora te hablan de comunas y de la Zona Norte, campeona de los enfrentamientos entre los grupos violentos. Antes se bajaba al centro de la ciudad, y para saludar gritabas al Dr. Zenón Ferrer (Q.E.P.D) que era el único Doctor que te encontrabas tinteando en la segunda, y apenas volteaba él. Pero ahora que ya no está, gritas “Adiós doctor”, y buscan para reventarse la nuca para contestar más de 100 doctores, gracias a la UTCH, que ha hecho crecer el nivel de profesionales en el Chocó.
La cientista social Sonia Sánchez (apellido muy común), -a quien con Federico Valdez la encontramos en la década de los 80 en Bogotá-, no creo que esté dispuesta hoy, con argumentos válidos, a encontrar una respuesta al fenómeno social que vivimos en Quibdó con tanto desplazado, tanto metido a gente, tanto encabildado y tanto comparado.
Atentamente,
ODIN SANCHEZ MONTES DE OCA
PDTA: Allá Rufino si no escribe más, el problema es ponerse a escribir bobadas.

1 pensamiento sobre “La Columna de Odín. «Mida su cuarta y parese en ella».

  1. Buen relato del amigo, paisano y exparlamentario Odin Horacio Sánchez Montesdeoca, solo le faltó decirnos que él fue miembro activo del otrora ‘Batallon Pantanito’ de Cesar Conto, o mejor dicho, -Tres brincos-.Felicidades a todos y de verdad, estos relatos nos alimentan con gratos recuerdos.

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