VIOLENCIA POLÍTICA Entérese de que pasó en …EL CHOCO EN LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS 1899/1902 Por: Coronel Delfino Díaz Ruiz

Por: Coronel Delfino Díaz Ruiz -Bogotá, nov 1938

Distinguido jefe chocoano y miembro de la comisión de escalafón de antiguos militares

Este entusiasta y discreto soldado liberal, que es Benjamín Latorre, ha aprisionado en su bello libro, paginas brillantes de la gesta libertadora en que se empeñara nuestra colectividad en las postrimerías del siglo de las luces y que se prolongó en los dos años iniciales de la presente centuria.

Generoso e hidalgo, abre él en estas páginas un albergue para breves datos de la guerra civil de los mil días en la tierra chocoana, tierra tradicionalmente liberal, cuyos hijos en la hora de las grandes responsabilidades y peligros contestaron a lista de los primeros al oír los clarines de la revuelta.

A la guerra, declarada por el partido liberal a un régimen nefasto, se lanzó toda la juventud chocoana, comodidades fortuna, todo quedó abandonado en aras del hermoso ideal de la liberación humana, que servía de enseña a la rebelión. Conocidos los primeros movimientos de Santander, Boyacá, etc., el Chocó corrió a los campamentos con entusiasmo y valor de decisión y desprendimiento dignos de la nobilísima empresa libertadora. Un régimen que había acogotado al ciudadano; y acabado con las garantías y las libertades públicas; que encarcelaba periodistas, porque valerosamente denunciaban a la faz del orbe la ignominia en que se quería sumir a un pueblo orgulloso de sus tradiciones democráticas; que castigaba la libre emisión del pensamiento, a la vez que se distinguía por celebres actos de rapacidad, no merecía otra cosa que la protesta bélica, ya que dentro del marco de la normalidad no era dable esperar sino burlas sangrientas al derecho, persecuciones, exilio.

Coronel y medico Heliodoro Rodríguez

Y fueron a la guerra los liberales del Chocó por allá como en el resto de la patria, el nacionalismo imperante no daba tregua ni reposo al ciudadano liberal. Entre la fuga por bosques ríos; por lugares de ciertos y bajo la inclemencia de la naturaleza, y la actitud varonil, erguida, desafiante aunque peligrosa, nosotros optamos por esta última y ofrecimos nuestro aporte al lado de las demás liberales de Colombia.Tres años consecutivos dominó la revolución en el Chocó. Vanamente luchó el gobierno de Antioquia en acuerdo con el del Cauca y Bolivar para recuperar el territorio dominado por nosotros. En acciones libradas con éxito, unas adversas, otras logramos convencer al adversario de su impotencia para recuperar lo que nuestras armas defendían vigorosas. A un desastre, en San Pablo, el 31 de marzo de 1900, contestamos con la sorpresa del 2 de abril del mismo año, recuperando la plaza perdida. al asalto en Bellavista,correspondimos con la cruenta toma de Tadó en 24 de noviembre de 1901,el asalto macabro de Cértegui, es cobrado con el tremendo asalto de Candelaria ,donde pagaron con la vida todos los actores en el primero. Inútilmente envío el gobierno de Bolivar al “Nelly Gazan” y al María Hannabergh, vapores armados en guerra, porque nunca se atrevieron a ponerse al alcance de los cañones de Tanguí o Paina,en el Atrato. Los ejércitos conservadores invadían sin resultados, mientras nuestras armas hacían sentir sus efectos, bien que premiadas con el insuceso,en Perico Córdoba y Buenaventura.

Cuando se firmó el tratado del Wisconsin, nuestras tropas, constantes de dos mil hombres, esperaban la orden del invicto Herrera, a cuyos ejércitos pertenecían, para derramarse sobre Antioquia o sobre el Cauca. Grande fue nuestro dolor, cuando tuvimos que resignarnos antes las órdenes superiores, que entrañaban el más hermoso sacrificio en aras de la integridad de la patria, tan vilmente desmemorada después.Jefes de la guerra en el Chocó fueron Heliodoro Rodríguez, Luis Padilla, Carlos Jiménez y otros y otros muertos y a los que no hemos rendido todavía la jornada, seguimos enamorados del ideal y contemplamos con júbilo el afianzamiento de la democracia liberal en Colombia.

No importa que voces de incomprensión se dejen oír destempladas…La justicia se abrirá paso por entre los intereses creados y el egoísmo inocuo.

En Bogotá , nov 1938.Delfino Díaz Ruiz

Tomado del libro RECUERDOS DE CAMPAÑA ( 1900-1902) de Benjamín Latorre, publicado en 1938

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